martes, 23 de mayo de 2023


 

OFELIA PÉREZ SEPÚLVEDA

 

 


 

Indulto

 

Me sentaron en una mesa larga
donde ninguna mosca osó siquiera entretenerse
mirando mi traje de dos piezas.
Dijeron ellos mi nombre
y preguntaron
cómo te sientes, qué tal este día por la mañana.

Traté de no escurrirme,
no lamí sus dedos ni orejas.

Eres un hombre libre,
dijeron ellos.
y me sacaron
como a un perro que sacan de la casa,
después de haber orinado hasta vaciarme.
Por ahí se fue mi alma, pensé
y vi las mismas calles que anduve contigo.

Yo bien que sabía cómo llegar a tu casa,
pero me entretuve mirando a los niños en el parque
y uno de ellos
me golpeó en la mejilla, con una piedra
gris, redonda.

Yo bien que sabía cómo hacer sangrar su cara,
pero me alejé
hasta llegar al cementerio
y me detuve a llorar.

Yo soy el hijo pródigo que regresa al hogar
con una goma de mascar en los bolsillos.

 

De: “La piedra y el exilio”

 

NATALIA FIGUEROA GALLARDO

 


 

Llaves de coral

Hoy me desperté con el cuerpo en otro lugar
mis ojos: dos pozos
donde flotan apenas
mitades de mi boca
una pierna está acá
mientras la otra sigue
a una palabra que tropieza
mis oídos como una almeja que se fue a sellar
bajo la rompiente.

―Hay que reunir las partes ―dice a lo lejos mi amiga

Me toma la mano
una fuerza me conduce por cuartos, por pasillos

Quita mi ropa
a lo distancia la almeja oye un río.

Me mete en la tina
el agua caliente reúne los pozos

Pasa la esponja
por mi cuello
por mis brazos
por mis muslos
con los dedos de mis pies entrelazados al coral

Canta una canción
con mi cabeza apoyada en su pecho
con mi cabeza asomada a la puerta
con mi cabeza entrelazada a sus palabras

Besa mi cara
sus labios entran al pozo
ungen mi boca cortada
con mi cabeza devuelta a su boca
pedacitos de mí entran al baño
con mi cabeza devuelta a sus vértebras

Y la mano de mi amiga
de alga y de río
invitándome a la puerta
como si me presentara
otra vez al mundo.

 

De: “El gran cuaderno del búho blanco”

 

 

ROBERTO LÓPEZ MORENO

 

 

 

(¿—?)

 

¿Cómo se llamaba aquel que por primera vez
utilizó el oxímoron
como máximo acto de la creación?
¿Qué queda de él sobre el polvo?
Espera tiempo a que el oximoronista reinvente tu rostro
en el juego de los extremos que se unen,
volverás a tener gesto, mueca, mohín,
volverás a ser ábrara de las maravillas,
punto inicial del punto inicial, adanábrara,
el principio de todo que es ni sigue siendo
en la mayúscula capacidad del sueño.
¿Cómo se llamaba el que presenció la desmesura
de la primera aurora,
ésa, en la que estaremos mañana?
Ábrara ¡ay! intento
de decir el acto creador del universo.

 

 

LAURI GARCÍA DUEÑAS

 


  

 

En el Instituto de Medicina Legal

 

En el Instituto de Medicina Legal
hay muertos
mujeres que esperan
psiquiatras
pandilleros
soldados
policías
gente vestida de negro
y un hombre apuesto a punto de llorar.

En la puerta,
hay un guardia extrañamente amable que te dice:
“al llegar al tubo galvanizado
cruce a la izquierda
y diríjase al módulo dos”,
y ahí,
entre la burocracia,
aparecen señoras que no han comido,
que vienen de lejos,
más allá de Apopa,
mujeres que cubren su cabeza con mantillas de encaje blanco para ir al culto
se encomiendan solo a Dios
y viven entre estructuras y hombres que destruyen su vida
en pedacitos.

Yo no quería saber pero me contaron:
ella es menor de edad y tiene un hijo de cinco meses,
su madre tiene una niña de un año
y ambas están queriendo recuperar a otra niña de cinco años
que se robó el hijo hermano con tal de contrariar
a su excompañera de vida
que es de Guatemala
y no sabe leer.
La niña sustraída vive entre hombres de dudosa actividad
y ambas denunciantes temen a un posible abuso.
Los bebés de las señoras no han comido
succionan el pecho
pellizcan galletas
y yo no quisiera que
ningún bebé
estuviera en Medicina Legal
pero ahí están
cerca de los cadáveres
y el pandillero encadenado
con sus decenas de hojas
de audiencias jurídicas que
ojalá
un día terminen.
La mujer mayor canta
una canción religiosa
para calmar a la niña de sus brazos.
El defensor público se les coló
porque tiene que irse a las 9:30 a.m.,
“así son los hombres”,
nos quejamos,
siempre quieren pasar primero
hasta en la fila de la desgracia
y la tragedia.
Dicen mi nombre en voz alta
en medio de tantas historias ajenas
que secan mi garganta.
Paso a mi trámite
que es un trámite
nada grave al parecer
frente a todo lo que me rodea.
Me despido de mis amigas repentinas,
me duele volver a ver atrás.
Ahora que es cerca de la medianoche,
pienso en ellas.
Ojalá que hayan llegado con bien
allá
adelante de Apopa
donde viven muchos hombres
que eligen destruir la vida de las mujeres
en pedacitos.

 

De: “Más allá de la aureola marrón y núbil”

 

IVÁN SOTO CAMBA

 

 

 


ALGUIEN debe componer música
para juegos mecánicos
estas canciones
no volverás a escucharlas en otro lugar.

El juego lo manipula [como a todo]
un adolescente con grandes ambiciones
que ha aprendido a no moverse al ritmo
que marca el beat
a ignorar súplicas de parar
a disfrutar gritos infantiles

se ha acostumbrado hasta al olor del vómito
de la velocidad
al ruido de tornillos flojos en la noche:
metales que chocan con otros metales

no le sirve ya el oxígeno
si no huele a palomitas
aceite quemado
cacahuates

un letrero borroso
advierte que LAS LUC  S
PUEDEN CAUSAR           PILÉPT COS
fuera de eso el universo parece gritar feliz cumpleaños:
¡Feliz cumpleaños! ¡Feliz cumpleaños!

                 Si se jala la palanca hacia la derecha
                 niños giran en sentido contrario
                 a las manecillas del reloj

                 si hacia la izquierda
                 avanzan hacia lo más oscuro
                 como el agua del retrete.

Lo malo vendrá después
nunca ahora
mientras aseguras tu permanencia en el mundo
con un tubo que tiembla
todo va bien.

Atrás tus primas
luego tus amigos

qué mejor momento para reconocer
que hasta ahora la vida va excelente
en especial si se tienen seis
una tendencia a bloquear el resto del mundo
y padres que pueden pagar esta clase de celebraciones
para todo el salón

míralos saludarte con la mano
sentirse orgullosos
cada que pasas otra vez
les basta algo tan simple
                 hola y adiós
                 hola y adiós.
 
 
De: “Todo para fiestas”

 

 

IRENE SELSER

 

 


 
La urna

 

Veinte años demoró mi padre en volverse espuma
habiendo dejado atrás el gozo y los sinsabores de su oficio
de teclas y espada, compendios y periódicos por doquier.
Su máquina de escribir atiborró cuartillas denunciando las injusticias de los tiranos,
para que los perseguidos de ayer reemplazaran con creces a sus verdugos
en la meticulosa vocación del poder y la saña.
Pero le faltaba irse, renunciar a lo más postrero de sí, partículas,
soltar amarras como una barca sin brújula.
No sabemos dónde está, pero si lo llamamos
aparece con su sonrisa ingenua, traviesa,
para aconsejarnos y regresar a la niebla.

Habernos dejado fue bastante.
Padre amarillo como las hojas de tus libros,
mamá preservó tu cofre de bronce cinco mil días
en un estante de madera junto a un cirio por si querías volver.
De su recámara pasaste a mi sala y de ahí a un avión
varios años después disimulado en mi valija,
envuelto en la bandera argentina y un pulóver que aún olía a vos.
Te dije: “Papá, creo que es hora de que sigas tu camino,
ayudame para que todo salga bien”, y emprendimos el viaje.
El 10 de enero de 2011 te recibió una playa en Nicaragua,
tu más triste amor.
Desde entonces navegas esas olas.
 
  

De: “Don de la ausencia”