jueves, 25 de diciembre de 2025


ANA ROMANO

 

  

 

Un ingenioso tajo

abre los postigos

de un alma encerrada.

 

CLAUDIA MARÍA JOVEL

 

 

Tarde

 

 

Está callada la tarde,
escondiendo quién sabe
cuántos secretos,
tratando desesperadamente
de no dejarnos abandonados
en la obscuridad.

No hay por qué preocuparse.
La noche está de nuestro lado…

 

 

LILIBETH RIVAS

 

 

El infierno

 

 

Juntos hemos entrado al infierno,
capaces de sonreírle al fuego y a la brasa.
Te sostengo como a una espada de sal,
con los pies en las brasas, con la sonrisa en el fuego.
Te sostengo en los besos, en la punta de mi lengua.
Te sostengo en este hueco que espera tu cabeza.
Tu cabeza que no viene, tu cabeza que quiero.
Tu cabeza que aguarda porque me guarda,
porque tiene tu boca mis besos,
y la mirada profunda
en que quiero entrar y aún no entro.

 

 

 

LAUREN GARCÍA

 

  

El faro del amanecer del sábado

  

Sobre toda aquella piedra,
Remota y venerable,
Movimiento de intensa grandeza
Pasaban los gatos
Asomando las colas entre las rejas,
Orinaban los borrachos
Entonando un salmo sin rendición;
Y fornicaban los amantes
Colapsando el deseo,
Cuando el alba tampoco podía ser vista.
Negamos la puesta de sol
Porque fuimos ocaso de luna,
La navaja que traspaso el oprobio.
Sinceros perdedores de lo que fue.

 

De: “Un exilio voluntario”

 

 

VIVIANA PALETTA

 

 

Incandescencia de mar.

 


La ola hace lirios en su vientre.

Los vuelca en tránsito.

Afianza la luz.

 

De: “Piedra de vigilia”

 

ANA MARTÍN PUIGPELAT

 

 

A Agustín Sánchez Antequera

 

 

CADA vez que pasan los caballos
nos decimos adiós
con la misericordia de quien siempre ha sentido
cercanía en las manos.

Nada supo perturbar el silencio.
Nosotras, olvidadas, suplimos la alegría con constancia.
La constancia del sueño impertinente,
a cualquier compás del día,
la constancia de cocer cada patata,
la constancia de la herida y su medicamento,
la constancia de lavar.

Nosotras, las de entonces, las iguales,
las que ya no ven el cielo,

siempre que nos despedimos
pasan los caballos.

  

De: “La hermana aprendida”