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domingo, 24 de abril de 2016

GIOCONDA BELLI




Desafío a la vejez



Cuando yo llegue a vieja
—si es que llego—
y me mire al espejo
y me cuente las arrugas
como una delicada orografía
de distendida piel.
Cuando pueda contar las marcas
que han dejado las lágrimas
y las preocupaciones,
y ya mi cuerpo responda despacio
a mis deseos,
cuando vea mi vida envuelta
en venas azules,
en profundas ojeras,
y suelte blanca mi cabellera
para dormirme temprano
—como corresponde—.
Cuando vengan mis nietos
a sentarse sobre mis rodillas
enmohecidas por el paso de muchos inviernos,
sé que todavía mi corazón
estará —rebelde— tictaqueando
y las dudas y los anchos horizontes
también saludarán
mis mañanas.



lunes, 18 de abril de 2016

GIOCONDA BELLI




Invitación feminista



Yo,
mujer de la luna,
te convoco a besarme.
Te convoco a los cráteres
de mi geografía.
Ven.
Despójate de temores.
Apacienta rebaños
en mis colinas.
Yo,
mujer de la tierra,
te convoco a un amor de signo nuevo,
un amor vegetal de mil semillas,
alto, sólido, tronco de los árboles.
Ven.
Despertemos del barro.
Te invito al aire de mis nuevas alas.
Yo,
mujer vientre de sol,
te convoco a la luz,
a juntarte conmigo al mediodía.
Ninguna sombra entre nosotros medie.
Ven.
Álzate conmigo hasta el cenit.
Mírame desde la misma altura.
Juntos apaciguaremos la muerte.
Juntos enterneceremos las piedras.
Juntos abriremos el mar.
Nos tomaremos la Tierra Prometida.
Incendiaremos el rostro de los siglos.




sábado, 31 de mayo de 2014

GIOCONDA BELLI

 


 

Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.

Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
pero debe dejar huella de su tiempo.

Nadie puede evadir su responsabilidad.

Nadie puede taparse los ojos, los oidos,
enmudecer y cortarse las manos.

Todos tenemos un deber de amor que cumplir,.
una historia que nacer
una meta que alcanzar.

No escogimos el momento para venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros

viernes, 30 de mayo de 2014

GIOCONDA BELLI

 


 

Noche cerrada
ciega en el tiempo
verde como luna
apenas clara entre las luciérnagas.

Sigo la huella de mis pasos,
el doloroso retorno a la sonrisa,
me invento en la cumbre adivinada
entre árboles retorcidos.


Sé que algún día
se alzarán de nuevo
las yemas recién nacidas
de mi rojo corazón,
entonces, quizás,
oirás mi voz enceguecedora
como el canto de las sirenas;
te darás cuenta
de la soledad;
juntarás mi arcilla,
el lodo que te ofrecí,
entonces tal vez sabrás
cómo pesa el amor
endurecido.

Dios dijo
Dios dijo:
Ama a tu prójimo como a ti mismo.
En mi país
el que ama a su prójimo
se juega la vida.

 

 

jueves, 29 de mayo de 2014

GIOCONDA BELLI





 

Por que no me dijiste que estabas construyendo
ese castillo de arena? 

Hubiera sido tan hermoso
poder entrar por su pequeña puerta,
recorrer sus salados corredores,
esperarte en los cuadros de conchas,
hablándote desde el balcón
con la boca llena de espuma blanca y transparente
como mis palabras,
esas palabras livianas que te digo,
que no tienen mas que el peso
del aire entre mis dientes. 

Es tan hermoso contemplar el mar. 

Hubiera sido tan hermoso el mar
desde nuestro castillo de arena,
relamiendo el tiempo
con la ternura
honda y profunda del agua,
divagando sobre las historias que nos contaban
cuando, niños, éramos un solo poro
abierto a la naturaleza. 

Ahora el agua se ha llevado tu castillo de arena
en la marea alta. 

Se ha llevado las torres,
los fosos,
la puertecita por donde hubiéramos pasado
en la marea baja,
cuando la realidad esta lejos
y hay castillos de arena
sobre la playa... 


 

 

domingo, 25 de mayo de 2014

GIOCONDA BELLI


 


  

Aquí estoy,
desnuda,
sobre las sabanas solitarias
de esta cama donde te deseo. 

Veo mi cuerpo,
liso y rosado en el espejo,
mi cuerpo
que fue ávido territorio de tus besos,
este cuerpo lleno de recuerdos
de tu desbordada pasión
sobre el que peleaste sudorosas batallas
en largas noches de quejidos y risas
y ruidos de mis cuevas interiores. 

Veo mis pechos
que acomodabas sonriendo
en la palma de tu mano,
que apretabas como pájaros pequeños
en tus jaulas de cinco barrotes,
mientras una flor se me encendía
y paraba su dura corola
contra tu carne dulce. 

Veo mis piernas,
largas y lentas conocedoras de tus caricias,
que giraban rápidas y nerviosas sobre sus goznes
para abrirte el sendero de la perdición
hacia m mismo centro
y la suave vegetación del monte
donde urdiste sordos combates
coronados de gozo,
anunciados por descargas de fusilerías
y truenos primitivos. 

Me veo y no me estoy viendo,
es un espejo de vos el que se extiende doliente
sobre esta soledad de domingo,
un espejo rosado,
un molde hueco buscando su otro hemisferio. 

Llueve copiosamente
sobre mi cara
y solo pienso en tu lejano amor
mientras cobijo
con todas mis fuerzas,
la esperanza. 

 

 

sábado, 24 de mayo de 2014

GIOCONDA BELLI



 


 

Las mañanas cambiaron su signo conocido.
Ahora el agua, su tibieza, su magia soñolienta
es diferente.
Ahora oigo desde que mi piel conoce que es de día,
cantos de tiempos clandestinos
sonando audaces, altos desde la mesa de noche
y me levanto y salgo y veo "compas" atareados
lustrando sus botas o alistándose para el día
bajo el sol.
Ya no hay oscuridad, ni barricadas,
ni abuso del espejo retrovisor
para ver si me siguen.
Ahora mi aire de siempre es mas mi aire
y este olor a tierra mojada y los lago s allá
y las montañas
pareciera que han vuelto a posarse en su lugar,
a enraizarse, a sembrarse de nuevo.
Ya no huele a quemado,
y no es la muerte una conocida presencia
esperando a la vuelta de cualquier esquina.
He recuperado mis flores amarillas
y estos malinches de mayo son mas rojos
y se desparraman de gozo
reventados contra el rojinegro de las banderas.
Ahora vamos envueltos en consignas hermosas,
desafiando pobrezas,
esgrimiendo voluntades contra malos augurios
y esta sonrisa cubre el horizonte,
se grita en valles y lagunas,
lava lágrimas y se protege con nuevos fusiles.
Ya se unió la Historia al paso triunfal de los guerreros
y yo invento palabras con que cantar,
nuevas formas de amar,
vuelvo a ser,
soy otra vez,
por fin otra vez,
soy. 

 

viernes, 23 de mayo de 2014

GIOCONDA BELLI


 
 


 
 

Quebrá la luna entre tus manos,
hacela pedazos
y úntate de su polvo fino y negro. 

Protejámonos de los símbolos
y de los sueños,
cubrámonos de las frustraciones
con una costra dura de realidad. 

Aceptemos el día como día
y la noche como noche,
pasando por el tiempo
con la espalda recta y los ojos secos;
porque la mente no es dueña de la vida
y los deseos no son las leyes:
hay que acatar la moral y el orden,
revestirnos de una sonrisa de bolsillo,
apretarnos el corazón en un puño
y aceptar el sacrificio.

 

jueves, 22 de mayo de 2014

GIOCONDA BELLI


 
 


 
 

I

 

Recorrer un cuerpo en su extensión de vela
Es dar la vuelta al mundo
Atravesar sin brújula la rosa de los vientos
Islas golfos penínsulas diques de aguas embravecidas
No es tarea fácil - si placentera -
No creas hacerlo en un día o noche de sábanas explayadas
Hay secretos en los poros para llenar muchas lunas 

 

II

 

El cuerpo es carta astral en lenguaje cifrado
Encuentras un astro y quizá deberás empezar
Corregir el rumbo cuando nube huracán o aullido
profundo
Te pongan estremecimientos
Cuenco de la mano que no sospechaste 

 

III

 

Repasa muchas veces una extensión
Encuentra el lago de los nenúfares
Acaricia con tu ancla el centro del lirio
Sumérgete ahógate distiéndete
No te niegues el olor la sal el azúcar
Los vientos profundos cúmulos nimbus de los pulmones
Niebla en el cerebro
Temblor de las piernas
Maremoto adormecido de los besos 

 

IV

 

Instálate en el humus sin miedo al desgaste sin prisa
No quieras alcanzar la cima
Retrasa la puerta del paraíso
Acuna tu ángel caído revuélvele la espesa cabellera con la
Espada de fuego usurpada
Muerde la manzana 

 

V

 

Huele
Duele
Intercambia miradas saliva imprégnate
Da vueltas imprime sollozos piel que se escurre
Pie hallazgo al final de la pierna
Persíguelo busca secreto del paso forma del talón
Arco del andar bahías formando arqueado caminar
Gústalos 
 

VI

 

Escucha caracola del oído
Como gime la humedad
Lóbulo que se acerca al labio sonido de la respiración
Poros que se alzan formando diminutas montañas
Sensación estremecida de piel insurrecta al tacto
Suave puente nuca desciende al mar pecho
Marea del corazón susúrrale
Encuentra la gruta del agua 

 

VII

 

Traspasa la tierra del fuego la buena esperanza
navega loco en la juntura de los océanos
Cruza las algas ármate de corales ulula gime
Emerge con la rama de olivo llora socavando ternuras ocultas
Desnuda miradas de asombro
Despeña el sextante desde lo alto de la pestaña
Arquea las cejas abre ventanas de la nariz 

 

VIII

 

Aspira suspira
Muérete un poco
Dulce lentamente muérete
Agoniza contra la pupila extiende el goce
Dobla el mástil hincha las velas
Navega dobla hacia Venus
estrella de la mañana
- el mar como un vasto cristal azogado -
duérmete náufrago. 

 

 

miércoles, 21 de mayo de 2014

GIOCONDA BELLI



 


 
 

¿Qué sos
sino un triangulito de tierra
perdido en la mitad del mundo?

¿Qué sos
sino un vuelo de pájaros
guardabarrancos
cenzontles
colibríes?

¿Qué sos
sino un ruido de ríos
llevándose las piedras pulidas y brillantes
dejando pisadas de agua por los montes?

¿Qué sos
sino pechos de mujer hechos de tierra,
lisos, puntudos y amenazantes?

¿Qué sos
sino cantar de hojas en árboles gigantes
verdes, enmarañados y llenos de palomas?

¿Qué sos?
sino dolor y polvo y gritos en la tarde,
-"gritos de mujeres, como de parto"-?

¿Qué sos
sino puño crispado y bala en boca?

¿Qué sos, Nicaragua
para dolerme tanto?


 

martes, 20 de mayo de 2014

GIOCONDA BELLI



 

Los portadores de sueños

 

 

En todas las profecías

está escrita la destrucción del mundo.

Todas las profecías cuentan

que el hombre creará su propia destrucción.

Pero los siglos y la vida

que siempre se renueva

engendraron también una generación

de amadores y soñadores;

hombres y mujeres que no soñaron

con la destrucción del mundo,

sino con la construcción del mundo

de las mariposas y los ruiseñores.

Desde pequeños venían marcados por el amor.

detrás de su apariencia cotidiana

guardaban la ternura y el sol de medianoche.

Las madres los encontraban llorando

por un pájaro muerto

y más tarde también los encontraron a muchos

muertos como pájaros.

Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas

y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos

por un invierno de caricias.

Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,

atacados ferozmente por los portadores de profecías

habladoras de catástrofes.

Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías

dijeron que sus palabras eran viejas

y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso

es antigua al corazón del hombre.

Los acumuladores de riquezas les temían

lanzaban sus ejércitos contra ellos,

pero los portadores de sueños todas las noches

hacían el amor

y seguía brotando su semilla del vientre de ellas

que no sólo portaban sueños sino que los

multiplicaban y los hacían correr y hablar.

De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida

como también había engendrado

a los que inventaron la manera

de apagar el sol.

Los portadores de sueños sobrevivieron a los

climas gélidos pero en los climas cálidos casi parecían brotar por

generación espontánea.

Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias

torrenciales tuvieron algo que ver con esto,

la verdad es que como laboriosas hormiguitas

estos especímenes no dejaban de soñar y de construir

hermosos mundos,

mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se

llamaban compañeros,

que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban

en las muertes,

se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se

ayudaban en el

arte de querer y en la defensa de la felicidad.

Eran felices en su mundo de azúcar y de viento,

de todas partes venían a impregnarse de su aliento,

de sus claras miradas,

hacia todas partes salían los que habían conocido

portando sueños soñando con profecías nuevas

que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores

y de que el mundo no tendría que terminar en la

hecatombe.

Por el contrario, los científicos diseñarían

puentes, jardines, juguetes sorprendentes

para hacer más gozosa la felicidad del hombre.

Son peligrosos - imprimían las grandes rotativas

Son peligrosos - decían los presidentes en sus discursos

Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.

Hay que destruirlos - imprimían las grandes rotativas

Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus discursos

Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.

Los portadores de sueños conocían su poder

por eso no se extrañaban

también sabían que la vida los había engendrado

para protegerse de la muerte que anuncian las

profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte.

Por eso cultivaban jardines de sueños

y los exportaban con grandes lazos de colores.

Los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros

vigilando los pasajes y los caminos

buscando estos peligrosos cargamentos

que nunca lograban atrapar

porque el que no tiene ojos para soñar

no ve los sueños ni de día, ni de noche.

Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de

sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte;

por doquier hay paquetes con grandes lazos

que sólo esta nueva raza de hombres puede ver

la semilla de estos sueños no se puede detectar

porque va envuelta en rojos corazones

en amplios vestidos de maternidad

donde piesecitos soñadores alborotan los vientres

que los albergan.

Dicen que la tierra después de parirlos

desencadenó un cielo de arcoiris

y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.

Nosotros sólo sabemos que los hemos visto

sabemos que la vida los engendró

para protegerse de la muerte que anuncian las

profecías.

 

lunes, 19 de mayo de 2014

GIOCONDA BELLI





Esto es amor

 
"Esto es amor, quien lo probó, lo sabe"

Lope de Vega

 


La mente se resiste a olvidar las cosas hermosas,

se aferra a ellas y olvida todo lo doloroso,

mágicamente anonadada por la belleza.

No recuerdo discursos contra mis débiles brazos,

guardando la exacta dimensión de tu cintura;

recuerdo la suave, exacta, lúcida transparencia de tus manos,

tus palabras en un papel que encuentro por allí,

la sensación de dulzura en las mañanas.

Lo prosaico se vuelve bello

cuando el amor lo toca con sus alas de Fénix,

ceniza de mi cigarro que es el humo

después de hacer el amor,

o el humo compartido,

quitado suavemente de la boca sin decir nada,

íntimamente conociendo que lo del uno es del otro

cuando dos se pertenecen.

No te entiendo y quisiera odiarte

y quisiera no sentir como ahora

el calor de las lágrimas en mis ojos

por tanto rato ganado al vacío,

al hastío de los días intrascendentes,

vueltos inmortales en el eco de tu risa

y te amo monstruo apocalíptico de la Biblia de mis días

y te lloro con ganas de odiar

todo lo que alguna vez me hizo sentir

flor rara en un paraíso recobrado

donde toda felicidad era posible

y me dueles en el cuerpo sensible y seco de caricias,

abandonado ya meses al sonido de besos

y palabras susurradas o risas a la hora del baño.

Te añoro con furia de cacto en el desierto

y se que no vendrás

que nunca vendrás

y que si venís seré débil como no debería

y me resisto a crecerme en roca,

en Tarpeya,

en espartana mujer arrojando su amor lisiado para que no viva

y te escondo y te cuido en la oscuridad

y entre las letras negras de mis escritos

volcados como río de lava entre débiles rayas azules de cuaderno

que me recuerdan que la línea es recta

pero que el mundo es curvo

como la pendiente de mis caderas.

Te amo y te lo grito estés donde estés,

sordo como estás

a la única palabra que puede sacarte del infierno

que estás labrando como ciego destructor

de tu íntima y reprimida ternura que yo conozco

y de cuyo conocimiento

ya nunca podrás escapar.

Y sé que mi sed sólo se sacia con tu agua

y que nadie podrá darme de beber

ni amor, ni sexo, ni rama florida

sin que yo le odie por querer parecérsete

y no quiero saber nada de otras voces

aunque me duela querer ternura

y conversación larga y entendida entre dos

porque sólo vos tenés el cifrado secreto

de la clave de mis palabras

y sólo vos pareces tener

el sol, la luna, el universo de mis alegrías

y por eso quisiera odiarte como no lo logro,

como sé que no lo haré

porque me hechizaste con tu mochila de hierbas

y nostalgias y chispa encendida

y largos silencios

y me tenés presa de tus manos mercuriales

y yo me desato en Venus con tormentas de hojarasca

y ramas largas y mojadas como el agua de las cañadas

y el ozono de la tierra que siente venir la lluvia

y sabe que ya no hay nubes,

ni evaporización,

ni ríos,

que el mundo se secó

y que no volverá jamás a llover,

ni habrá ya nieve o frío o paraíso

donde pájaro alguno pueda romper

el silencio del llanto.

 

domingo, 18 de mayo de 2014

GIOCONDA BELLI


 
 

Poemas

 
 

Sencillos deseos

Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo

y quisiera besos en la espalda

acurrucos

que me dijeras las más grandes verdades

o las más grandes mentiras

que me dijeras por ejemplo

que soy la mujer más linda del mundo

que me querés mucho

cosas así

tan sencillas

tan repetidas,

que me delinearas el rostro

y me quedaras viendo a los ojos

como si tu vida entera dependiera de que los míos sonrieran

alborotando todas las gaviotas en la espuma.

Cosas quiero como que andes mi cuerpo

camino arbolado y oloroso,

que seas la primera lluvia del invierno

dejándote caer despacio

y luego en aguacero.

Cosas quiero como una gran ola de ternura

deshaciéndome

un ruido de caracol

un cardumen de peces en la boca

algo de eso

frágil y desnudo

como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la

mañana

o simplemente una semilla, un árbol

un poco de hierba

una caricia que me haga olvidar

el paso del tiempo

la guerra

los peligros de la muerte.