"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
viernes, 25 de septiembre de 2026
MIGJENI
Canción
escandalosa
Una
pálida monja, carga los pecados del mundo
sobre
sus exhaustos hombros, junto a los míos,
sobre
hombros cerosos, por beso divino ungidos
—
cruza las calles de la ciudad como ángel fugitivo…
Una
pálida monja, fría como una lápida
con
ojos grises como cenizas de ardiente pasión,
con
finos labios rojos sofocando dos leves suspiros
— su
paso gélido me ha dejado una honda impresión.
De
orar (¡no de blasfemar!) sale y a orar de nuevo vuelve…
Sus
rezos duermen entre sus ojos, entre sus labios, entre sus dedos
Sin
sus rezos el mundo, ¿cuál sería su suerte?
Mas
el alba aún no llega, pese a sus rezos.
Oh
pálida monja, amante de los santos,
que
ardes con ellos en éxtasis como vela en el altar
y
ante ellos te abres… Cómo envidio a los santos:
mas
no reces por mí, pues quiero en el infierno terminar.
Tú y
yo, monja, cabos somos de la misma soga;
de
la que tiran hacia ambos lados dos escuadras —
feroz
es esa lucha, quién derrota se ignora,
mas,
si la cuerda se tensa, la gente colisiona.
De:
“Versos libres”.
Versión
de María Roces González.
BILEYSI REYES
Cuando
Marosa era Marosa yo era una ventana abierta
A veces venía también una
falena que se posaba sobre mí y nos
convencía a mí y a ellas de que las tres
éramos Marosa
Silvia Goldman
A Marosa di Giorgio
Cuando
Marosa era Marosa yo era una ventana abierta y una cesta de panes
un
capullo de rosa
un
bolsillo de su falda.
Corríamos
sobre la marea y nos atrincherábamos como luciérnagas. Los templos nos mordían
el campo: había glicinas y cardamomos había magnolias y mariposas de fuego
edulcoradas por la sal.
Cuando
Marosa era todavía Marosa yo era una comadreja salvaje. Marosa se llamaba a sí
misma: Marosa.
Nos
llamábamos: Marosa como eco en la colina
y el
grito nos salía de costado.
Desde
entonces rompíamos la tradición
para
nunca entrar en el duelo de que yo me refracte sobre Marosa ni que Marosa se
refracte en un espejo
donde
lenguaje es también una casa
donde
el desprendimiento es también pómulos hundidos.
La
llama latía viva en la carne
se
sumergía como maraña de cuernos sobre la boca y sobre mi pecho
relucía
el arma ardiente: la palabra. Enmohecida por los misales sometida a las
montañas
caí
como cien gotas de fuego entre corrientes de ceniza.
De:
“Historia de la carne”
PABLO LLANOS
Lenguaje
en común
Dime,
cuando muera el amor y nos separemos para
siempre,
¿cómo repartiremos el lenguaje? ¿Qué palabras
para
ti, cuáles para mí? ¿Volveré a decirle a alguien
cosita? Quizás
esta palabra te la quedarás tú y tendré que
rebajar
a las siguientes a palabras más vulgares, como
reina
o princesa. ¿Y qué pasará con idioto? ¿La utilizarás
también
con los demás?
Quiero
pensar que no estarán a la altura.
Ojalá
se pudiera salir del amor como del último día de
escuela:
lanzando al aire los apuntes y quemando el
lenguaje
en las hogueras de San Juan. Me temo que no es
posible.
¿Cuántas
corresponden a cada uno? ¿Tendremos que
medir
las palabras con exactitud? La mitad para cada cual:
Para
ti amor, para mí mivida.
Para
ti histeria, para mí historia.
Para
ti wifi, para mí desconexión.
Para
ti gato, para mí alergia.
Para
mí recuerdos, para ti expectativas.
Para
mí paciencia, para ti tumadre.
Cuántas
tiraremos a la basura y cuántas donaremos a
una
biblioteca o a un club de lectura. Sería hermoso que
otros
intentaran interpretarlas y opinaran y dijeran que
les
recuerdan a, qué sé yo, algún pasaje de El amor en
los
tiempos del cólera o de Rayuela. Me pregunto
cómo
separar
las palabras sin destrozarlas:
Yo
me quedaré lava y tú vajillas.
Me
quedaré con sobre y tú con todo.
Yo mono y
tú volumen.
Tú cama y
yo león.
Tú cien y
yo pies.
Para
ti propiedad, para mí intelectual.
Yo impresora y
tú multifunción.
Para
ti café, para mí solo.
Para
ti miel, para mí luna.
Y
después, cuando cada uno reconstruya lo suyo,
encontrarme
con un cienleón y un recuerdo solo y una
impresora
de luna. Tú tendrás un camapiés y un amor
multifunción
y miel de histeria. Sería bello esto, que
lo
que quedase de nosotros fueran palabras recicladas,
sobrevolumen y cafetodo y monointelectual.
Quiero
que me des tu palabra: cuando muera el amor
y
nos separemos para siempre (igual que nos íbamos a
querer
para siempre), parte de nuestro lenguaje quedará en
custodia
compartida:
mermelada
cardamomo
cariño
todo
saldrá
bien.
De:
“Palabras de paso”
GABRIEL RUBIO
Pronombres
personales
Buscándote
buscándome
observo
los pronombres personales
en
esas placas frías
de laboratorio
entiendo
que
están ellos
dudo
ante
el vosotros
y
quedo
ensimismado
ante el nosotros
el
baúl que resuma nuestra vida
tiene
forma de lienzo
o de
pregunta
¿Para
ti y para mí hay un nosotros?
¿un
nosotros guarida, hogar, mazmorra?
¿nosotros
aeropuerto o sala de conciertos?
¿nosotros
cine, nosotros madrugada?
¿Un
nosotros mañana
y
pasado mañana?
¿Existe
en la gramática el hueco que nos una,
las
letras que definan nuestra suma,
el
círculo que cierre nuestro trato,
el
pronombre-telón
de
nuestro estreno?
¿Hasta
dónde recogen esos trazos
la
distancia de puntos cardinales
o
alcanzan como cable de telégrafo
a
conectar tu voz y mi silencio?
¿Para
ti y para mí hay un nosotros?
¿la
manta que nos cubra por las noches?
¿el
núcleo del sujeto de los días?
De:
“El remero de Ulises”
BOHDÁN-ÍHOR ANTÓNYCH
En
el camino
La
mañana entretejida de vientos
saltó
como un niño gitano del agua,
y,
bronceada, joven, gritó sobre la arena,
en
su delirio.
El
río —la sierpe— tiene un fondo que canta;
los
vientos azotan, se ondulan,
y el
día esconde la luna, una moneda vieja
en
el bolsillo de la sima.
Resuena
la guadaña entre el avellano,
el
amplio camino retumba cual cobre.
Avanza,
risueño y descalzo,
un
muchacho con el sol en los hombros.
De:
“Cántico sobre la indestructibilidad de la materia: Obras selectas”
Versión
de Salomea Slobodian
ALFONSO QUIÑONES
Rosa
de Ángel
Homenaje a mi amigo Ángel Díaz
Rosa
mustia dominante en la memoria
agua
azul rodeándote ajena de sí misma
nube
mustia verbena del azul claro
duda
que no existe Nada de ti
sola
esquina mustia
transitada
por ángeles y melodías
donde
los ases de luces entretejen
algodones
de neón Luna mustia
bendecida
por la ceiba centenaria
que
le dice oh madre mía dueña
fuente
de amor fuiste ayer
de
la belleza y el rocío válgame Dios
rosa
ojo catarsis puerta mustia
no
queda ya de lo que fuiste nada,
cántico
delirio palabra
baile
alma garganta señuelo
melancolía
pasión de aroma rosa tú
este
es tu final
rosa
música rosa luz
Rosa
mustia no rosa renacida
