sé
perfectamente que mis poemas
no ganarán el premio cervantes
(ni tan siquiera el nacional)
que con los años han perdido empuje
y atractivo y siempre aparecen en ellos
las tres mismas palabras: dentro, agua, cosas /
comparado con los poetas de mi generación
soy falto de ingenio no hablo del problema
de la vivienda ni de aquella novia
con la que perdí un hijo tampoco del trabajo
o de lo mucho que me cuesta asumir
la condición mortal de mi madre
menos aún del injustificado odio
hacia mi cuerpo y mi recurrente
problema con la fe (es dios una
enfermedad del lenguaje?) /
mi poema lamentablemente es siempre
el mismo poema mi vida lamentablemente
es siempre la misma vida pero
todavía me divierto y soy capaz
de imaginar balcones orientales
artificios de luz cofres encendidos
rocas rojas como fuentes el cadáver
tierno y perfumado de catulo los pliegues
del fuego y los sermones cámaras de lluvia
ungüentos y festines y armaduras
altísimas levaduras y jayanes
todavía me divierto y persigo
los frutos que cuelgan del árbol
inalcanzables
De:
“Antología poética de la especie humana”
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