miércoles, 11 de febrero de 2026


 

SABRINNA ALENTO MOURÃO

 



Cuando un Brasil de distancia se convertir en medida,
sabé la distancia entre nosotras

 

la música de tu amigo acompañó todas tus mudanzas de casa:
cuando vivías en buenos aires,
en foz de iguazú,
en buenos aires otra vez,
en brasília,
en foz do iguaçu otra vez,
y ahora en porto alegre.
unos tragos me trajeron tu recuerdo
en piauí,
luego en pernambuco,
luego en piauí,
y en pernambuco otra vez.
algunas palabras que escribí te acompañaron en brasília,
luego en foz de iguazú,
luego en un breve viaje a buenos aires,
luego de regreso a foz do iguaçu,
y ahora, en porto alegre,
donde siento que nos dijimos adiós.

 

RENATA FLÁVIA

 

  

Hogar

 

no fue mi mano la que te hizo mampostería
pero fue de mi pecho la materia de tu alma
te personifico, así en la vida
porque en ti no me siento solitaria
acomodas mis guerras y alegrías
y creo que estás conectada
tan profundamente en mi carne
que eres capaz de avisarme
todo lo que me pasa
protege sabiamente
importante rutina, que me salva
del mundo que tiembla
al otro lado de esta barricada

 

PÂMELA FILIPINI

  

 

Desde el nacimiento

  

te habito porque tu en mi
no eres un habito

te miro como quien abre
la puerta por primera vez

sin saber qué esperar
pero todavía esperando.

 

 

MARÍA EDUARDA CASTRO

 

 

El tiempo en este paraguas

 

El tiempo en ese paraguas mojado
y ya estamos en el tiempo anti-estratégico,
de muchas de nuestras
direcciones. Tímidas – y sin ardor.
Cortas una fruta lentamente,
en sus 14 piezas,
cuidado con estas digresiones,
nosotros escuchamos.
Y también: ten cuidado con tu boca
de triple llama de la estufa que un día
ya te quemó el dedo
esta voz se escapa de un salón de libro
donde hay una mujer hermosa
velando por la moral de los magistrados,
pidiendo
un nuevo tiempo cadencioso,
vacío de espíritu,
derecho
y a todo pulmón.
Pegamos la cara
en este lugar sin memoria
– pensamos: ¿qué hacer?
alguien en la silla rodante
tiene los pies descansando,
y tu nariz no puede respirar este aire. Toma esta nota,
para saber.
los frutos están casi
navideños,
manzanas oscuras sobre el suelo pisado,
alguien da un sermón de fin de año,
en la calle,
una ruleta y las piernas

 

 

MAÍRA DAL’MAZ

 

  

Súplica a M.V.

  

ya no hay problemas para soñar contigo,
mi hermano de armas.

(sé que siempre intentas entrar
y eres atrapado por perros
por ratoneras
por pestillos y buitres
conoces el sabor de la cachaça
y revuelves la ofrenda
como diciendo que no te vemos
porque no queremos
tienes un corazón que no insiste
en el olor a cloaca
dos cabezas y una cola cortada
todavía no te rindes
de viajar conmigo
y me enseñas sobre lo oculto
que es volver cada vez
con ese sol en la cara)

en una de estas, cuando te perdemos
de nuevo –
¿cómo sabremos que encontraste
todo lo demás?

 

MANUEL M. FOREGA

 

   

De contrarios implícitos, dolor de explícitos contrarios. Los primeros porque lo ausente se nombra en lo presente; lo omitido, en la cita: no existe la sombra, no existe la oscuridad sin la luz nombrada, sin alumbramientos, sin claridad ni auroras, ni rayos, no existe la noche sin la oquedad solar, sin el día, el sol ama únicamente a la noche. Si se cita el alba, si la luna se cita, si el sol se presenta adherido al innombrable e innombrado ser que lo contiene, se actualiza de inmediato lo oscuro, lo negro, el niño–pozo, coniuctio de luz y oscuridad, luz futura que todavía no es luz. Así hablaba Zaratustra, centro místico, hijo del alma; los fulgores y las llamas de lo combustible de los cuerpos ahondan en la tierra y bajo ella enraízan y reflejan para germinar en luz nueva, porque es la muerte pasajera en la nave, incluso en la nave de Pablo de Tarso: Nisi hii in navi manserint vos salvi fieri non potesti. Los segundos, porque se dice sin desdecirse para no huir de la morfología que testimonian las antítesis, los paradigmas paradoxales, avis fatua.

  

De: “Litiasis” (fragmento).