martes, 23 de mayo de 2023

OFELIA PÉREZ SEPÚLVEDA

 

 


 

Indulto

 

Me sentaron en una mesa larga
donde ninguna mosca osó siquiera entretenerse
mirando mi traje de dos piezas.
Dijeron ellos mi nombre
y preguntaron
cómo te sientes, qué tal este día por la mañana.

Traté de no escurrirme,
no lamí sus dedos ni orejas.

Eres un hombre libre,
dijeron ellos.
y me sacaron
como a un perro que sacan de la casa,
después de haber orinado hasta vaciarme.
Por ahí se fue mi alma, pensé
y vi las mismas calles que anduve contigo.

Yo bien que sabía cómo llegar a tu casa,
pero me entretuve mirando a los niños en el parque
y uno de ellos
me golpeó en la mejilla, con una piedra
gris, redonda.

Yo bien que sabía cómo hacer sangrar su cara,
pero me alejé
hasta llegar al cementerio
y me detuve a llorar.

Yo soy el hijo pródigo que regresa al hogar
con una goma de mascar en los bolsillos.

 

De: “La piedra y el exilio”

 

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