viernes, 10 de marzo de 2023


 

CAROLINA ALVARADO

 

 

 

Soy una bicicleta

 

Soy una bicicleta a mitad de la noche,
atravesando un puente;
escucho las luces del barranco, ladran como sabuesos.

Soy un caballo pardo con dos ruedas,
la brisa inflama mis pulmones,
dos cámaras de caucho sintético.
Mis costillas, con parches, navegan el asfalto.

Soy un corcel encadenado a la baranda,
sobrellevo el sol, la lluvia, la mirada del policía.
Ella, mi yoqui, escribe que es una bicicleta, un caballo,
pero soy yo el dragón rojo que desapareció una mañana.

Soy el fantasma de una bicicleta,
escribe mi yoqui, por no mencionar:
lo que implica la lentitud de las piernas sin alas,
del galgo, la falta de fuerza,
el ya no ser tan veloz como Speedy Gónzales.
Soy el chocarrero espíritu de un corcel, escribe,
por no decir: de Rocinante, la ausencia,
y, con ella, la pérdida de estatura, el sendero sin la bestia.
Usa la palabra “bestia”, refiriéndose al perro más fiel.

Ya no besa sus plantas de los pies, la noche,
ni la leche marina inunda el horizonte. 
No galopa al naranja que atardece.
Todo, todo eso que fuimos, que habitamos.
No volar, ya, en el lomo de un dragón,
No oler, más, el pasto de las estrellas.

Soy el alma de un ser mitológico, soy una bicicleta.

 

De: “La culpa la tiene Pedro Infante”

 

 

RANDALL ROQUE

 

 

 

Miserables

 

Estoy aquí para decirte
que los peces flotan en el agua oscura,
es fétida la esperanza, día a día,
desechala hijo mío.

Detrás de las cortinas de humo acerado
está el cielo blanco que soñaste,
desechalo también.

Fue suerte que no estuvieras
en una alcantarilla infestada
de insectos y ratas grises
o en el inodoro de un bar
con un cordón de sangre
alrededor de la garganta.

Nada tuvo que ver el amor
ni la bienvenida, hijo mío.

Mío como la posesión
de un perro, una mesa
o una pala para desechos.

Salí de esta ciudad
y entrá a otras;
todas iguales.

¿Aún te queda alguna esperanza?

No esperés nada de nadie
y nadie te defraudará.

No tengás alegrías
y dejará de importarte el llanto.

No entregués amor;
este es el mundo de la ventaja:

Pisá al débil
y
escalá
hasta
la cima.

Ahogate en alcohol
hasta la náusea.

Las personan beben incontenibles
porque el recuerdo sabe aún peor.

Hijo mío, te diría que te amo
pero no es cierto.

Te mostraré que el amor
no entiende a los miserables.

 

 

 

MARIANA BERNÁRDEZ

 

  

Desde mí
………..dejarse vencer por el endolerse del cuerpo
………..sin saberse ya carne, hueso o polvo
………..ser herida por donde el día es más que altura
………..y respirar en el primer latido del mundo

………..más que músculo rasgado o seno desterrado
………..lo que consuela desde lo íntimo
………..es saberse no sola entre los vivos y los muertos.

 


 

CHRISTIANE DIMITRIADES

 

  

Cuando el cansancio agobia y el cuerpo desobedece,
una voz guía mi mano y reescribe en el lugar de
cada paso en falso cumplido.


ALEYDA QUEVEDO ROJAS

 

  

Brazada

  

Curtida la piel, gastados los ojos, aprendí a bucear desnuda
entre corales y piedras cortantes. Brazada abriendo el lenguaje:
mantener el codo más alto que el brazo, las imágenes más brillantes
son música.

 

De: “Ejercicios en aguas profundas”

JAVIER ACOSTA

 



Breve canción de amor

  

―Seguiré tu camino.
―No tengo camino.
―Te acompañaré.
―No puedo andar.
―Iré en tu lugar.