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viernes, 28 de septiembre de 2018

MARCIA RAMOS





Oficio de poeta



La calavera alumbra el asiento mortal
de sentarse a soñar con los ojos descalzos
intentar sobresalir por una luna etérea.
Imaginar dos mundos cayendo en el pecho,
al mirar las casitas de colores.
Sísifo arde.
Mis vísceras son arrojadas bajo la vía del tren,
dicen el poeta es un dios indigno.




sábado, 22 de septiembre de 2018

MARCIA RAMOS





Si el amor da cocodrilos



Si el amor da cocodrilos es una infamia con orzuela tejido en el corazón,
una estela aplastada por las uñas rojas que acariciaron miles de sueños,
frutos diversos que bautizan al agua enferma,
de sangre que chorrea en las leguas rebeldes.
El amor para muchos es carne,
para otros es una calle con letreros de se busca.


domingo, 16 de septiembre de 2018

MARCIA RAMOS





Visión



La maldad es un dogma para explicar los silencios de mis calles,
Los bares, las galerías del centro, el espíritu de las rockolas es la melodía
de mi ciudad derramada en la sangre.
Al igual que la Maga de Rayuela hacer un hijo parado en el tiempo
sería rescatar mi esencia en los brazos de la muerte
contar los pétalos derramados por los ojos a través del mar
del dulce viejo ciclope que aparece entre las almas,
antes de llegar al silencio cuando somos grandes.
antes de llegar al silencio estamos con los oídos enredados.
fuimos niños recorrimos el hombro de mamá al sonido de Pimpinela
y cantamos por todas las calles matarile
hoy jugamos con balas y navajazos de las bolsas.
¿Sera que en esta patria todavía buscamos a nuestra madre,
doncella de pelo encendido y labios abiertos,
pulpa de tierra?
No nos podemos concebir acaso como criaturas con circunferencia de los 360 º para gritarle al mundo  que en medio del equinoccio fuimos hijos del sol y de la lluvia?
¿No podemos dejar de preguntar cuando se acaba la noche y comienza el día en una piedra de sacrificios llamada trabajo?
Que acaso a nadie entiende que cazamos, matamos y vivimos como un dios en la podredumbre.
Sigiloso escudo te protejo ante la bestia escondida de su pupila.
La metralleta de mi hermano esta lista para arrodillarme antes de cruzar el rio,
las nubes colorean el rosto de México ahora tan lejano.


lunes, 10 de septiembre de 2018

MARCIA RAMOS





En el estiércol de tus dulces labios



No hay estómagos más vacíos que los de los hombres mirando su pasado,
sentados albergando la esperanza de una bruma adentro de sus recuerdos
algo que les permita imaginar una brisa de frescura sobre sus manos rotas.
¿Has visto el agua combinarse con la moribunda araña del cerebro y la lepra que solloza
por la noche o la mirada de una joven que reconstruye tus palabras cuando hay
soledad?
¿Un clavo extraviado en el latente secreto del cuerpo al decir su nombre?
En el momento de iniciar la lumbre en los extremos de las costillas
como dos mariposas sumergidas en acido sulfúrico
los suspiros te persiguieron puesto que guardaste su desnudez,
la fotografía de su sexo que palpita en el fondo
en una serie de laberintos bajo llave.
¿Qué ocurrió con la memoria agresora?
Acaso no hay respuesta para las noches donde abrasaste el desliz de un vestido
arremangado,
una nota que dejaste en el bar de licor mutante donde el cielo caía sobre sus senos de
Tantra,
una luna menguante que te acompañó cuando todo se hacia trizas,
no puedes existir debajo del traje de la muerte ni soñarla,
en los ojos te has hundido,
de tus dulces labios salió el estiércol al pronunciar mi piel sobre una tumba.

martes, 4 de septiembre de 2018

MARCIA RAMOS





mi cuerpo en una botella



Los labios se descarapelan adentro de la sal
de sus uñas aferradas en mi ombligo
cúspide: entrañas de los monstruos
quienes en el vacío de la aureola flotante
su desnudez se estrecha con mi habitación oscura.
Habitada como una rosa  decaída por la sombra del sol
abundan mis ramas hechas brasas en las nebulosas de sus ojos palpitantes.
Las cigarras se encienden como lirios salvajes cortan las fibras emocionales
atadas al corazón
blasfema de nombres.
Las mariposas envueltas
sangre sobre sangre
rodean mi pecho,
congestiones de recuerdos acarician la serpentina de mi pelo
cual monte arrulla su cadera silenciosa.
Nubes alborotan la ilusión de ser un pez volador por sus mejías de estrellas.
Me robo la inocencia de cesar en el entierro
de caer volando por la eternidad
espero el infierno de su despedida atroz
espero las leyes de los hombres caer sobre mi espalda de meteorito
como un niña que ve la nieve sobre su ropa disfrazada de ramera.
Mi cuerpo en una botella se deshila con precocidad
de una boca comiendo de mi boca
doy patadas sobre el anzuelo
me pulverizo
me ahogo
me pulverizo.
Las hadas en su pecho
me ahogo
Mi cuerpo en una botella invade la nostalgia de ser carne.