miércoles, 29 de abril de 2026


 

JUAN ÁNGEL ASENSIO

 


 

Qué hay tras esta lenta arquitectura
si no es la maravilla?   un hombre
cae al suelo desde la ventana del palacio
no hace ruido su cuerpo al derramarse
sobre el patio    nada se mueve    ni siquiera
el agua     en la habitación del emperador
un espejo se ilumina     ahí está el milagro
que aparece     porque nadie puede presenciarlo

 

De: “Antología poética de la especie humana”

FERNANDO VALVERDE

 

 


 

Madre escribe en mis labios un poema

 

Si te presto la boca
me rozan las palabras
me acarician
no han perdido la fe
vuelven a convertirse en el poema
que una vez escribí
desde la boca
como se prueba el pan
como se canta el mundo
sin el mundo.

 

De: “Poesía (1997-2025)”

 

ITZÍAR LÓPEZ GUIL

 

 

 

Acoso escolar (trinchera)  

  

Florecen en los tiestos, entre las plantas
nuevas, semillas de otros años: un
pensamiento, un no me olvides, así,
desparejados, asomando en los brezos.

Ha sido un verano duro, largo otoño, un
llorar contra el viento cada tarde, un tratar de
tragarse todo, to-do-co-mo-pue-das.

Tu hija gime en sueños ¿es mi culpa? y el
miedo la despierta.

La estás viendo salir a su feroz combate, que
es lucha de dragones por la cima, por
conquistar un pico azul.

Muy lejos.

Para poder vivir tranquila un día.
Para poder sentirse al fin

a salvo.

 

De: “Un refugio en la espesura”.

 

 

ROCÍO EXPÓSITO

 

 

 

Cuaderno de campo

  

Compara la flor de la espiga con la llama quieta en el agua.

Acércate. Mira cómo se posa el árbol
junto a la piedra.

Tú, que no eres árbol, ni agua, ni piedra,
te pareces a esta tarde.

 

De: “Asombro”

 

RAÚL QUINTO

 

  

 

Elegía

  

No digas piedra, di ventana

Eugenio de Andrade

No dirijas tu voz a la quietud del muro,

en el aire persisten

las vendas en los ojos

del maniatado contra el musgo,

el vaho de los fusiles

como una enredadera

de nieve estrangulando la mañana,

el horizonte roto

por la estampida de los pájaros,

y ningún grito,

ninguna historia sino el miedo.

 

Frente a la desnudez del paredón

no digas piedra, di ventana

como quien dice herida

y abre los ojos al sonido,

 

como quien rompe un cristal

entre los dedos para ver la sangre

recorriendo las líneas de la mano

y encuentra la respuesta

al óxido, el pulso enfebrecido

de las tinieblas;

di la pólvora

y ciérrale los párpados

a la literatura.

  

De: “La flor de la tortura” y la antología “Un idioma siempre al borde de la extinción”.

 

 

CARLOS BARRAL ÁLVAREZ

 

 


 

Sin útero

  

Desde que abandonaste lo corporal
y me quedé sin útero
me acerco hasta aquí para ganar el tiempo.

Ha salido el sol en el parque que antaño fuera camposanto
cuando, de improviso, un instante de paz llega sigiloso
y se acoda a mi lado;
bien pudiera tener un nombre,
tender puentes,
consolidar horizontes:
volar.

Toda esta paz que ahora se convoca
podría tener su cátedra,
podría tener su jardín,
podría ser una república o un tributo a lo que se añora.
El cielo, ahora sin mácula,
que siempre marcha en su estatismo hacia la eternidad;
el aire, apenas perceptible;
los pequeños insectos que fulguran y que se apresuran
mientras las aves se enredan, ajenas,
a lo que un rumor sostiene entre las manos.

Toda esa paz en suspensión daría yo,
en este instante,
por verte de nuevo,
por darte la mano,
por escucharte reír,
por una conversación contigo, como tantas veces,
como ya nunca.

  

De: “La vida corriendo hermosa hacia los desagües”

 

martes, 28 de abril de 2026


 

JUAN ÁNGEL ASENSIO


 

 

sé perfectamente que mis poemas
no ganarán el premio cervantes
(ni tan siquiera el nacional)
que con los años han perdido empuje
y atractivo y siempre aparecen en ellos
las tres mismas palabras: dentro, agua, cosas /
comparado con los poetas de mi generación
soy falto de ingenio no hablo del problema
de la vivienda ni de aquella novia
con la que perdí un hijo tampoco del trabajo
o de lo mucho que me cuesta asumir
la condición mortal de mi madre
menos aún del injustificado odio
hacia mi cuerpo y mi recurrente
problema con la fe (es dios una
enfermedad del lenguaje?) /
mi poema lamentablemente es siempre
el mismo poema mi vida lamentablemente
es siempre la misma vida pero
todavía me divierto y soy capaz
de imaginar balcones orientales
artificios de luz cofres encendidos
rocas rojas como fuentes el cadáver
tierno y perfumado de catulo los pliegues
del fuego y los sermones cámaras de lluvia
ungüentos y festines y armaduras
altísimas levaduras y jayanes
todavía me divierto y persigo
los frutos que cuelgan del árbol
inalcanzables

 

De: “Antología poética de la especie humana”

 


ROCÍO EXPÓSITO

 

 

 

Árido azul

 

No vivir en tierra firme,
sino en su extremo

mínimo.

 

De: “Asombro”

 

FERNANDO VALVERDE


 

El llanto

  

Debajo de las piedras lloran niños,
han despertado a tiempo para saber del día,
quieren volver al vientre que ya no los refugia.

Nada pueden decir, apenas tocan
el sabor del pasado y el brillo de las sombras.

Son mudas sus palabras
igual que un arañazo sobre el vidrio.

Pero ellos,
exhaustos tras el llanto,
se resignan al sueño debajo de las piedras,
las mismas piedras sordas que guardan el olvido.

 

De: “Poesía (1997-2025)”

 

 

ITZÍAR LÓPEZ GUIL

 

 

 

Madremar

  

Vamos, madre, por todas las tabernas, como
blancas mendigas de la muerte, dejando
entre las mesas la alegría —la alegría del
aire— regalada.

Nuestros pasos son cada vez más cortos, más
turbias las palabras que nos hunden. Ahí
marcha mi hija, el yugo uncido, con este
viento negro que hoy arrasa.

Pero tu mano aferra mi antebrazo y vuelve
muro firme nuestros cuerpos: detrás, avanza
libre la pequeña.

Libre, sobre las mondas del pecado.
Libre, sobre el escombro de la culpa.

No importa cuánta rabia sople, cuánta
metralla:
contigo somos una, madre, hija.

Como son mar la arena y las corrientes.

 

De: “Un refugio en la espesura”.

 

 

RAÚL QUINTO

 

 

 

Teoría

  

Una definición: el barro de Verdún

mezclado con los cuerpos descompuestos

de los soldados. La textura

del insomnio.

Un símbolo: la carta

mojada cuya tinta se diluye

palabra tras palabra. Frases dentro

de otras frases. Idioma

 

blanco. Acerco

lentamente mi boca

a la tuya y respiro tu silencio.

La misma densidad,

 

el mismo texto.

  

De: “Ruido blanco” y la antología “Un idioma siempre al borde de la extinción”.

 

CARLOS BARRAL ÁLVAREZ

 

 

 

XXX

  

Ni sería apenas nada, ni estaría bendecido,
probablemente mis alas se habrían plegado
absurdamente, mi vuelo sería inútil,
como gesto de piedra,
y mis ojos verían cosas apagadas
porque la luz estaría suspensa,
enjaulada en un obscuro espacio,
en un altillo inalcanzable, y las camelias
se habrían manchado de dolor
derrotadas como milicianos pobres,
mientras los dioses soñarían con la jubilación
y mis manos acariciarían un cuerpo equivocado.

Pero la vida ha sido espléndida; así,
con tus ojos de miel y de almendra
sirvo a las estirpes del futuro y penetro en los rigores del frío
con cautela, pero feliz.

Con tu vientre he tenido la magia a mi alcance,
hemos traído al mundo, y sin permiso,
dos criaturas de belleza asombrosa, de caudal amplio,
y hemos labrado los campos de su vida,
y seguimos guardando el pan, y la manzana,
sus ruegos, nuestra dicha.

Así que no me faltes, amor, porque sin ti
apenas sería nada.

  

De: “La vida corriendo hermosa hacia los desagües”

 

lunes, 27 de abril de 2026


 

JUAN ÁNGEL ASENSIO

 


Padre nuestro
perdona tus pecados

si me hiciste así que culpa
guardo yo de abrir la flor
deliciosa del asfódelo y hundir
en ella mis manos sedientas
que son miles discontinuas codiciosas o
qué culpa qué delito astral
sacudir un límite en la arcilla
si allí mi rostro encontrará nido
y dimensión propia

cuando el castigo tuyo venga
sin anuncio alguno como un
disco de oro rojo directo a
mi boca que es la tuya
yo no diré palabra alguna
—el lenguaje que nos diste
es tan lejano—
pero oh dios cuando vi tus
creaciones tu tejado boreal
tus ventanas metafísicas!
cuando pude probar el sexo floreciente
de mis congéneres pendiente
como un racimo o apretado
como la pulpa del naranjo
cuando trepé a tus cimas
y logré contener tus horizontes
en un solo vaso vegetal
cuando al fin atrapé tu forma
en una máscara que no es y vi
que no eras un hombre ni cientos ni
tan siquiera algo a lo que poder referirme
y que detrás tuyo todo era
un silbido simple
galaxias y equivalencias sumisas
pero no dejé de amarte nunca
ni aún ahora
que sobre mí se levanta una corona
líquida de sombra
empujada por la tuya

si tan necesario es mi tormento
mi mal lo fue aún más

deshacer el nudo entre los mundos
es mi única labor

padre nuestro
perdona tus pecados—
los que yo cometí
son el triunfo
de mi especie

 

De: “Antología poética de la especie humana”

 

FERNANDO VALVERDE

 

 

 

El final

  

Cuando miré hacia el puente me temblaron las manos.
Era un lugar terrible que me causaba espanto.
No era largo ni oscuro.
Lo rodeaban hojas o pájaros o lluvia
según las estaciones.
Por más que procuré forzar la vista
resultaba imposible divisar el final.
Parecía un camino al horizonte.
Has cruzado ese puente y ahora necesito
caminar hacia él.
No tanto por seguirte o por volver a encontrarte,
es más grande la angustia de intuir un abismo.

 

De: “Poesía (1997-2025)”

 

 

ROCÍO EXPÓSITO

 

 

 

La lluvia

 

Desciende, ordenada y serena
como metal.
Primero la huella, luego el color
con que clausura la caída.
Las sombras, con su ritmo,
las calles como altares, luego.

Se cuelan por la corteza rincones,
y todo lo que arrastra se olvida:
el viento, el polvo, lo ausente,

(no se puede comparar la lluvia
sino con el vestido derramado
o la moneda al aire, que iniciaron
su curso)

mientras la luna se hunde y se abre
como metal, que se queda y se pierde.

 

De: “Asombro”

 

ITZÍAR LÓPEZ GUIL

 

 

 

Qué dulce eres, amor

  

Cómo reaviva tu voz el muerto manantial de
la justicia, ese rincón que ayer fue nuestro
sin saberlo.

Como si nada hubiese sido este rodar los días
y las noches por una brizna de luz.

Por este almíbar tuyo que hoy se filtra y
vuelve a alimentar la vieja tierra.

 

De: “Un refugio en la espesura”.

 

 

RAÚL QUINTO

 

 


Ana Orantes

  

Transita del azul

al ámbar el dibujo de la llama.

Un arcoíris derretido,

titilando sombra

en un pequeño charco

de gasolina. Quién está mirando.

Quién dice qué.

  

De: “La lengua rota” y la antología “Un idioma siempre al borde de la extinción”.

 

CARLOS BARRAL ÁLVAREZ

 

  

 

Muero contigo, estío

 

Al verte morir año tras año, estío,
contigo me voy muriendo.

Muero añorando esa luz que se despeña contra las ortigas,
bañando las mareas, desarbolando las almas ávidas de libertad.

Y ante la más que cantada senectud de una algarabía
que venía rompiendo las rutinas, de manera sibilina
comienza el tiempo como a derrumbarse,
como a disolverse,
a dispersarse como árbol que se inmola,
como amor agonizante,
como carrusel apolillado.

Muero contigo, estío;
cada año más atónito y entristecido
al verte girar hacia el abismo otoñal el cual,
aún siendo hogar y matria,
me ahoga en su intolerancia, en su mermar,
en la distancia que expandiendo se va
entre la derrota de nuestros sueños y la ambición
de un futuro que zarpa hacia lo menguante.

Mueres, estío, y yo contigo.

  

De: “La vida corriendo hermosa hacia los desagües”

domingo, 26 de abril de 2026


 

JUAN ÁNGEL ASENSIO

 



En el poema de Juan Ángel Asensio deberían estar todas las cosas menos Juan Ángel Asensio. Sería casi obligatorio mencionar, por ejemplo, que
somos aquello que podemos aplastar con un pulgar /
que la sombra está celosa del manzano /
que más allá del reino hay otro
reino y más allá del reino
hay un patio oculto   y una escalera    hacia la torre /
En el poema de Juan Ángel Asensio habría que hablar
del ángel fosilizado y de la rama /
de volver por el claro al mediodía
y del marido /
del aliento verde sobre el pasto verde
y de la incontinencia /
Pero bajo la lengua de Juan Ángel Asensio nadie puso la palabra,
nadie colocó el poema /
bajo la lengua de Juan Ángel Asensio
hay una almendra de luz /
una pértiga de pánico /
una pregunta /
acaso soy yo este que tiembla?

 

De: “Antología poética de la especie humana”

 

FERNANDO VALVERDE

 


 

La poesía muerta

  

Traigo un tropiezo antiguo como un sapo,
un país que es ceniza,
una radiografía que muestra la tristeza,
un cuerpo moribundo,
un guante solitario
como el último día de un invierno.

Traigo un puente sin río,
un arrepentimiento sin memoria,
un vaso que giré
para guardar la noche en que te fuiste,
un domingo cualquiera con su misa
y sus mendigos ciegos.

Traigo todo lo poco que he podido
salvar de mi avaricia,
un ramillete negro de amargura,
un tenedor que un día probó el polvo,
un espejo que vio la pena de mi madre,
una cama pudriéndose debajo de la lluvia,
el tiempo insuficiente,
un relicario con un mechón de pelo
de un poeta o un santo.

Traigo una muchedumbre silenciosa,
una rara edición del Purgatorio
donde pude encontrar
la poesía muerta por mi culpa,
una lista de nombres que fueron mis amigos,
un cascabel con una pena dentro,
una promesa al pie de una montaña,
un árbol borrascoso,
un catecismo antiguo robado de un colegio,
un mar que ya no puede ser el mar,
un papel arrugado en el bolsillo
con una dirección que no conozco,
un sábado ignorante de la sombra,
una rima de Bécquer revolcándose
dentro del corazón de una muchacha,
el amor que no pude llevar hasta tu boca,
un poema que he escrito muchas veces
con distintas palabras.

 

De: “Poesía (1997-2025)”

 

 

ROCÍO EXPÓSITO

 


 

Scendono

  

Bajan las avispas a los colores
del bosque, a lo casual de las cosas,
al jazmín de tu patio.

Miran al cielo,
y ya en el borde de la tarde
se mueren de frío.

 

De: “Asombro”

 

ITZÍAR LÓPEZ GUIL

  

 

Bufanda para el mal tiempo

  

Te buscaré en los libros y en los bosques, con
la carnosa luz de la albahaca me sentaré a
esperarte, padre mío.

Y volverán las largas sobremesas
deshojando verdades, mano a mano.

Qué silencioso mar son las estrellas, la
hoguera que hoy escribe en nuestros rostros.
Sopla el aire y te acaricia el pelo, mis
párpados se aflojan.

No los abro cuando me alzas en brazos, y, en
tu pecho apoyada,

voy al sueño…

 

De: “Un refugio en la espesura”.

 

RAÚL QUINTO

 

 

 

de dónde viene lo que no puede venir

 

desde qué cuándo

 

qué es este aquí que sucede

este ahora por qué

 

esta corola de flor de vértigo

ardiendo al otro lado

de dónde viene si no puede venir


De: “Sola” y la antología “Un idioma siempre al borde de la extinción”.

 

 

CARLOS BARRAL ÁLVAREZ

 

  

La vida corriendo hermosa hacia los desagües

  

Si no claudican las flores,
tampoco la pasión se ahoga
ante los delirios del mal.

Con los labios rojos de emoción
y con el viento a favor,
principian algunas tonadas que ponen los vellos de punta
a los que hostigan.

¿Escucháis?
¿Sentís la sangre agolpándose tan joven?

¡Yo también estoy liado con la fiebre de la belleza
y con el ardor de la vida que hace poesía de lo más sencillo!

¿Escucháis?
¿Sentís la emoción corriendo
absurda y feliz por nuestras venas?

Toda esperanza naciendo solitaria en cada amanecer
aguarda por nosotras
sentida y generosamente.

Escucho la sangre y oigo la canción
mientras la vida corre hermosa hacia los desagües.

  

De: “La vida corriendo hermosa hacia los desagües”

 

sábado, 25 de abril de 2026


 

JUAN ÁNGEL ASENSIO

 


 

En el principio era el verbo / el logos que todo lo une,
la ley lógica / el que dio nombre a los pájaros
y a Odiseo / el material que hizo al hombre, hombre /
caballo al caballo / y nos permitió domarlo para recorrer
las llanuras del mundo y llevar así la palabra / la ley
universal / el mito sobre el que construimos
la ciudad primera / quizás la única, porque allí
ya estaba todo / el cohete y la serpiente / la culpa
y la manzana / la ley cuántica / que alumbró
la senda y trajo aquí a los héroes / y colgó
en el poema los frutos / para que nunca

los alcancemos

  

De: “Antología poética de la especie humana”

 

ROCÍO EXPÓSITO

 

  

Como el baile hipnótico de los estorninos

 

A veces el mundo se parece a ellos:
tiemblan cuando el cielo los atraviesa,
se entretienen en la forma
que no les pertenece.

Así nuestra belleza, sin voluntad,
como el baile hipnótico de los estorninos,
porque a veces también nosotros
nos parecemos al mundo.

  

De: “Asombro”

 

FERNANDO VALVERDE

  

 

La ciudad

  

Es un espacio hostil para el orgullo.

Un lugar geométrico
de rara exactitud con tendencia al desorden.

Siempre tan parecida al desengaño,
al semáforo en rojo donde quedarse quieto
sin reflexión ni espera.

También pasear a veces
como buscando un hueco donde se esconda el aire
mirando por encima de los pisos
la quietud inocente de los días que corren.

La piel de las ciudades es difícil,
no acoge la prudencia de los amaneceres
y la tarde se esquiva
por detrás de edificios y persianas
sujetas a un fugaz desequilibrio.

Solo los extranjeros
renuncian a la piel de las ciudades,
los viajeros que tratan de escapar de las suyas.

 

*

 

No hay momentos de paz en sus desastres,
es preciso aferrarse a alguna excusa
para olvidar que existen los temores,
necesidad de luz y de regreso
por las calles estrechas,
en un lugar con tedio y restaurantes
en los que siempre estorba
una vaga presencia de murmullos.

Las ciudades son como los espejos,
retratan tus defectos y manías.

 

De: “Poesía (1997-2025)”

 

ITZÍAR LÓPEZ GUIL

 

 

 

De las bombas se ríen los madrileños

  

Me dices que en Madrid ya no hay ayudas,
que ensucian por dinero hasta el lenguaje.
Que ensucian la palabra libertad, me dices
hoy de la que fue mi tierra.

Y en cada plaza de tu voz, en cada calle,
resuena mi Madrid atrincherada: libérrima
ciudad que no se arredra y en todo ser conoce
a un semejante.

 

De: “Un refugio en la espesura”.

 

 

RAÚL QUINTO

 

 

Nieva del mar al cielo: un eclipse

de sed blanca. La boria

disuelve los contornos de la costa,

 

desaparece el Cabo

bajo un alud, despacio.

 

Arrasados, también mis ojos buscan

la estrella moribunda.

  

De: “Poemas del Cabo de Gata” y la antología “Un idioma siempre al borde de la extinción”.

 

CARLOS BARRAL ÁLVAREZ

 

  

Los olvidados

 

Uno va desnortado escribiendo
por entre la memoria
de los olvidados.

Uno camina taciturno
entre la poesía de la tristeza
merodeando por las tumbas sin nombre,
allá donde la vida emerge desvergonzada.

Como las ráfagas de viento,
las tumbas sin nombre susurran
a las ramas y a los que en silencio
demoran un instante
su rumbo.

  

De: “La vida corriendo hermosa hacia los desagües”