martes, 28 de abril de 2026

CARLOS BARRAL ÁLVAREZ

 

 

 

XXX

  

Ni sería apenas nada, ni estaría bendecido,
probablemente mis alas se habrían plegado
absurdamente, mi vuelo sería inútil,
como gesto de piedra,
y mis ojos verían cosas apagadas
porque la luz estaría suspensa,
enjaulada en un obscuro espacio,
en un altillo inalcanzable, y las camelias
se habrían manchado de dolor
derrotadas como milicianos pobres,
mientras los dioses soñarían con la jubilación
y mis manos acariciarían un cuerpo equivocado.

Pero la vida ha sido espléndida; así,
con tus ojos de miel y de almendra
sirvo a las estirpes del futuro y penetro en los rigores del frío
con cautela, pero feliz.

Con tu vientre he tenido la magia a mi alcance,
hemos traído al mundo, y sin permiso,
dos criaturas de belleza asombrosa, de caudal amplio,
y hemos labrado los campos de su vida,
y seguimos guardando el pan, y la manzana,
sus ruegos, nuestra dicha.

Así que no me faltes, amor, porque sin ti
apenas sería nada.

  

De: “La vida corriendo hermosa hacia los desagües”

 

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