Súplica
a M.V.
ya
no hay problemas para soñar contigo,
mi hermano de armas.
(sé
que siempre intentas entrar
y eres atrapado por perros
por ratoneras
por pestillos y buitres
conoces el sabor de la cachaça
y revuelves la ofrenda
como diciendo que no te vemos
porque no queremos
tienes un corazón que no insiste
en el olor a cloaca
dos cabezas y una cola cortada
todavía no te rindes
de viajar conmigo
y me enseñas sobre lo oculto
que es volver cada vez
con ese sol en la cara)
en
una de estas, cuando te perdemos
de nuevo –
¿cómo sabremos que encontraste
todo lo demás?
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