jueves, 29 de octubre de 2020

ROQUE ESTEBAN SCARPA

 

 

 

Todo se fue

 



Esta es la hora de la soledad. Todos se han ido.

Se fueron los honores, la púrpura y sus furias.

Se fue la amistad, que como perra de oro

la llamaron por su hambre secreta.

Se fue la lealtad con máscara de palabras

y reverso de lepra.

Se fue la generosidad porque el interés vino

con su sonrisa larga y mirada ubicua.

Se fue el dinero, que con imán extraen

desde mil tentaciones con que incitan.

Se fue el tiempo, y no quedé eterno,

sino óxido, orín, telaraña con su madre muerta,

sin óxido, verdín ni telaraña,

inmóvil tiempo.

Se fue la juventud y su llanto de claveles,

la madurez se fue y su tempestad prudente,

la vejez se fue y quedé niño

que juega a ser joven y maduro.

Se fue el amor, a la densa ahogada por las vanas alas.

Pareció irse la poesía que no vino nunca.

Se me fue la angustia y retornó angustiada

porque existía sólo como mi reflejo.

Se fue la soledad y me dejó conmigo.

Y yo me dejé y no sé encontrarme,

pues ando perdido en busca de las pérdidas:

la amistad generosa, el joven tiempo,

la poesía amor, y el amor poesía,

la soledad consciente de su angustia,

y mi ser entero.

Si encontráis los honores, dejadlos, no los busco.

Al dinero usaría para que sepáis que existo,

sombra que me rodea, sin tocarme, de aparentes fulgores.

Si encontráis talento, dádmelo, urgente, que necesito. 

 

 

DINA POSADA

  


 

 

Preñez

 


 

Trepando por rutas

de sangre dormida

esperan cuajar

rasgos y raza

herencia y aventura

episodio y fecha

 

peregrinos

de nerviosa cola

buscando la vida

atraviesan

su tramo de muerte

 

Los ha lanzado

el redoble de un falo ansioso

en la rosa frontera cálida

 

Cerrada la esfera atisba

el bravo oleaje letal

 

cuando la alcanzan

la coronan la asedian

le piden su existencia

 

uno será

los otros se volverán

principio baldío

 

 

PIER PAOLO PASOLINI

 

 

 


Comunicado para ANSA (Un perro)

 



Ay, perro, parado en el cordón de la Via Prenestina,

que mira a un lado y a otro antes de cruzar.

Nada que objetar, todo lo acepta.

No hay dignidad que defender, por causa de su bondad.

Esta es, entonces, mi conclusión:

la resignación no tiene nada que envidiar al heroísmo.

 

 

 

OSIP MANDELSTAM

  


  

 

EL SONIDO SORDO y cauteloso del fruto

Que cae del árbol,

En medio de una incesante melodía

Del profundo silencio del bosque…

 

 

 

 

PIERRE LOUYS

  

 

 

El bucoliasta

 



Entre los dedos ágiles la flauta estremecida

como femíneo talle, dócil a la ternura,

un enjambre de arpegios cautivos apresura

a hermanar del rebaño con la voz dolorida.

 

Al tañedor infante que a la canción convida

responde sólo el eco de la yerma llanura;

los dioses nunca amaron la pastoril ventura

que arrullan las cigarras en la noche transida.

 

Y el efebo así canta: ¡Oh Febo! Sé clemente;

soy bucoliasta y puro, de los dioses ferviente:

dáme el laurel ansiado que tu poder recata.

 

Y cuando me concedas tu indulgente sonrisa,

consagraré en el ara que la grama tapiza

mi rústica siringa a tu lira de plata.

 

Versión de Carlos López Narváez

 

 

VLADIMIR HOLAN

  



 

Un día por la mañana

 



Un día por la mañana, al abrir la puerta,

encontraste en el umbral los zapatos de baile.

Era para besarlos y tú lo hiciste enseguida

y volviste a sentir alegría después de tantos años,

todas las lágrimas largo tiempo contenidas

ascendieron a tu risa.

Luego te reíste y desde el alma rompiste a cantar

con la tranquilidad de la juventud...

No preguntaste qué hermosa

dejó los zapatos en el umbral.

Nunca lo averiguaste

y, sin embargo, de aquel feliz momento

aún vives con frecuencia...

 

Versión de Clara Janés