Soneto sobre el misterio de la vida consciente
¿Cómo comprender la materia urdida
de lábil fibra y persistente brea
que en el cosmos hostil se agrupa y crea
el milagro de lo que cobra vida?
Fuerza tenaz de célula ceñida,
extraño humor que en su interior flamea,
en el seno de insustancial jalea
se aferra a su fatalidad herida.
En un momento clave se detiene
y mira, atónita, cómo se trunca
el principio sutil que la sostiene.
En suspenso la suerte de su estado,
percibe, sin esclarecerlo nunca,
el tremendo misterio de lo dado.
De: “Dones del día. Noventa y seis sonetos de ocasión”
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