"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
miércoles, 11 de marzo de 2026
NONI BENEGAS
Derivación
Sexo
era sobrino de Independencia y Amplitud de Miras.
Hijo de una hespéride, Libídine, que huyó del grupo,
y de un fauno dulcísimo, pasaba la niñez en diálogo
con su prima Masturbación.
Juntos iban al teatro, a la montaña mágica, lugares donde
la nuca se vuelve y una queda cortada en medio de una frase.
Hermafrodita
era más rico que Sexo. Vivía en un palacio con su tutor, Eunuco. Era hijo de la
bella durmiente y de los siete enanitos. El hada Merlina volvía helada luego de
las excursiones con Príapo. Temía, pero ya era tarde. Mitología y sus rumores
no alcanzaban a Sexo, que crecía contento ora de un lado,
ora del otro. Hermafrodita, en cambio, gustaba pasearse
por los salones y observar el arte. Recorrió museos y galerías,
viajó en barco por el mar azul de los atlas; inventó la Cábala,
que permitía suponer muchas cosas, pero que en el momento
de realizarlas, llamaba en su auxilio a Alquimia para
que le ayudara.
Sexo
la conocía, y le irritaba mucho que ella supiera y el no. Decidió hacer una
sociedad: “yo pongo la fusión y tú luego trasmutas”, propuso. Emprendieron la
tarea con entusiasmo. Cosa que tocaban cosa que se volvía delicuescente. “No”,
dijo él, “hay algo que no funciona”. “Sí”, decía ella, “debe haber un punto en
que se confunda”. “Pero yo me deshago”, replicaba aquel.
Pasaron
los años. Llegó un señor del extranjero, casi sin equipaje, pero con mucho
prestigio. Es un decir, creo que
se le atribuyeron poderes inmensos porque el viaje había sido largo, pero en
qué consistía su mérito, todos lo ignoraban.
Hubo
quien intentó tomar la voz cantante y contar su vida.
Eran puras invenciones, aún hoy es un enigma mezclado
con la sociedad de su tiempo.
Sólo Sexo y Alquimia lo conocen, y dicen que cuando el timbre no suena, suele
hacerse llamar “Amor” a voz en cuello desde
el último piso.
De: “Tres
historias de sexo”
ROWENA HILL
La
luz envejece
Cortinas
ondulando en un rayo de sol
eran imagen de la primavera del corazón
y del hogar renovado.
Hoy
las sábanas en el tendedero
han soplado hasta mi patio
una luz cansada y envejecida,
una
corriente de entrega desolada
al incumplimiento y la traicionada dulzura
con
impresos en la superficie
pétalos marchitos,
crines de caballos muertos,
versos de poemas olvidados
VICTORIA BENARROCH
Tiemblas con la señal de mi presencia
el
perdón
ha poblado de gaviotas el olvido
De:
“El desierto que cruzamos”
MANUEL HERNÁNDEZ
Duerme
Duerme
pequeño ángel
Hoy
tampoco
hay buenas nuevas
La
última vez que
abrí las ventanas
llovía aún
El
camino
permanece cerrado
Y la
noche
no tiene
fin
De: “A un respiro de la orilla”
GERTRUDE STEIN
Stanza
II
Pienso
muy bien de Susan pero no sé su nombre
Pienso muy bien de Ellen pero lo que no es lo mismo
Pienso muy bien de Paul le digo que no lo haga
Pienso muy bien de Francis Charles pero lo hago
Pienso muy bien de Thomas pero no no lo hago
Pienso muy bien de no muy bien de William
Pienso muy bien de cualquier muy bien de él
Pienso muy bien de él.
Es notable qué rápido aprenden
Pero si aprenden y es muy notable qué rápido aprenden
Supone no sólo sino por y por
Y pueden no sólo estar no aquí
Sino no ahí
Lo cual después de todo no supone ninguna diferencia
Después de todo esto no supone ninguna no supone ninguna diferencia
Agrego agregado eso a eso.
Bien podría estar podría y estar aquí.
JAMES TATE
La
mujer de Waylon
Loretta
tenía un gallo que era tan arisco
que ya nadie la podía ir a visitar. Loretta amaba
a ese gallo, y el gallo amaba a Loretta
y pensaba que era su mujer. Así que solamente
veíamos a Loretta cuando bajaba al pueblo.
Nos encontrábamos en Mike’s Westview Café y tomábamos
cerveza con ella toda la noche. El gallo
se llamaba Waylon, y ella se la pasaba hablando de Waylon
toda la noche, y si uno no sabía habría creído
que hablaba de su esposo. Yo sabía,
y aun así creía que hablaba
de su esposo. “Waylon no se sentía del todo
bien esta mañana.” “Waylon estuvo tan dulce conmigo
anoche.” “Waylon es tan hermoso, a veces
no lo puedo dejar de mirar”. Sigue siendo
divertido salir con ella, y a mí me parece totalmente
normal. Cuando cierran el bar, nos despedimos
y yo le doy un beso a Loretta, apenas un piquito, porque
sé que está casada con un pollo, y eso me parece digno
de respeto. Waylon la hace feliz de maneras de las que yo nunca
sería capaz. El cielo estrellado, la policía escondida en los
arbustos, por Dios qué lindo es estar vivo, pienso, y
hago pis detrás de mi auto en la oscuridad de mi propia oscuridad
privada.
