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miércoles, 27 de noviembre de 2019

PEDRO MATA FONTANET




Celos



Tengo celos de ti, ¿por qué negarlo?
Tengo celos de ti; celos rabiosos
Celos de la sonrisa de tu boca
celos de las miradas de tus ojos.

Cuando yo no te oigo, ¿cómo hablas?
Cuando yo no te veo ¿cómo miras?
Cuando no estoy delante ¿cómo suenan
los aúreos cascabeles de tu risa?

Tú sabes que en los ojos de los hombres
hay miradas impuras
que unas veces parece que acarician
y otras veces parecen que desnudan.

Cuando un hombre te mira de ese modo
cuando te envuelve una mirada de esas
y sientes que resbala por tu cuerpo
¿qué es lo que piensas,dí, qué es lo que piensas?

Cuando tengo mis manos entre tus manos
yo sé como tu carne se estremece
cuando es la otra mano que te oprime,
¿qué es lo que sientes, dí, que es lo que sientes?

Yo puedo adivinar qué pensamientos
laten en ti cuando de mí te acuerdas
cuando es de otro el recuerdo que te asalta
¿qué es lo que sueñas, dí, qué es lo que sueñas?

Yo te he visto mil veces temblorosa
ante el fervor de mis ardientes frases,
con los divinos ojos entornados
y los húmedos labios anhelantes.

Embaída de amor, desvanecida
cuando yo soy el que de amor te habla,
si las palabras son las mismas, dime;
¿cómo te suenan de otros las palabras?

Tú juras que me has dado
tu corazón, tu cuerpo y tu cariño
pero nunca sabré si tras tus ojos
se esconde un pensamiento que no es mío.

¡Y qué me importa tu cariño entonces!
¿Qué vale la escultura de tu cuerpo?
¡Si son los pensamientos de tu alma
como villanos que arrebata el viento!


domingo, 3 de noviembre de 2019

PEDRO MATA FONTANET





Pandereta



¡Beban otros las burbujas
de esa champaña extranjera!
¡Yo prefiero las agujas
Del vino de la Ribera!
Sin desdeñar lo extranjero
en vino y arte prefiero
lo netamente español...
Me gusta la manzanilla
las mujeres con mantilla,
el rasguear de una guitarra
bajo el toldo de una parra
en una tarde de sol.

Y en la austeridad severa
de una estancia castellana
sorprender una mañana
toda el alma de Castilla
dentro de una serranilla
del Marqués de Santillana,
o en la gracia soberana
de una estrofa de Zorrilla...

¡Oh, Castilla, mi Castilla!
mi rancio suelo español,
mis romances de Zorrilla,
mi caña de manzanilla
hecha con hebras de sol...
Te aseguro que no envidio
ni otras patrias ni otros cielos,
yo prefiero, como Ovidio
el solar de mis abuelos.
Cambio toda la elegancia
de tus vestidos de Francia,
todos tus ricos tesoros
de tus plumas y tus pieles,
por el ramo de claveles
que te llevas a los toros...

Más que todos los sombreros,
más que todas las diademas
que inventaron los joyeros,
me gusta, la maravilla
del marco de tu mantilla
cuando te miro apoyada
sobre una capa bordada
tendida en tu barandilla
de delantera de grada.

Me gustas por tu arrogancia,
me gustas por tu constante
desplante de chulería.
Me gustas por cariñosa,
me places por religiosa,
me seduces por celosa
y me encantas por bravía.
Te quiero por tu alegría,
por tu gracia macarena
por tu mirada serena
y tus labios de amapola.

Te quiero por española
y te adoro por morena,
y te quiero porque eres
la más hermosa mujer
entre todas las mujeres.