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viernes, 11 de septiembre de 2026

EDUARDO MILÁN

 


 

POESÍA=AMBROSÍA
alimento de otra época que sobrevivió
inútil, distraída, porque importa poco
poesía=ambrosía
gustaría un tiempo conectado con el néctar
ambrosía en la boca y en las narinas éter
lo que da una palabra inaprehensible: inmortal
inaprehensible, condición libre de toda palabra
que no sea mortal, cárcel, Establecimiento
de Reclusión Penal Militar No. 1
estaba poesía desde antes frente a un mamut
—uno quiere creer que estaba antes, siempre–
un grito, eso que se abre paso entre sangre y pelos
seguido de otro grito, algún silencio
algo —nadie sabe qué aunque decir nadie es temerario—
en la caverna helada hace sintaxis
—palabra brutalmente incrustada en ese tiempo
estalactita, otra que se incrusta desde arriba
con lo que pueda recordar amor gotea
pero ambrosía, lo que se dice ambrosía
cojea, se
balancea de un lado a otro del árbol del ahorcado
—Villon, que escapó al péndulo

 

De: “Reversura”

 

jueves, 10 de septiembre de 2026

EDUARDO MILÁN

 


 

UNA PALABRA QUE ESTÁ guardada viva
guirnalda viva
colgando una vez de otra guirnalda
afuera, al aire libre

una palabra ahora tesoro
oculta, tesaurizada
recelada, celada por deseo
un niño que está aprendiendo a hablar
“papá, ¿me das un vaso de aura?”
un aura indiferente al mediodía que se encandila
a sí mismo, sol ensimismado
o al ocaso en el oasis fuera del rayo
sol dos veces sin ser doble, sol sin máscara
vi una palapa a pocos pasos de la tumba de Pakal II
en Palenque, ya lo dije, con Haroldo de Campos
vi, en latín, escrita la paraula
con otra característica: fuente
esa manía de insistir que siempre hay agua
cuando lo que no hay es siempre
esta no, una verdadera palaura —palabra más aura
sin piedra que rodea, sin arca que salva
guardada en un lugar bajo la arena del Sahara

 

De: “Reversura”

 

 

miércoles, 9 de septiembre de 2026

EDUARDO MILÁN

 

 

 

HAY QUIEN PROTEGE a la poesía
cuando la poesía está tan vulnerada
radicalmente, en su raíz
sin raíz –eso no era una planta
se mueve desde el comienzo recién nacido
así, sin grito pero con grito
un grito sordo atraviesa de punta a punta
recién capullo, renacuajo —cosas de orilla—
grajo y vencejo —cosas de orilla de cielo
en ramas de abeto— esos sí gritan

la vulva de una amante decidida, su sexo
cuando el pudor suelta su vaho
atraviesa la Edad Media, el Renacimiento
ese resplandecer del cuerpo a mediodía
después de una tormenta nocturna que gotea en los huesos

asonantado —aunque menos—
suena a haber estado

  

De: “Reversura”

martes, 8 de septiembre de 2026

EDUARDO MILÁN

 


 


SOBRE EL PASAJE del poema recolector
al poema fuga de sí mismo y encuentro
del poema consigo
vivo mirando una traducción de la vida
a otra vida en traducción —el paso de una
vida a otra— a la manera de un afuera móvil
la carretera a Valle de Bravo recién dejada Toluca
frente al cementerio de automóviles, la metáfora
un arte que traslada de un lugar a otro
hecho pedazos, arte y lugar
la metáfora-auto hecha chatarra
la mirada traba la lengua
una parada en el camino, un paro por respiro
un poema entra por los poros
si eso fuera, ojalá fuera, savia nueva
para la corteza reseca de la cortedad
parar para darle un abrazo al árbol
de aquel todo-afuera de fines del setenta
al desbordado clima finalista que empieza en los 80
volvieron los sonetos con vida, despertaron hibernados
sus fachadas enteras —aquí uno piensa en Notre Dame
en su alma acumulada que conduce la mirada interior
un ausente se pasa la lengua sobre los caninos

 

De: “Reversura”

 

lunes, 7 de septiembre de 2026

EDUARDO MILÁN

 


 

Caí en la poesía


caer en la poesía es caer en el no-día
un-sin-tiempo
porción hueca sin más propósito
uno siente su lenguaje, uno tiene un cuerpo
la poesía pasa por el cuerpo, por los poros pero
inunda, inhalada entra por las narinas húmedas
manera maderera del aserradero
—aserrín, primo segundo de la serpentina—
aire contaminado de felicidad anterior
a la felicidad obligatoria, sistémica
el temor, ombligo de la felicidad obligada
tomo y obligo, lo que el tango recogió de estaño
—antaño, primo directo—
del bar, piso cubierto de aserrín cuando amanece
hay un ámbito de pinos que suelta un olor
va directo a los pulmones que son redes reales
esponjas que hincha y des-hincha el ensamblaje
complejo, el organismo tiene un lenguaje
el organillo tiene un mono de maní
—tomo y ombligo, libro y vientre, vulva y versura
remar, contramar al resto

 

De: “Reversura”

 

domingo, 6 de septiembre de 2026

EDUARDO MILÁN

 


 

Los pájaros ganaron


suena a cristal que cuelga tocado por cuchara de metal
cristal con metal se oye
una semilla no se oye
algo tan delgado va de gajo a gajo
baba luminosa de caracol con brillo amarillo de mundo mudo

vinieron, cantaron, dañaron lo mínimo
algunas cosechas, plantas picadas, siembras
yerbas de más, ayer fue menos –ni sombra del daño
si se compara especie con especie
a quién daña ese colibrí de ahí que nada tiene de ti o de mí
a los polos no los para nadie en hacerse agua
tampoco al soviético en hacerse polvo
el capital respira hundiendo todo lo que no es polo
trajeron un canto que nadie entiende —el triunfo
sin trofeo—
nada tan frágil fue tan fuerte tan poco tiempo

 

De: “Reversura”

 

 

sábado, 5 de septiembre de 2026

EDUARDO MILÁN

 

 

 

BRASIL TIENE SAMBA, Uruguay candombe
son grupo, grupales, son tribu
tribales, bailan entre tambores
yo que vengo de los dos no tengo
nada para moverme a su ritmo
canción no es lo que hago
no escancia, no vino
canto no hay como el que quiero
canto de antes
poema es lo que quieras que sea poema
uno no quiere otra cosa
hay muchas cosas cargadas de lo peor
circulando como por su casa —y por lo que tienes
o no tienes— por casa
algo que alimente tanto al corazón
como a los sentidos, sinsentidos, resentidos
algo que alimente al alma, espante a la alimaña
algo tendrá un lugar clave puesto en lugar de cosa
hay una crisis alimentaria

 

De: “Reversura”

 

lunes, 11 de marzo de 2013

EDUARDO MILÁN




  
Uno-dos

                                                   A Elías Uriarte






Uno

I

Qué violencia la luz
que precipita la palabra.
Y qué canto el canto
si sólo dice externo
del follaje
y no dice del dolido
su dolor.
                  Hoy estamos dolidos
-si se puede a principios del 2000
hablar por todos- y mañana,
¿estaremos dolidos?

Los maduros estamos dolidos
como caídos de las ramas a las manos
todavía invisibles,
ausentes -pon la palma,
diríamos, queremos decir,
a las palmas que no están.
(No es por lo que fui: es por lo que soy
viendo inmejorables
a mis ancestros.)

II

Es como si el poema
tuviera la misión
de cantar el dolor puro,
el sin-hombre, no-nombrado
por no saber aun cómo se llama
ese fuego que quisimos redentor.
El nombre más, el nombre-antes,
el profesión, el nombre activo,
conquistador de todos los parajes.
De repente
se hizo silencio.
Como si el silencio
o la noche que lo hizo
trabajando anónima supiera
de la búsqueda del nombre.
Como si consintiera.
No puede venir al caso
ni al vacío
enumerar la posibilidad de nombres
porque se busca el nombre que no hay,
el dolor del nombre que no hay
pero que quiere llamarse.
La vida acostumbrados al dolor
y ahora resulta que no hay,
sucede que no hay
y no sabemos todavía darlo.

III

No es el deseo,
es la violencia de la luz
que precipita la palabra.
No es el deseo del nombre,
es la violencia.

¿Buscando un dolor puro
cuando el dolor, aquí, ahora,
está poblado de matices?
Desposeídos, humillados, postergados,
fueras de serie, sin tierra, sin-agua,
aborígenes, sin tierra, desplumados,
soltados a los dientes incisivos
del perro capital que vendrá
a incidir con sus dientes incisivos.
Esos: los que te miran con ojos sin comer.

IV

Yo no busco un dolor puro,
busco su nombre para delatarlo.
Nada de puro aquí,
nadie puro en mí
salvo la voluntad de delatar el dolor.
Eso es poeta, para los que vienen:
el que delata el dolor
que late en toda entraña oscura.
Eso es poeta, para los que vienen:
y luego canta la alegría
del derecho al aire de la tierra.

V

Los que no tienen nada,
aunque algo tengan, están seguros
de lo que en su falta espera.
Y nosotros, riquísimos en nada,
intentamos cantarles su canción.


Dos

Lo que por miedo no se dice
no es enigma ni futuro
que en él pueda convertirse:
es carga, es carga simple
y puro peso que el otro
pone en tus hombros para que masques,
para que mastiques ese pasto espeso
durante el tiempo que gustes:
0j0, no es enigma
ni pájaro futuro el miedo.

domingo, 10 de marzo de 2013

EDUARDO MILÁN






Vengo a besarte por el detalle...




Vengo a besarte por el detalle
del roquefort en el sandwich.
No se te había ocurrido mezclarlo
con el jamón y el pan integral.
No importa que hayas interrumpido
aquella escritura incierta. En realidad
no iba a ninguna parte. Y sobre todo
(la noche caía con su linaje quebrado
sobre nosotros y sobre nuestros hijos)
era un pálido remedo de unas fresas
memorables. En cambio, este roquefort
derretido aún está vivo.

sábado, 9 de marzo de 2013

EDUARDO MILÁN






Una rica me dijo que los pobres...



Una rica me dijo que los pobres
no tienen sentimiento. Era una lírica,
un yo profundo, una garza. Hay gente pobre,
en cambio, apegada
al ritmo del corazón de sus hijos,
a su llanto, a sus palabras bajas
que no alcanzan la estatura del Sentido
o recortadas, en sus brotes.
Un plátano, para ellos, es un plátano,
un beso, un beso, sobre todo el de la madre,
la mano del padre en la cabeza es un momento
de ascensión, ascender a la mano del padre.
Hay algo inminente cuando comen: comen, amiga lírica,
como si fueran a perder lo que está puesto
ahí adelante, comen con nostalgia, el plato
se coloca en el futuro, allí donde decían
los apaches: «Algún día comeremos una buena comida».
Esto es muy general, a grandes rasgos, esquemático,
pero como el amor no conoce espera, quema.


viernes, 8 de marzo de 2013

EDUARDO MILÁN





Señora mía que no quieres pertenecer...



Señora mía que no quieres pertenecer
porque insistes en que así te pierdes
a ti misma como de vista: mire bien,
voy hacia usted con este sentimiento
que he logrado juntar todo este tiempo
sin poco esfuerzo. Voy a su escondrijo
donde te escondes detrás de las moradas,
voy con todo mi capital a cuestas -vea bien
Roma mía, estos ahorros de amor para tu rosa.
No te me ocultes más, no se me niegue no
el pan de amor que incluye toda clase,
son momentos de desintegración mayor,
no totalice la noche del tanteo
que ciego soy, ceguera tú, ambos de amor.
Fíjese que voy con la ciudad encima,
recuerda el triste caballo de madera.

Ж

Estas palabras de amor entrecortés, estadas,
estas palabras estadas en el canon,
en la boca de los que las dijeron antes
-y fueron muchos -ahora quieren ser preciosas
a puro sentimiento. Por poco tiempo
estadas -y luego fueron de la boca de otros
por un momento, uno solo, de temblor.
Temblor, temor a ser rechazadas por la oreja
interrogante, "¿qué dices?", puesto el signo
de caracol enfrente. Ese beso no se dio.
Recíbelas, fírmalas con la firmeza de tu lengua,
langue de otra sangre si ignoras el signo.

Ж

Señora que dejas mucho que desear
al alcance de mis ojos pequeños
-pequeños: que no se detienen-: no tientes
al pobre de capital, no aumentes la tensión
de la ausencia. Entiende, mucha es la falta
en estos tiempos de roer tan duro, de colinas
y valles, de limones y rosas, de afueras
y adentros -sobre todo de adentros.
Ya está la intemperie en llaga viva,
no le propongas calor.

Ж

No demasiado
pero sí mucho.
no demasiado como masa
diluyendo al creyente en ti,
quitándole intensidad: "aquí estoy",
dile al que huye, "regresa a casa",
Mucho es el sentido que se ha perdido en la marcha
de ir hacia dónde, en la mancha de ir hacia
o en la de ir: se ha perdido el sentido
a sí mismo, ensimismado.
Sin sentido de mí estás dormida en tu sueño,
no yo, vuelve tú.

Ж

El poema de amor todavía va.
El canon de este tiempo dice: aquí no.
El Colorado ausente, esplendor ausente
entre dos o más de dos: no hay lugar,
El implosivo, explosivo, extraterrestre pecho:
no. Pero existe el poema de amor, va.
Hay que decirles a esas cosas que sí existe
el poema de amor: entrañable de oscuras,
pudorosas o impúdicas, olorosas quizás.

Ж

El que oculta en su manga un castillo,
guarda una fortaleza debajo,
una odisea que no dice, una estación espacial:
tiene artefactos, tiene futuro,
en silencio le funciona una industria militar.
Debo decirlo: triste de mí que nada tengo,
absolutamente nada de absoluto, ni su sombra,
ni unas migajas como consuelo de amigo
a excepción de ti: sola contra la guerra,
tú contra los blindados, ciegos dados.
 


jueves, 7 de marzo de 2013

EDUARDO MILÁN






Por qué amo tu locura...



¿Por qué amo tu locura,
tu desparpajo, tu falta
de reloj y tus atajos
cuando estoy prácticamente a punto
de caer de cabeza en el abismo?

O sea en ti. Pero no sólo
eso: hay mucho más de ti que quiero
y no revelo. Esa lámpara
que enciendes en el fondo.



miércoles, 6 de marzo de 2013

EDUARDO MILÁN





No volver sino volver...



No volver sino volver
a decir, ahora adherido
a tu piel, que da lugar. Hablo
de tu piel que es de lo poco
que conozco y esplende.
No soy más que la sombra de tu cuerpo
pero puedo hablar, sombra que habla
pero habla. Soy un residuo de un cielo,
el tuyo, un azul abierto.

martes, 5 de marzo de 2013

EDUARDO MILÁN






Inventarse otro corazón...



Inventarse otro corazón
con ritmo lento, parece ser la idea.
Este presente será una eternidad
menos la falta, parecería el augurio.
Un corazón con falta puede andar
mucho más lento, con su seguridad
vacía. Las palabras podrían acompañar
como muletas la falta del corazón,
el gran faltado. El corazón, no yo,
es el faltado y las palabras sin corazón.
Es El faltado.



lunes, 4 de marzo de 2013

EDUARDO MILÁN






Éste va para los mártires del arte...



Éste va para los mártires del arte,
ya que lo invisible no es tan limpio
como parecía: ahora está poblado por la serie
paralela de los ojos. No los ojos del deseo,
ojos claros, verdes, amielados. Por la serie
de los ojos del hambre. Ni por la serie de los
ojos policía: por la de los ojos del hambre.
Esos podrían ser los ojos de tus hijos.
Ya verás a donde lleva esta mirada de los
ojos paralelos. Lleva a los acantilados de tu boca,
puedes cantarla como una canción.



domingo, 3 de marzo de 2013

EDUARDO MILÁN





El sol, sol de dos nidos...



El sol, sol de dos nidos,
uno en la luz del día,
otro en la de la noche,
ahora bajo en calorías.
De ahí ese frío en verano,
esa tibieza en invierno,
ni  primavera ni otoño.
No sabemos qué ponernos
ya que estamos habituados
a ponernos algo. El sol
sería bueno que eligiera,
que el sol tomara partido.



sábado, 2 de marzo de 2013

EDUARDO MILÁN





A los veinte años tu sexo olía profundamente...



A los veinte años tu sexo olía profundamente,
antiguo, tibio, una raíz sin frío, precaria
aun viniendo de un pasado tan hondo, mítico
de atreverse a atravesar la selva sin ser visto.
Voz de ánima en pena que busca un continente,
África donde agarrarse, desgarrada. Pero volviendo,
el sexo de la mujer tiene una autonomía rara
como si le perteneciera y como si le fuera ajeno,
ajenjo, independiente, estado ebrio. Vive en la fiebre
su larga memoria que lo habilita al delirio. Sus labios
son verdaderos labios. Una raíz que no es una raíz
pero parece por su resonancia. A partir de un punto
el poema son innumerables ecos, aguas liberadas, felices
de expansivas después de ser tocadas.