"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
jueves, 30 de abril de 2026
ROCÍO ROJAS-MARCOS
Nuevas
palabras
Dirías
algo si al hablar supieras
medir
tus palabras
como
si sirviera contar sílabas con los dedos (pero
te
desbordan)
como
lo hacías de niña
cuando
había que separar en sílabas:
caricia
sustento
abrazo
o disparate (pero te salen frases a
borbotones).
Cualquier
palabra valía para recordarte que no sabías qué era
un
hiato.
Ahora
lo miras en el diccionario: solución de continuidad, interrupción; En
una
palabra:
dos vocales juntas que se encuentran en distintas sílabas: que no se
mantienen
unidas.
Entonces
dirías
algo si la medida cuantitativa cambiase el
significado
de lo dicho
pero
eso no ocurre: mejor silencio.
Mejor
teclear constantemente borrar-
volver
a escribir
y
deambular entre los saltos de línea
escuchando
el levante entre las hojas.
Mejor
cerrar los ojos y creer que vas en un barco por
mitad
del Estrecho
y
escuchas las gaviotas que se acercan.
Mejor
cerrar los ojos y sentir el roce de sus alas al
acercarse
a ti
en
su vuelo anárquico.
Mejor
cerrar los ojos y escuchar el retroceso de las olas que te
mojan
los pies de golpe
que
te rondan sinuosas.
Todo
eso solo pasa
si
dejas de deletrear la palabra miedo.
Cinco
letras juntas con un significado completo
Cinco
letras que puedes utilizar para otras tantas palabras con
olor
a agua salada y tierra húmeda: m de
mar;
i de idea, e de esfera;
d de
día, o de olor a nardos. Podrías seguir combinando letras juego
infantil
inagotable. Pequeño tiempo invertido
en
hacer inmenso el mundo expandido por palabras.
De:
“Miedo”
JOSÉ MANUEL FAJARDO
Una
vieja ciudad europea
El
empedrado de las calles tiene algo de magma sólido.
Cada
piedra aislada y rotunda,
sola
entre todas.
Los
espacios entre ellas son minúsculos valles.
El
empedrado de estas calles viejas
tiene
algo de piel de animal extinto,
rugoso,
y
parece cubrir un cuerpo invisible.
Los
pies tantean el terreno,
como
un astronauta otro mundo,
como
un espeleólogo la gruta
que
guarda tercamente su secreto.
Y al
contemplar los edificios
es
preciso pararse,
evitar
el paso en falso
la
caída que te arrastre
hacia
esa otra tierra
oculta
bajo el empedrado.
Clavo
mis ojos en las piedras solitarias
que
dibujan la piel de ese animal extraño
habitante
de una tierra invisible,
ese
pasado que parece pujar por emerger,
por
asomar su milenario hocico
y
resoplarnos a la cara las lecciones que nunca aprendimos.
(Plovdiv, 2025)
De:
“Perfecta sombra”
JUAN CARLOS MESTRE
Crónica
de la Edad Media
Son
los mismos que en la Edad Media tiraban piedras a los leprosos
Una
cuadrilla de pendejos que escucha Las Valkirias a todo volumen
Son las
mismas carcajadas de Berlín la noche de los cristales rotos
Van
a lo mismo que iban en la Edad Media, a tirar piedras a los leprosos
Salen
de caza, de mala manera abarrotan con liebres los trenes de mercancías
Cada
mirlo de cementerio es una gota de lluvia y el agua ya llega al cuello
Los
coros se han puesto en danza, los enamorados de la Tierra se abrazan por última
vez
A
esta hora, en Belo Horizonte, bajando por la ladera hacia el mar va Bartolomeu Bueno
da Silva en busca de oro
Ante
estos acontecimientos, Carlos Drummond de Andrade, cuyo corazón no es más
grande que el mundo, está melancólico
Hace
treinta mil años que las libélulas se han convertido en caballitos del diablo y
que los erizos hablan en voz baja
Pero
en los cuarteles resoplan las teteras y los oficiales arrancan sus motos
Los
cisnes de cuello negro llevan una vida normal lejos de nosotros, los perros
levantan la pata sin avergonzarse en cualquier esquina
De
acuerdo al historiador Plutarco en época de Julio César cuatro millones de
personas fueron vendidas como esclavos
Cuando
los relojes comenzaron a girar los mercaderes encontraron la fórmula perfecta
Y
los emigrantes y los pelícanos cruzaron el mar de las preocupaciones para
alquilar un piso pequeño
Durante
varios siglos la dinastía Tang se zampó a treinta y cinco millones de seres
humanos
En
un milenio la Europa católica acabó con las existencias en todas las
excavaciones de sueños
Hace
rato que Cristóbal Colón ha regresado de América y la noche de san Bartolomé
Catalina de Médici se quita la máscara para saludar a sus príncipes
Durante
el invierno siguiente los viajeros llegan a su destino, la quinta sinfonía del
opio se extiende por el imperio chino
En
los cuarteles resoplan las teteras y los oficiales engrasan sus motos
Todo
está a punto para desenterrar a Blanquina March veinte años después de muerta,
procesarla por judaizante: condenada, incautación de sus bienes, quemados sus
huesos en la hoguera
No
son las huellas del lobo que lame la mano del hermano pequeño
Son
los mismos que en la Edad Media tiraban piedras a los leprosos
La
mancha de Leopoldo Segundo rey de los belgas
Josecito
y Adolfo aspirantes al título de peso mosca
Los
mismos mal nacidos que arrojan propaganda desde los helicópteros
De: “La
bicicleta del panadero [2008-2012]” y la antología “Asamblea. Poesía reunida
1975-2025”
LAURI GARCÍA DUEÑAS
XIII
Ríndete, dice la voz.
Ríndete a la amalgama de colores de las imágenes
que te poseen en sueños ininteligibles y recurrentes
al caos mental de haberte expuesto a tantas experiencias lejanas
a la marisma al cansancio a los circuitos que se desconectaron
y se volvieron a conectar.
Ríndete
a no saber qué será lo siguiente o qué ha cambiado
al cuerpo succionado por otra realidad y devuelta a la misma de siempre
al amor hirviente por los amigos repentinos y antiguos
al dolor de las heridas del pasado que afloran a la menor provocación.
Ríndete
a la ira y a su sublimación
a los recuerdos imborrables y a los que se escapan de la cognición
a la esperanza de que todo puede mejorar
a que las ideas antiguas se agoten
al dolor de la pérdida que siempre te acompañará
al deseo de estar en silencio con las ventanas cerradas
a la luz del sol que aun así penetra la estancia
a tu rutina que se escapa del deber ser y las expectativas sociales
a la preocupación por las guerras lejanas que no puedes detener.
Ríndete
porque no puedes llegar a todo
salvar a todos
hacer que todos te amen.
Escógete.
Reconstrúyete.
Vuélvete a zurcir como un calcetín roto al fondo del cajón.
Ríndete que el tiempo pasa y nada puede detenerle.
Ponte de rodillas
ante el horror y la belleza
que significan
de igual manera
estar viva
y empezar a envejecer.
Ríndete al deseo
a lo difícil de sostenerlo
a tus decisiones
a la abulia
a la desesperación
a lo imperfecto
a tu sombra que nunca te abandonará.
Sueña con murallas,
con tambores
con mujeres que danzan
en otro idioma.
De: “Poemas
Chinos”
JUAN AROLAS
La
favorita del Sultán
Marcha,
despiadada y cruda,
pues me quemas con tus besos,
al lucir casi desnuda
tantas gracias y embelesos.
Sol que en el cenit me abrasas
sin una nube en tu cielo,
yo te pondré dobles gasas,
y no te veré sin velo:
sobre un lecho encubertado
te he hacer cubrir de flores,
y serás vergel cerrado,
do se oculten mis amores.
¡Judía, que por fortuna
de mi ser eres sirena,
como tú no vi ninguna,
ni cristiana ni agarena!
Tú te ríes y te alegras
cuando en mí los bríos faltan,
mientras tus pupilas negras
ebrias de placer te saltan.
¿Quién ha de romper tus lazos?
Enamoras, avasallas,
y un día de tus abrazos
rinde más que cien batallas.
¡Deja tu delirio ciego!...
Mientras en tu seno hermoso
me adormeces con el ruego,
mientras cantas y reposo,
febles sufren mis soldados
la ignominia en sus derrotas;
y en los mares agitados
pierdo mis avaras flotas:
pierdo a Egipto y sus llanuras,
do las auras regaladas
mecen las espigas puras
en las cañas encorvadas;
do las moles eternales
donde el orgullo está escrito,
se alzan en los arenales
con la esfinge de granito;
cuyo párpado despierto
jamás una vez cerraron
ni los vientos del desierto,
ni los siglos que pasaron.
Tú me encantas, y consientes
que amenacen mis dos mares
las águilas de dos frentes
de los ambiciosos zares.
¡Guay el autócrata un día
no venga a tomar mi harem,
y por ser esclava mía
conmigo mueras también!
No desnudes por mi amor
ese tu seno hechicero,
y deja que tu señor
vaya a desnudar su acero.
Que tiña en sangre su filo,
que levante en sus furores
pirámides junto al Nilo
de cabezas de traidores.
Mas ¡ah!... ¡mis votos fallidos
dejarás con ilusiones,
rémora de los sentidos,
imán de los corazones!
Porque el más adusto moro
que a las lides se partiera,
puesto a contemplar tu lloro,
riendas al corcel volviera.
Yo caricias he probado
de unas hermosas de nieve,
cuyo beso regalado
con grata emoción conmueve.
Pero tu beso, sultana,
dulce beso humedecido
de esos tus labios de grana,
me enloquece, me ha perdido.
Desprecio, pues, mis riquezas,
y cual vanos oropeles,
mis títulos y grandezas,
mis tropas y mis bajeles.
Mis palacios no deseo
con dilatados confines,
ni mis casas de recreo,
con estanques y jardines
ni del Arabia dichosa
los más exquisitos dones,
ni frescos baños de rosa,
ni púrpuras, ni bridones;
ni el nombre que se me da,
de señor de mar y tierra,
de sombra augusta de Alá,
príncipe de paz y guerra.
Desprecio las dignidades
de mis bélicas proezas,
y mis pueblos y ciudades
con torres y fortalezas.
Y haré decir al diván
que no tengo más estados,
que mi pipa, mi atagán,
y tus ojos adorados.
JUAN JOSE ARREOLA
El
elefante
En
vez de calcular, vámonos todos al circo y juguemos a ser los nietos del
elefante, ese abuelo pueril que ahora se bambolea al compás de una polka...
No. Mejor hablemos del marfil. Esa noble sustancia, dura y uniforme, que los
paquidermos empujan secretamente con todo el peso de su cuerpo, como una
material expresión de pensamiento
miércoles, 29 de abril de 2026
JUAN ÁNGEL ASENSIO
Qué
hay tras esta lenta arquitectura
si no es la maravilla? un hombre
cae al suelo desde la ventana del palacio
no hace ruido su cuerpo al derramarse
sobre el patio nada se mueve ni siquiera
el agua en la habitación del emperador
un espejo se ilumina ahí está el milagro
que aparece porque nadie puede presenciarlo
De:
“Antología poética de la especie humana”
FERNANDO VALVERDE
Madre
escribe en mis labios un poema
Si
te presto la boca
me rozan las palabras
me acarician
no han perdido la fe
vuelven a convertirse en el poema
que una vez escribí
desde la boca
como se prueba el pan
como se canta el mundo
sin el mundo.
De:
“Poesía (1997-2025)”
ITZÍAR LÓPEZ GUIL
Acoso
escolar (trinchera)
Florecen
en los tiestos, entre las plantas
nuevas, semillas de otros años: un
pensamiento, un no me olvides, así,
desparejados, asomando en los brezos.
Ha
sido un verano duro, largo otoño, un
llorar contra el viento cada tarde, un tratar de
tragarse todo, to-do-co-mo-pue-das.
Tu
hija gime en sueños ¿es mi culpa? y el
miedo la despierta.
La
estás viendo salir a su feroz combate, que
es lucha de dragones por la cima, por
conquistar un pico azul.
Muy
lejos.
Para
poder vivir tranquila un día.
Para poder sentirse al fin
a
salvo.
De:
“Un refugio en la espesura”.
ROCÍO EXPÓSITO
Cuaderno
de campo
Compara
la flor de la espiga con la llama quieta en el agua.
Acércate.
Mira cómo se posa el árbol
junto a la piedra.
Tú,
que no eres árbol, ni agua, ni piedra,
te pareces a esta tarde.
De:
“Asombro”
RAÚL QUINTO
Elegía
No
digas piedra, di ventana
Eugenio
de Andrade
No
dirijas tu voz a la quietud del muro,
en
el aire persisten
las
vendas en los ojos
del
maniatado contra el musgo,
el
vaho de los fusiles
como
una enredadera
de
nieve estrangulando la mañana,
el
horizonte roto
por
la estampida de los pájaros,
y
ningún grito,
ninguna
historia sino el miedo.
Frente
a la desnudez del paredón
no
digas piedra, di ventana
como
quien dice herida
y
abre los ojos al sonido,
como
quien rompe un cristal
entre
los dedos para ver la sangre
recorriendo
las líneas de la mano
y
encuentra la respuesta
al
óxido, el pulso enfebrecido
de
las tinieblas;
di
la pólvora
y
ciérrale los párpados
a la
literatura.
De:
“La flor de la tortura” y la antología “Un idioma siempre al borde de la
extinción”.
CARLOS BARRAL ÁLVAREZ
Sin
útero
Desde
que abandonaste lo corporal
y me quedé sin útero
me acerco hasta aquí para ganar el tiempo.
Ha
salido el sol en el parque que antaño fuera camposanto
cuando, de improviso, un instante de paz llega sigiloso
y se acoda a mi lado;
bien pudiera tener un nombre,
tender puentes,
consolidar horizontes:
volar.
Toda
esta paz que ahora se convoca
podría tener su cátedra,
podría tener su jardín,
podría ser una república o un tributo a lo que se añora.
El cielo, ahora sin mácula,
que siempre marcha en su estatismo hacia la eternidad;
el aire, apenas perceptible;
los pequeños insectos que fulguran y que se apresuran
mientras las aves se enredan, ajenas,
a lo que un rumor sostiene entre las manos.
Toda
esa paz en suspensión daría yo,
en este instante,
por verte de nuevo,
por darte la mano,
por escucharte reír,
por una conversación contigo, como tantas veces,
como ya nunca.
De:
“La vida corriendo hermosa hacia los desagües”
martes, 28 de abril de 2026
JUAN ÁNGEL ASENSIO
sé
perfectamente que mis poemas
no ganarán el premio cervantes
(ni tan siquiera el nacional)
que con los años han perdido empuje
y atractivo y siempre aparecen en ellos
las tres mismas palabras: dentro, agua, cosas /
comparado con los poetas de mi generación
soy falto de ingenio no hablo del problema
de la vivienda ni de aquella novia
con la que perdí un hijo tampoco del trabajo
o de lo mucho que me cuesta asumir
la condición mortal de mi madre
menos aún del injustificado odio
hacia mi cuerpo y mi recurrente
problema con la fe (es dios una
enfermedad del lenguaje?) /
mi poema lamentablemente es siempre
el mismo poema mi vida lamentablemente
es siempre la misma vida pero
todavía me divierto y soy capaz
de imaginar balcones orientales
artificios de luz cofres encendidos
rocas rojas como fuentes el cadáver
tierno y perfumado de catulo los pliegues
del fuego y los sermones cámaras de lluvia
ungüentos y festines y armaduras
altísimas levaduras y jayanes
todavía me divierto y persigo
los frutos que cuelgan del árbol
inalcanzables
De:
“Antología poética de la especie humana”
FERNANDO VALVERDE
El
llanto
Debajo
de las piedras lloran niños,
han despertado a tiempo para saber del día,
quieren volver al vientre que ya no los refugia.
Nada
pueden decir, apenas tocan
el sabor del pasado y el brillo de las sombras.
Son
mudas sus palabras
igual que un arañazo sobre el vidrio.
Pero
ellos,
exhaustos tras el llanto,
se resignan al sueño debajo de las piedras,
las mismas piedras sordas que guardan el olvido.
De:
“Poesía (1997-2025)”
ITZÍAR LÓPEZ GUIL
Madremar
Vamos,
madre, por todas las tabernas, como
blancas mendigas de la muerte, dejando
entre las mesas la alegría —la alegría del
aire— regalada.
Nuestros
pasos son cada vez más cortos, más
turbias las palabras que nos hunden. Ahí
marcha mi hija, el yugo uncido, con este
viento negro que hoy arrasa.
Pero
tu mano aferra mi antebrazo y vuelve
muro firme nuestros cuerpos: detrás, avanza
libre la pequeña.
Libre,
sobre las mondas del pecado.
Libre, sobre el escombro de la culpa.
No
importa cuánta rabia sople, cuánta
metralla:
contigo somos una, madre, hija.
Como
son mar la arena y las corrientes.
De:
“Un refugio en la espesura”.
RAÚL QUINTO
Teoría
Una
definición: el barro de Verdún
mezclado
con los cuerpos descompuestos
de
los soldados. La textura
del
insomnio.
Un
símbolo: la carta
mojada
cuya tinta se diluye
palabra
tras palabra. Frases dentro
de
otras frases. Idioma
blanco.
Acerco
lentamente
mi boca
a la
tuya y respiro tu silencio.
La
misma densidad,
el
mismo texto.
De:
“Ruido blanco” y la antología “Un idioma siempre al borde de la extinción”.
CARLOS BARRAL ÁLVAREZ
XXX
Ni
sería apenas nada, ni estaría bendecido,
probablemente mis alas se habrían plegado
absurdamente, mi vuelo sería inútil,
como gesto de piedra,
y mis ojos verían cosas apagadas
porque la luz estaría suspensa,
enjaulada en un obscuro espacio,
en un altillo inalcanzable, y las camelias
se habrían manchado de dolor
derrotadas como milicianos pobres,
mientras los dioses soñarían con la jubilación
y mis manos acariciarían un cuerpo equivocado.
Pero
la vida ha sido espléndida; así,
con tus ojos de miel y de almendra
sirvo a las estirpes del futuro y penetro en los rigores del frío
con cautela, pero feliz.
Con
tu vientre he tenido la magia a mi alcance,
hemos traído al mundo, y sin permiso,
dos criaturas de belleza asombrosa, de caudal amplio,
y hemos labrado los campos de su vida,
y seguimos guardando el pan, y la manzana,
sus ruegos, nuestra dicha.
Así
que no me faltes, amor, porque sin ti
apenas sería nada.
De:
“La vida corriendo hermosa hacia los desagües”
lunes, 27 de abril de 2026
JUAN ÁNGEL ASENSIO
Padre
nuestro
perdona tus pecados
si
me hiciste así que culpa
guardo yo de abrir la flor
deliciosa del asfódelo y hundir
en ella mis manos sedientas
que son miles discontinuas codiciosas o
qué culpa qué delito astral
sacudir un límite en la arcilla
si allí mi rostro encontrará nido
y dimensión propia
cuando
el castigo tuyo venga
sin anuncio alguno como un
disco de oro rojo directo a
mi boca que es la tuya
yo no diré palabra alguna
—el lenguaje que nos diste
es tan lejano—
pero oh dios cuando vi tus
creaciones tu tejado boreal
tus ventanas metafísicas!
cuando pude probar el sexo floreciente
de mis congéneres pendiente
como un racimo o apretado
como la pulpa del naranjo
cuando trepé a tus cimas
y logré contener tus horizontes
en un solo vaso vegetal
cuando al fin atrapé tu forma
en una máscara que no es y vi
que no eras un hombre ni cientos ni
tan siquiera algo a lo que poder referirme
y que detrás tuyo todo era
un silbido simple
galaxias y equivalencias sumisas
pero no dejé de amarte nunca
ni aún ahora
que sobre mí se levanta una corona
líquida de sombra
empujada por la tuya
si
tan necesario es mi tormento
mi mal lo fue aún más
deshacer
el nudo entre los mundos
es mi única labor
padre
nuestro
perdona tus pecados—
los que yo cometí
son el triunfo
de mi especie
De:
“Antología poética de la especie humana”
FERNANDO VALVERDE
El
final
Cuando
miré hacia el puente me temblaron las manos.
Era un lugar terrible que me causaba espanto.
No era largo ni oscuro.
Lo rodeaban hojas o pájaros o lluvia
según las estaciones.
Por más que procuré forzar la vista
resultaba imposible divisar el final.
Parecía un camino al horizonte.
Has cruzado ese puente y ahora necesito
caminar hacia él.
No tanto por seguirte o por volver a encontrarte,
es más grande la angustia de intuir un abismo.
De:
“Poesía (1997-2025)”
ROCÍO EXPÓSITO
La
lluvia
Desciende,
ordenada y serena
como metal.
Primero la huella, luego el color
con que clausura la caída.
Las sombras, con su ritmo,
las calles como altares, luego.
Se cuelan
por la corteza rincones,
y todo lo que arrastra se olvida:
el viento, el polvo, lo ausente,
(no
se puede comparar la lluvia
sino con el vestido derramado
o la moneda al aire, que iniciaron
su curso)
mientras
la luna se hunde y se abre
como metal, que se queda y se pierde.
De:
“Asombro”
ITZÍAR LÓPEZ GUIL
Qué
dulce eres, amor
Cómo
reaviva tu voz el muerto manantial de
la justicia, ese rincón que ayer fue nuestro
sin saberlo.
Como
si nada hubiese sido este rodar los días
y las noches por una brizna de luz.
Por
este almíbar tuyo que hoy se filtra y
vuelve a alimentar la vieja tierra.
De:
“Un refugio en la espesura”.
RAÚL QUINTO
Ana Orantes
Transita
del azul
al
ámbar el dibujo de la llama.
Un
arcoíris derretido,
titilando
sombra
en
un pequeño charco
de
gasolina. Quién está mirando.
Quién
dice qué.
De:
“La lengua rota” y la antología “Un idioma siempre al borde de la extinción”.
CARLOS BARRAL ÁLVAREZ
Muero
contigo, estío
Al
verte morir año tras año, estío,
contigo me voy muriendo.
Muero
añorando esa luz que se despeña contra las ortigas,
bañando las mareas, desarbolando las almas ávidas de libertad.
Y
ante la más que cantada senectud de una algarabía
que venía rompiendo las rutinas, de manera sibilina
comienza el tiempo como a derrumbarse,
como a disolverse,
a dispersarse como árbol que se inmola,
como amor agonizante,
como carrusel apolillado.
Muero
contigo, estío;
cada año más atónito y entristecido
al verte girar hacia el abismo otoñal el cual,
aún siendo hogar y matria,
me ahoga en su intolerancia, en su mermar,
en la distancia que expandiendo se va
entre la derrota de nuestros sueños y la ambición
de un futuro que zarpa hacia lo menguante.
Mueres,
estío, y yo contigo.
De:
“La vida corriendo hermosa hacia los desagües”



