domingo, 26 de febrero de 2023


 

TOMÁS ANDRÉU


 

¿Quién?

  

¿A dónde va la mirada cómplice de los días muertos?
—¿y el fulgor de tu nombre brillando en la punta de mi lápiz?—

¿Quién recogerá aquellas hojas molidas en nuestras manos tiradas al viento y acunadas en el lomo de aquellas aguas sucias y pestilentes?

¿Quién entregará las cartas nunca escritas al destinatario de siempre?

¿Quién seguirá empujando el suicidio de uno y el asesinato del otro?

¿Quién adoptará al perro de tres patas con manchas negras en el hocico?

¿Quién responderá las preguntas de los hijos no concebidos?

¿Quién desde la vida nos responderá en la muerte?

¿Quién justificará este silencio que nadie conoce?

¿Quién escuchará el grito atormentado y silencioso que muere de desesperación?

¿Quién nos dará el significado del arrepentimiento sin ser culpables?

¿Quién es quién a quien preguntamos?

¿Quién es quién y dónde queda quien habla?

 

 

NOVICA TADIC

 

  

6

 

Insólitos e inmensos
objetos grises.
Sobre las aguas de la salvación.

 

De: “Pequeño catálogo de imágenes”

 

 

ELISA HUEZO PAREDES

 

 

 

A la silla de ruedas

  

Guardiana de los libros: Ya cerrados
los fríos brazos de brillante acero
quietas las ruedas. Fijos y callados
los goznes rechinantes, mustio el cuero.

Evocadora fiel de los cuidados
últimos del vivir bajo el alero
que guarda imagen, risa y ceño amados,
postrer amor que siempre fue el primero…

Descansas hoy, el freno detenido,
más bien paralizado tu crujido
en el ir y venir de aquella mano

que dejara su huella en el gemido
del dolor y el placer de haber vivido:
espejo del final de un ser humano.

 

 

RENÉ E. RODAS

 

  

Cabellera

  

El sol corre sobre el cobre antiguo de tu trenza:
Huye del antiguo invierno, busca tu calor para renacer.
Tardías flores de nieve se prenden desamparadas
al limpio desorden de tu frente.

 

De: “La balada de Lisa Island”

 

 

MIROSLAVA ROSALES

 



Tu cuerpo

  

He besado tu blanco cuerpo de mármol solitario,
hermético refugio en la noche,
árbol de nieve encendida,
río de limpio estaño.
En ti descansan los ojos en el ámbar más puro,
que de día parecen carambolas detenidas,
pequeños y nublados soles.

He besado tu cuerpo de tierno nácar,
delgado cuerpo nacido de las sombras siempre distante,
cuerpo que derrumba los elevados muros,
porque siempre del mar obtienes la fuerza.
Tu cuerpo no perece, vuela, no se consume, renace siempre.

He besado tu bronco cuerpo con la ternura de una brisa,
como si se tratara de una pluma recorriéndolo,
como la seda deslizándose,
como una llovizna interminable.
Tu cuerpo es mi raíz al mundo.

 

SARA ALBUQUERQUE

 

  

 

[El pez]

 

el pez
que persiste en mi
ayer hizo daño

todavía siento
las aletas debajo
de la piel del pez
cruzado
en el peligro de las venas

todavía bloqueo
el aire
para ver si el pez
aterrorizado regresa

(pero ahí está el frío)

el pez hace la fiesta
en estos ríos donde el corazón es más grande
que el tronco