Caí en la poesía
caer
en la poesía es caer en el no-día
un-sin-tiempo
porción hueca sin más propósito
uno siente su lenguaje, uno tiene un cuerpo
la poesía pasa por el cuerpo, por los poros pero
inunda, inhalada entra por las narinas húmedas
manera maderera del aserradero
—aserrín, primo segundo de la serpentina—
aire contaminado de felicidad anterior
a la felicidad obligatoria, sistémica
el temor, ombligo de la felicidad obligada
tomo y obligo, lo que el tango recogió de estaño
—antaño, primo directo—
del bar, piso cubierto de aserrín cuando amanece
hay un ámbito de pinos que suelta un olor
va directo a los pulmones que son redes reales
esponjas que hincha y des-hincha el ensamblaje
complejo, el organismo tiene un lenguaje
el organillo tiene un mono de maní
—tomo y ombligo, libro y vientre, vulva y versura
remar, contramar al resto
De:
“Reversura”
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