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miércoles, 21 de enero de 2026

ANA PÉREZ CAÑAMARES

 

  

Oh, will wonders ever cease
Sufjan Stevens

la cançó canta en cada bri de cosa
Joan Salvat Papasseit

 

 

En la espiral de la belleza giras

hipnotizada por la magia gratuita

 

como si fuera lápiz y tú tonta

como si vivierais en Hamelin

y ella fuera una flauta, tú inocente

 

como si la paloma

que extrae de su sombrero

fuese tu mejor yo

 

te secuestra y te droga los sentidos:

el corazón se asoma por los ojos

la piel se vuelve entraña

todo lo ves

a través de la punta de la lengua

 

después del arrebato de la lluvia

destellan en las manos de los árboles

joyas libres de todas las subastas

 

los pájaros silban la noticia:

triunfó en el cielo la revolución

a Dios lo sustituye

una asamblea de alas

 

proclama que todo es digno

lascivo y respetable  

cabaret y liturgia

 

y tú eres la mascota de lo bello

lo sigues como dócil predador

como volcán helado que de frío tirita

como perro que receta

el síndrome de Estocolmo

 

sin su rastro tus piernas son estacas

en su batida escapas de lo inerte

 

aunque siempre la alcanzas con retraso

como los niños cuando desafinan

el final de la estrofa en la canción

 

solo ella desentierra tus raíces

con el aire despeinado

de una onda expansiva

 

en los cascotes de su cataclismo

eres el muerto

que vive

de milagro.

  

De: “Seronda”

 

martes, 20 de enero de 2026

ANA PÉREZ CAÑAMARES

 

  

Nunca le preguntes el camino a quien ya lo conoce:
corres el riesgo de no perderte.

Najman de Breslev

 

 

Si hay continentes en el charco helado

si el liquen es la selva en miniatura

 

si el gato juega como un travieso Buda

si imparte el cuervo lecciones de física

 

si también por las vistas se elige el lugar del nido

si en los brazos del aire sestean los vencejos

 

si ilumina la luna los pasillos del bosque

si al elefante muerto le hacen un velatorio

 

(si hay saber y empatía

más allá del lenguaje

gozo, deleite, placer

de la mano de lo útil):

 

aquel que piensa que lo sabe todo

mejor dé media vuelta

y se enfrente a su sombra.

 

De: “Seronda”

 

lunes, 19 de enero de 2026

ANA PÉREZ CAÑAMARES

  


 

tomamos nota de libros que no existen
Enrique Falcón

La vida de la mujer es una no-historia.
Arriaga Flórez

 

Para Belén G. N.

 

 

¿Ves aquellas montañas que nos miran?

 

son los libros pateados en saqueos

por mordiscos de lava consumidos

 

los que arrasó el gusano para ser mariposa

los lanzados al fuego por mentes

podridas de alimañas

 

los libros que los peces picotearon

escupidos a playas tras naufragios

 

los que dieron calor a la ciudad bajo asedio

y engordaron las piras para herejes

 

pero mira aún más lejos, allá a lo alto

 

todas esas nubes son palabras

que nunca llegaron a escribirse

 

crecieron en la frente de los enmudecidos:

esclavos, parias, pobres sin lápiz

 

y mujeres, mujeres, todas las mujeres

 

que bordaban sus labios con agujas

que removían vacíos con cucharas

 

vidas sin testigos, las no-historias

en las fosas comunes del etcétera

 

sobre qué escribiríais si hubierais escrito

de qué daríais fe, hacia qué lado

inclinaríais la batalla y la parábola

 

sabed esto: la última palabra aún no está dicha.

  

De: “Seronda”

 

domingo, 18 de enero de 2026

ANA PÉREZ CAÑAMARES

 

 

 

Cuando ames las arrugas del vecino

la vecina contigo adore al roble

y sus hijos acampen en tu umbral

 

charlareis de gatos y de bulbos

de ingredientes que ya no son secretos

y de abuelas perdidas en la bruma

 

os sabréis tan hondo y de memoria

que brotarán en la noche los gestos

como rápidas flores de película

 

no habrá lugar para el puñal ni el pánico

cuando el cielo os cubra como seda

cuando la tierra reciba las rodillas

 

el bosque dirá acércate al temblor

mientras las vacas se apartan

la mosca de la muerte

 

abraza mi vaho mugirá el tren

porque temes lo que te sobrevive

pero nada dura más allá de su relato

 

miedo, cromo que intercambias

articulación que crea caricia

escarapela que colorea la derrota

 

miedo, perro, eslabón, músculo

apestado espejo de frágiles porcelanas

pegamento posible de lo humano

 

cuando puedas invocar al vecino en su nombre

sentaros los dos a la humilde cena

para qué entonces verjas y cerrojos

 

en qué casa abierta moriréis juntos.

  

De: “Seronda”

 

sábado, 17 de enero de 2026

ANA PÉREZ CAÑAMARES

 

Cómo suena la lluvia

 

 

al soltarse de la nube

cuán largo es el minuto en la piedra

cómo transcurre el domingo

bajo el manto del musgo

 

qué síntoma de la muerte

sacude al estornino

quién dice yo dentro de la manzana

qué pensarán los pulpos

de la melancolía

 

de cuántas formas se vestirá el ser

antes de mudar en desnuda nada.

 

De: “Seronda”

 

martes, 28 de abril de 2020

ANA PÉREZ CAÑAMARES





Seguridad social



Frente a las charlas siniestras
de las salas de espera siempre
levanto un libro como una muralla.


Pero hoy de repente el olor del acero
la intuición de lo frío y punzante.
La certeza de lo inútil en perseguir
la enfermedad, que conoce todos
los recovecos donde esconderse.


La anciana a mi lado ha roto a llorar.
“No llore, mujer”, le digo,”¿qué le pasa?”
“Nada”, contesta ella, encogiéndose.


Y se queda sin saber cuánto le agradezco
que calle y no me cuente nada.
Porque no llevo kleenex en el bolso
y estoy tan cansada que la enfermedad
me parece una tregua deseable.


Así morimos, así nos matan.



miércoles, 22 de abril de 2020

ANA PÉREZ CAÑAMARES





¿Tú también me ves fuerte?



Entonces ¿Tú también me ves así?
¿Tú también me ves fuerte?

Porque le echo cayena a la comida,
porque bebo como un hombre
( un hombre que bebe mucho)
porque me he horadado el cuerpo
---y el cerebro---

porque he parido a cuatro patas
como una hembra en su guarida
porqué okupé en Londres
porque he hablado en público
y he lavado y vestido a mi madre muerta

porque me he rapado el pelo
y lo he teñido de amarillo
porque he dormido sola en el monte
y he puesto a conversar
mi oscuridad con la oscuridad de fuera.

Así que tú también me ves fuerte.

Serás de los que te sorprendas
el día que me desplome;
insistirás en que nunca me viste
dar una señal de debilidad
o de abatimiento.

Te equivocarás como todos
y no podré culparte:
toda la vida llevo apoyándome
en esta fama de fuerte.

Sólo yo sé que la fama camina
sobre muletas podridas


jueves, 16 de abril de 2020

ANA PÉREZ CAÑAMARES





La certeza




El perro va detrás
de vuelta a casa
la pelota en la boca
niño para siempre
congelado en su docilidad.
Llega a la esquina y la dobla
sin asombro, sin duda.
Como su amo, ha aprendido
a esperar en los semáforos
a conocer el momento para cada cosa
a aceptar la realidad cortada en trozos
a tragar las convenciones de un bocado.



De: “Alfabeto de cicatrices”.



viernes, 10 de abril de 2020

ANA PÉREZ CAÑAMARES





Hija



Hija, si en algún momento,
mientras estás ocupada en crecer,
-dura y lícita tarea-
puedes mirarme a los ojos,
hazlo.

No te dejes las preguntas
para cuando sea la misma voz
la que cuestione y la que responda.

Mira que en esta familia
tenemos la dolorosa costumbre
de conocernos mejor de muertos.


sábado, 4 de abril de 2020

ANA PÉREZ CAÑAMARES




Perdonadme que ahora juegue

Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa
Wislawa Szymborska



Cuando veo fútbol, tenis
carreras de fórmula 1
no olvido que en otras cadenas
siguen los telediarios.
Mientras gritamos gol
otro coche bomba explota
en un mercado; antes
de que acabe el set
habrá diez palestinos menos;
se apaga el semáforo
y una vida más en Guantánamo.

Mis padres llamaban
partes a los telediarios.
Ellos sabían que la guerra
no había terminado:
mientras en el salón la tele
vomitaba metralla,
la radio en la cocina
escupía recuentos de muertos.

Perdonadme que ahora juegue:
el dolor fue una institutriz severa.