lunes, 31 de julio de 2023


 

JOSÉ KOZER & ENRIQUE WINTER

 

 

 

artículo primero……………………

una es los otros
mirándonos de frente……………

  uno es las otras
campos magnéticos………….

todas distintas y por eso iguales
quienes queramos ser…………….
  mientras el resto sea

el estado que garantiza    somos
salud  educación  vivienda gratis
en todas las edades                  creativa
y colaborativamente………………………..
     haremos lo demás……….
nacimos en el llanto……………………….

la risa la aprendemos

 

De: “Variaciones de un día”

 

Nota: El poemario, Variaciones de un día, escrito a cuatro manos por José Kozer y Enrique Winter, funciona como un verdadero diálogo poético en el que los autores decidieron entrelazar sus textos de tal forma que las autorías individuales se diluyen intencionalmente para dar prioridad al fluir y al ritmo colectivo de la obra.

 

VALERIA CERVERO DAER

  


 

NO PODEMOS decir qué es pero cada tanto
intentamos definirla. O bien nos piden que lo
hagamos, pero resulta lo mismo. La espalda del
inambú que se escapa luego de sorprendernos
con su grito en el pastizal.


Buenos Aires, 22 de marzo de 2022

 

DARÍO JARAMILLO AGUDELO

 

 

 

7

 

A veces Dios se pone metafísico y entiendo poco lo que me dice. Él adivina que entiendo poco o nada, y oigo
  que se ríe, y me grita: apréndete esta frase de memoria: 
Tienen razón los ateos. No existo. Soy anterior a la existencia. Soy la palabra. La palabra sin dueño.
Soy la palabra sin existencia que les da existencia a los ateos.
Otro día me dijo: los ateos saben de mí mucho más que yo.

 
De: “Conversaciones con Dios”.
 

LUDWIG SAAVEDRA

 

 

 

II

Algo de demonio feliz en tu sonrisa
Una constatación de servir a una causa aparente y perdida
Es decir la esperanza con ojos de mar nocturno en que florece el reflejo
De la luna y las estrellas

Como si el verso acampara
Bajo esa noche fresca
He despertado con tu sonrisa tajeada
en todas las paredes de mi calle

Supe que todos los esbozos de estar quieto y a ras de tu piel
Son tan inútiles y efímeros como este
Nombrar la oscuridad de nuestras lenguas

En medio de graffitis y señales de humo
Incendios maniáticos casi puros
Incendios chupamirtos
Danzan en la tarde que el color de tu piel es más miel
Y las notas agudas de tu sonrisa de demonio titilan
Como en batalla de cristal

Flauta de rocío
Saxo de jazmín
Arpa de nieve y escarcha
Tambor de simple sombra
Se acurrucan te nombran
Se desgastan bellamente
Para acoger nuestro sueño
De gatitos heridos.
 

 

MARICARMEN VELASCO BALLESTEROS

  


 

EN TORNO AL CAMPO de futbol
las garzas tiñen de blanco los laureles
El crepúsculo gorjea sobre sus ramas

Los gritos se escuchan gozosos
Gotas de sudor
salpican el suelo

Animales encapuchados
se paran frente al terrerío
Observan cada movimiento
listos para atrapar a sus presas
Avanzan a zancadas
levantan a siete
casi adolescentes

El candado de la noche
se abre
             la tormenta
con estruendo de cerro

desgaja
             familias

 

De: “La muerte golpea en lunes”

 

SARA CAMHAJI LISBONA

 

  


Escondidas

 

Vuelve la niña que cruza la sala de su abuela,
el cerco de miradas, de luto —ella.
la que rehúye al rastro
de un arameo oscuro, un brazo
dislocado, un cabello hirsuto
volteando y corriendo a trechos entre muebles sin gesto
con hilos de oro
la muerte
no se echa en el sillón

Sola
entre peldaños de mármol
tirita en la sala
y asume lo irreversible:
volver al jardín por la tarde
abrazarse entre arbustos
quemar la base
y esperar veinte años para decir
un dos tres por mí

 
 

domingo, 30 de julio de 2023


 

EDGAR LEE MASTERS

 


  

Isaiah Beethoven¹

 

Me dijeron que tenía tres meses de vida,
Y me fui a refugiar a Bernadotte
Donde pasé horas junto al molino
Cuyo manso cubo de agua, amotinado en lo profundo,
Lucía inerte: ¡Ah, ese eres tú, Mundo!
Eres una expansión en el río
Por la que asoma la vida, en la que nos alborozamos
Al reflejarse en nosotros, y así nos damos al sueño
Y retiramos la vista, pero al rastrear
De nueva cuenta la cara, miramos las tierras bajas
Y los andrajosos álamos al tiempo que derivamos
Hacia lo más amplio del arroyo.
Pero en el molino las nubes almenadas
Se reían de sí mismas sobre el agua enervante;
Y sobre su superficie ágata por la noche
Tuve bajo mis ojos la flama de la luna,
En medio de un bosque de calma estremecido
Por una flauta en una cabaña sobre la colina.
Cuando al fin me tendí en la cama,
Débil y apesadumbrado, en el cerco de los sueños,
El alma del río ya estaba en mi alma,
Y la fuerza congregada de mi alma se movía
Con tal rapidez que parecía dormir
Debajo de ciudades de nubes
Y bajo las esferas de mundos plateados y volubles.
Hasta que vi un destello de trompetas
Sobre las almenas por encima del Tiempo.

  

Versión de Antonio Saborit.

 

1.- Se trata de una tentativa por interpretar la Quinta sinfonía: el triunfo del Alma sobre el Destino. Hace poco la escuché tocada por una dama en una casa en la que habíamos cenado, y me impresionó tanto su afirmación que de inmediato escribí “Isaiah Beethoven”. [Tomado del NYT, Abril 4, 1915. N. del T.]

 

ASGER SCHNACK

 


 

17

 

—¿Qué dijiste?
—Digo que tienes razón,
que es cierto,
a pesar de que dista de estar soleado,
está más bien sombrío,
y hay lluvia en camino
acaso con trueno,
es muy cierto.
 

De: “Sale el sol, pero todavía se ven las estrellas”
Versión al español de Belangela Tarazona

 

DANIEL MÅRS

 

  

 


yo soy un muchacho particular

yo tengo lo especial

que está ingeniado por un dios

es mi única salvación

mi nombre de artista tallado

en el tronco del abedul
  

De: “Verde eléctrico”

Versión de Petronella Zetterlund

 

NUNO GONÇALVES PEREIRA

 

  


La alfabetización del éter

 

Mi padre por fin murió.
Más de treinta años después de haber sido abatido su cuerpo como un animal.

Aquella noche no dormí y salí a las cuatro y media de la mañana en busca de cigarros.
Hacía un frío intenso y no había nada en la calle.
Ni perros. Ni vendedores de tacos. Ni vendedoras de flautas doradas.
Los encontré en una cantina a las orillas de un lago y volví echando humo.
Pasos rápidos. Una patrulla policial. El camión de la basura.
A la espera mía un cuarto en paz profunda.
El sueño de las mujeres después del milagro.

La paz profunda del cuerpo de mi padre en la bodega del avión.
Finalmente.
Más de treinta años después.
Me senté en la escalerita donde mi abuela estuviera sentada siete días atrás.
El cuerpo en la bodega del avión como años antes el cuerpo de mi madre.
Belém-Recife-Fortaleza.
No recuerdo si había luna en el cielo.
No recuerdo sentir frío a pesar del intenso frío que hacía.
Solo la paz del sueño posparto.
El cigarro entre los dedos.
Y el silencio que siempre antecede el amanecer en los pueblos¹ mexicanos.

La muerte sonriendo con la boca atascada de chile.
Don Abel Hernández agarrando la manija del ataúd.
Embarcando el cuerpo en el avión.
Bajo el mirar espantado de los policías del aeropuerto.
Es el silencio que antecede el tiro del cazador contra el cuerpo de la cigüeña que trae a los bebés.
Y yo ahí. Parado. Fumando.
En la misma escalera en que mi abuela estuvo siete días atrás.
Enterrando a mi padre en la misma tumba donde estaba enterrada mi madre.
Esperando el amanecer del día para escuchar la canción que María, recién nacida, entonaría.

El alfabeto escribiendo con éter el destino en el último instante de calma.


 
Versión de Guadalupe Correa Chiarotti

 

1.- Nota de la traductora: En español en el original.

 

YAROSLABI BAÑUELOS

 

 

 

[Abro los ojos entre la hierba]

 

Abro los ojos entre la hierba y veo la casa primera

las puertas abiertas reciben mi sueño

en sus entrañas descubro intacta la raíz de la luz

Ya no le temo a la negrura de los árboles

ni al canto mutilado de los espejos

los pájaros cristalinos ahuyentarán las sombras

Reconozco el patio ceniciento y su agonía

me sé de memoria las grietas de los muros

las huellas trazadas con sal

Aquí crecieron mis huesos y mis telarañas

excavé la herida más profunda

lloré las blancas flores del paraíso

que se marchitan tan pronto termina mayo

Caminé sobre rocas calientes

soñé con ciervos que oteaban valles de lavanda

fui faquir y también fui incendio

En la soledad todavía confundo al viento

con la voz de los ausentes

[De nuevo soy semilla en el vientre de la lluvia

de nuevo me desbarranco en el aire].



 

SARA CAMHAJI LISBONA

 

 


Luz cenital

 

Esa noche fui Naomi Shemer
una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce

Fui Naomi Shemer
recitando un hora tartamudo
rikud de pasos en pozos de agua desmedidos.
Todos se dieron cuenta, sospecho
y en tramoya lamento no llegar al Zion

Pero me reconocen,
soy el violín de todas las canciones,
escucho palmadas de oro desde el camerino.

La amiga más cercana de mi infancia
me centra la mirada y redunda lo de entonces:
a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Ya sin el vestuario,
abandono ese y todos mis diplomas
detrás de bambalinas.

Ante un espejo insulso
froto mis párpados
como plazas de un mercado vacío.

 
 

sábado, 29 de julio de 2023


 

MILO DE ANGELIS

 

 


 

En los pulmones

La frazada, su fuerza, mientras crecíamos.
Oh los ojos que ayer estaban ciegos,
ahora tuyos, ayer lo inseparable. Las ampolletas
y el arroz blanco se han vuelto el único
mundo sin símbolo. Materia que
fue sólo materia, nada
que fue sólo materia. Velar, no velar, poesía,
cobalto, padre, álamos, nada.

 


REZA TALABANI

 

 

 

 

ALGUIEN LE DIJO a la verga: ‘‘Oh, piel decapitada,
¿Qué prefieres? ¿Un coño o un culo blanco?’’
Alzó la cabeza tranquila y dijo sacudiéndose:
El derviche halla su casa dondequiera que anochezca.¹

 

Versión del persa por Jiyar Homer, David Shook y José Luis Rico

 

1.- Verso del jeque Saadi (1213-1291), poeta clásico iraní. Él lo usó en un contexto religioso, aquí subvertido por Reza.


DANIEL MÅRS

 




plantando el abedul en la tierra humectante

es este olor a estiércol que nunca me abandona

un arco iris doble en el cielo

De: “Verde eléctrico”

Versión de Petronella Zetterlund

 

 

YAROSLABI BAÑUELOS

 

 

 

Finlandia

 

Desgarras las fauces del internet y ahí está ella:
soltera, treinta y dos años,
sonriente como un jardín de enero
acariciado por el sol,
especialista en marketing, tejedora de aves en sus ratos libres,
amante de la comida mexicana
y las novelas de misterio,
signo piscis con ascendente en capricornio,
le gustan los perros y los viajes en tren, odia la impuntualidad
y el sabor de la cerveza,
ama las películas francesas, el vodka y cocinar espagueti.

Vuelves una y otra vez a las fotos de su perfil:
ella cobijada por un bosque de abedules,
ella en un parque de Helsinki mientras abraza a un samoyedo,
ella como hija de Helios derramando oleajes de luz.
En el cuarto de al lado
tu esposo escucha el noticiero;
cierras la puerta para no oír más sobre otro funcionario
que enterró su botín en Suiza,
cierras los ojos para deshacer nueve mil kilómetros de sombras.

Ahora solo son tú y la desconocida mujer
que callada invita a tus alas a tomar el primer vuelo a Finlandia.
En tu pecho hay un tumulto de pájaros,
ciruelas maduras estrujadas en la boca de la sed.
Piensas en la mejor manera
de iniciar una conversación, te preguntas si bastará con decir hola,
crees que si mira una foto de tu rostro
ella huirá antes de hablar contigo.
Ese rostro que aborreces desde niña,
tan redondo como una hogaza de pan,
tan gordo como el sueño de un animal atrapado en el invierno.
Tal vez le interesan solo las chicas altas,
o las pelirrojas, o las mujeres que saben empezar
una conversación.

Vas titubeante a la cocina y preparas el café
que exige tu marido, fríes salchichas para aturdir el hambre,
limpias el arenero del gato, levantas los fragmentos
de una tarde sin lluvia.

Las hebras del tiempo se quedan enredadas entre cuchillos
y sartenes sucios, el dolor de las rodillas se sumerge
en la cubeta del trapeador.

Y descubres
que detrás de ciertos silencios ya no hay nada:
ni mujeres que se besan bajo un abeto, ni auroras boreales,
ni perros blancos que pasean por caminos nevados,
ni sol de medianoche, ni Finlandia.

 


SANDRA SANTANA

 


 

OS PENSÁIS libres
cuando, exhaustos, corréis
como cazadores
buscando una presa en el cielo y
poniendo a tiro
vuestros deseos

(pero fueron ellos,
disfrazados de voluntad,
los que hace tiempo
decidieron
hacer nido en vosotros).
 

De: “La parte blanda”

 

ASTRID VELASCO

 

 


 

Tratado

                           I wish there was a treaty
                      Between your love and mine.

                                   Leonard Cohen, “Treaty”

 

 
Esa canción,
pájaro de días de plegaria,
se hospedó en mi garganta como un augurio
y escaló hasta la cerradura del secreto.

Ha vivido la sorpresa,
el Deseo que da nombre, como un dios vagabundo,
para crear el universo en estas manos.

La exhortación
no venía con tiempo para mi acuerdo.
Una bomba había depositado la rendición
en cada una de las células de mi piel.

Mi temblor signó el acatamiento
a los silencios y a las palabras,
a las manos que dicen al posarse.

Ciega, firmé el tratado sin leerlo.

De: “Un espejo que mira hacia dentro”

 

viernes, 28 de julio de 2023


 

ALFREDO LOZANO


 

 

Prefacio

 

II
Kintsugi

Somos mosaicos,
tuvimos un jarrón, lo rompimos,
nos rompieron.

Somos mosaicos,
retazos, pedazos de hilo para bordar
y tenemos que entender aquella filosofía japonesa:
al ser fragmentos somos más valiosos.
Habrá que reconstruir nuestro jarrón, dislocarnos,
ser deformes, desbocarnos para después alearnos.
Para eso tenemos cuerpo, para romperlo.

Entender que el pedazo que pusimos sobre la mesa
como fruto demasiado maduro
era semilla.

Todo en nosotros es orgánico,
somos un sistema más amplio,
no nos pudrimos,
no nos vaciamos,
no existe forma alguna
de que nos destruyan
en partículas elementales.

Por ello sentimos sequía y perdonamos
para esperar con calma los días de lluvia.

Por eso el mosaico ahora es jarrón:
La semilla que echa raíz.

 

III

Somos diminutos.
Pequeños ácaros perdidos en cualquier superficie;
esporas en búsqueda del suelo húmedo y la temperatura indicada.

Somos tanto polvo y tanta grava,
tenemos tierra en el ombligo que quitamos con dulzura del ser amado
para después arroparnos.

Somos arena: pequeños gránulos, caliza molida o cuarzo.

Somos fragmentos de otros seres más antiguos.

Somos moronas de un pan que se deshace en las manos
para después lanzarlo a las palomas que buscan con excitación.

Somos hormigas que colisionan unas con otras
para compartir vórtices químicos.
Partículas electromagnéticas que suelen adherirse a los abrigos.

Células, miles de millones de ellas, que avivan a un ser superior.
Y somos tanto y tanto en tan poca masa.

 


REZA TALABANI

 

  

 

CUANDO LA VERGA se despierta no pregunta,
¿extraño o pariente? Su maza tunde por detrás
y por delante. Tengo una verga gruesa,
que se ha metido en angostos agujeros
hasta herirse la cabeza. Magulló sus ijares
hundida hasta el cuello en otra piel.
Igual que limpiadientes de mulá.
Igual que cabellera que fustiga
la nuca en giros de un derviche.
En la lucha es un héroe de rudos brazos,
su base es un cuerno de toro.

 

Versión del Kurdo por Jiyar Homer, David Shook y José Luis Rico

 

 

DANIEL MÅRS

 

 



cuál es la diferencia entre crear

y restaurar

provéanme de un calendario fidedigno
 


De: “Verde eléctrico”

Versión de Petronella Zetterlund

 

 

YAROSLABI BAÑUELOS

 

 

 

Mamá se niega a comer un plato de avena

 

Te digo, madre, bebe la luz tibia que se agita en el vaso,
come estas manzanas, guarda en tu boca un poco de miel y anís.
Tú prefieres regar los helechos, aplazar el hambre,
lavar la casa, limpiar las grietas hasta que se derrama la noche.
Estoy segura: perseguir el polvo es un viejo truco
para no escuchar la rabia de tu estómago.
Dime, ¿por qué encadenas el apetito a las patas de la mesa?
¿Por qué huyes del alimento como si dentro de tus ojos
no crecieran fantasmas insaciables?

UN DÍA se le pudrieron todos los dientes.
Cayeron uno por uno
igual que la corteza gris de los árboles enfermos.
Remojar las muelas en Coca-Cola
parecía buena idea para entretener con azúcar
a los abismos de su boca.

Sepultó los rayos de sol en una caja de caramelos
y apresó sus pasos en los laberintos de la casa.
Su habitación era un bosque de alaridos y restos de papas fritas.
Lloraba junto a los grillos al amanecer.
Lloraba cuando se agotaba el chocolate o el pan dulce.
Lloraba de hambre. Hambre inagotable.

Aunque su estómago se sintiera
como un viejo patio invadido por los insectos y las yerbas.

Sin darse cuenta ató sus lágrimas a la cama,
el terror a los espejos la encerró entre cobijas polvosas
desde agosto hasta la primavera.
Odiaba la punzada en los riñones,
la hinchazón de las encías,
la carne blanda de sus muslos porque le recordaba
la piel de los cerdos.
Pronto aprendió hablar en el idioma de las cosas muertas
y pronto ya no había ni boca ni llanto,
solo existía el hambre.


 

SANDRA SANTANA

 

  


 
QUÉ DECEPCIÓN cuando,
robada al río,
la piedra en el bolsillo
se vuelve común
y al llegar a la casa
no guarda la luz momentánea
de la tarde,
el brillo irisado del paisaje
sobre la superficie del agua.

Así, vuestros ojos.
 

De: “La parte blanda”

 

 

ASTRID VELASCO

 

 

 

Territorio

 

La sal de las palabras
me adormece los labios.

Los demonios desterraron mi nombre
con su lengua aprendiz
para oficiar silencios.

Y yo, innombrada,
sonriente
aprendí que el deseo
no puede enumerarse.
Es desván de los ríos
que fluyen a la sombra
de esas deidades
que de tanto escuchar las oraciones
decidieron inventarnos el pecado.

Hoy,
erigidos en ojos
que miran hacia dentro,
cercamos sus confines
para hacer del desliz
un territorio.
 


De: “Un espejo que mira hacia dentro”

 

jueves, 27 de julio de 2023


 

MARTA ELOY CICHOCKA

 

 

 

Árbol de Alejandra

 

1.
mis poemas los hago
con mucha paciencia
una poeta no tiene
apuro no debe

2.
palabra a palabra
verso a universo
de la página a la pared

3.
en la jaula del tiempo
un amor llama a otro
una muerte a otra muerte

4.
la jaula se ha vuelto pájaro
qué haré con el tiempo
qué haré con el amor

5.
en el umbral de mi mirada
crece el árbol
transparente y no
da sombra

6.
el tallo es un cono de luz propia
centelleante en las tierras resecas
entre la opacidad general

7.
hoy me pregunté
cómo sería el mundo si
no hubiese nacido ale
aleja alejandra

8.
crece el bicho sin raíces
ligeramente obsesivo
descuartizado cada luna nueva

9.
el poder poético es tuyo
lo sabes lo sabemos
todos los que soñamos contigo

10.
dice que no sueña
dice que no sabe del sueño
del odio del amor
de la muerte

11.
ven vení quédate
un verso llama a otro
escudo de armas parlantes
elegante y agresivo

12.
dice que le tiene
odio al amor
a la muerte dice
que se aleja

13.
el verso se balancea
y oscila como un barco
gracias a vos y un poco
gracias a mí

14.
mi bicho quién te llamó ale aleja
alejandra protectora de los hombres
devoradora de las mujeres

15.
dice que la muerte
es amor es odio
dice que no
tiene sueño

16.
son tuyos o no los sueños
o inyecciones o mascarillas
o pastillas de seconal

17.
dice que un odio
llama al otro dice
que no hay odio sin
amor dice que basta ya

18.
quien corrió en moto y chocó
se echó al sol se desmayó pero
nadie lo supo y ahora le duele
todo

19.
ella no tolera más las
perras palabras el odio
la locura la muerte

20.
la maga no escribe
remedios la bella tampoco
mi bicho no sabe

21.
quien siente mucho
se jode y no encuentra
palabras y entonces no
habla y es esa su condena

22.
el árbol pagará
pagará el poema
la jaula pagará
pagará el bicho

23.
el verso se balancea
y oscila como un barco
entre el sueño y el seconal

24.
me desnudo
en el umbral
de mi memoria

25.
el poema que no digo
me come y me bebe
el bicho que no nombro
me devora y me olvida

26.
doy el salto
de mí al alba
pero no hay luz

27.
más allá de cualquier zona prohibida
crece el árbol para nuestra triste
transparencia y no sabe

28.
explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome
con el bicho descuartizado

29.
ella se canta y se encanta
ella se cuenta casos y cosas
ella se sella y se aleja

30.
no es verdad que vendrá
un cono de luz propia al final del túnel
no es verdad que no vendrá

31.
en la sombra del árbol
de alejandra una tribu
de palabras mutiladas

32.
mi bicho
fuiste tan abajo
pero no hay fondo

33.
el árbol se ha vuelto pájaro
qué haré con el poema
qué haré con el bicho

34.
aquí vivimos
con una mano
en la garganta

35.
cúrame alejandra no hagas
que tenga que morir
ya

36.
di el salto
de mí al alba
pero no hubo luz

37.
alejandra aleja ale
jandra debajo
estoy yo

38.
ven vení
quédate
en mí


De: “Alejandra Pizarnik y sus múltiples voces”

 

REZA TALABANI

 

 

 

DE MI VERGA aprende la humildad.
Cuando ve un rostro lindo, se levanta.

 

Versión del persa por Jiyar Homer, David Shook y José Luis Rico

 

 

DANIEL MÅRS

 

 


verde eléctrico

rosa ardiente

me he casado mil veces
cada uno de quienes a los que he amado
ha sido mi marido

juntos hemos flotado por el lago
les he mostrado una foto de París

allí se confeccionan trajes
los tenores caminan sobre la cuerda
fuera del camerino

en algún lugar también debe de haber una foto de mi mano
bajo la imagen está escrito:
mi mano

¿de verdad será posible?

París

mi mano

De: “Verde eléctrico”

Versión de Petronella Zetterlund

 

YAROSLABI BAÑUELOS

 

 

 

Merienda con Virginia Woolf

No se puede pensar bien, amar bien, dormir bien,
si no se ha cenado bien.

Virginia Woolf

 

Hay mujeres que desayunan sin la ansiedad de los relojes,
coronadas por las lilas llevan a sus labios perfumados
nectarinas y frambuesas;
cenan filete de lenguado o cordero guisado con trufas y perejil,
celebran banquetes donde se deshuesan faisanes,
toman el té con galletas de jengibre,
almuerzan estofado de cerdo o salmón a las brasas.
Mujeres que riegan un jardín de tubérculos,
pasan el domingo comiendo roast beef y budines de Yorkshire,
fabrican hermosos picnics junto a estanques japoneses:
no pueden faltar las ostras, mermelada de naranja,
el vino y la cesta de pan.

Hay mujeres suplicando a la Virgen para acabar con la oscuridad
y la hambruna.

Mujeres que descuartizan conejos y alimentan a sus perros
con el olor salvaje de la sangre.
Mujeres preocupadas por la inmensidad de los cuerpos,
por las costillas ajenas.

Obesidad: esa epidemia silenciosa que oprime al mundo.

También existen muchachas sedientas que nacen en ciudades sin ríos,
que asan codornices para otras señoras
aunque solo han desmenuzado en su boca mollejas de pollo.
Mujeres que no pueden
comprar racimos de uvas o encender un fuego tierno
para cocinar sopa de garbanzo,
que nutren sus inviernos con los tamales de la esquina
porque la masa es más barata que la fruta.
Mujeres que siempre durmieron en una habitación ajena y masticaron
las migajas podridas de todos los banquetes.

 

SANDRA SANTANA

 

  


EN LA abertura

emerge “agua”
cuando queréis agua.

Así aprendisteis
todos a nombrar
la ausencia;

ignorando
los términos
de vuestras posesiones.
 
De: “La parte blanda”

 

ASTRID VELASCO

  

 

 
Soledad

 

1.

Temo que me infecte
con sus dientes púberes de princesa desflorada.
No volverá el blanco a su boca
ni los jazmines que escalaron de su falda hasta el cabello
serán imagen para la memoria.

 

2.

Mantenla lejos, madre,
sálvame de las promesas caducadas,
ampárame de las infaltables compañías que no querían estar.

 

3.

Se alimenta de la tierra,
borda estúpidos pregones
hasta llegar al dios que no desea nuestros rezos:
“compra, compra”.
Espera que seamos uno con la marca y el santo vendedor,
se congratula de las tarjetas de crédito,
y de tu caída, sobre todo de tu caída.

 

4.

Estos días,
se instaló en mi piel.
Observo a su minúscula lepra
desgranarme
para vaciar mi tiempo.
Ha marcado su territorio en mis labios, la muy perra,
ha dejado a la memoria
opacarse fuera de mi cuerpo,
golfa que abre las piernas
sin ofrecer sus besos.

Es mi tiña, mi vergüenza.
 
De: “Un espejo que mira hacia dentro”