"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
viernes, 18 de agosto de 2023
VALERIA SANDI
Arte
poética/palabras
Llevo
dentro
una luciérnaga
herida
sobre mis palabras
Como sostener su luz
sin condenarla
a mi dolor.
Mi
escritura
busca zurcir mi carne.
mientras la aguja
va cosiendo
los piquetes de la memoria.
Son mis ojos
esperando tinta
Como la lluvia
aguarda su arena.
Desde
las entrañas
de mis palabras
me va creciendo
la luz de luciérnaga
Se
prepara
mi cuerpo
es una selva erguida.
queriendo
hilar todo el fuego
de mis palabras
Y hacer pasar
en la sangre
toda la poesía.
DIEGO L. GARCÍA
(Fotografía
#7) Roma
una
hoja con una canción que posiblemente
iba a ser tirada. la luz que ya no adolece
puede revelar sus falsos efectos sin mañas
de mediodía. cerca del fin de la tarde una
serie de estrofas dicen que hay días especiales
y que una ciudad se funda antes como deseo.
quién podría resistirse? carpir el día no es
quedarse quieto. y las sensaciones no especulan
en las oficinas mentales de esta época. piezas
que no suelen ponerse en evidencia: una
fotografía de Roma puede ser también una
ciudad que nadie ha conocido. una forma
de recorrernos sin guías turísticos. escribir
es algo parecido. ir al mismo punto sin
dejar de extraviarse en su música secreta
De:
“Fotografías”
KANEKO MISUZU
Bēcerros
Primero,
segundo, tercero, cuarto… en el cruce de trenes donde
entre todos contamos los vagones de carga.
Quinto, sexto, séptimo, el octavo…
este vagón estaba cargado de bēcerros,
¡Hacia dónde irán a venderlos!
Solo de bēcerros lo han cargado.
El frío viento que trae el atardecer al cruce de trenes donde
entre todos vimos los vagones de carga, y los despedimos.
¡De qué manera van a dormir en la noche!
Mamá vaca no estaba,
¡Hacia dónde irán los bēcerros!
Es que, en verdad, ¡hacia dónde se dirigen!
Versión
de Mario A. Palacios López
JUAN CAMERON
Los
sueños del hombre feliz
No
volveré a encontrar la calle donde estaba
En
el túnel del Metro no alcancé aquel pasillo
ni a
la estación correcta
y
sobre la Central equivoqué de andén
cuando
partía el tren a mi destino
No
llegaré a la hora
No
alcanzaré esa sombra
las
calles van desiertas hacia el atardecer
la
ciudad fue
vaciada
es una aguja
en
el pajar del tiempo
No
hay un orinal en este sueño no existen vespasianas ni
duchas
imposible
amanecer como un fluido sol en el solsticio
La
amada que volvía ya no está en esa esquina
ninguno
la conoce
no hay señales
no
volverá a mirarme en esta tierra
No
llegaré a la hora
El
libro que llevaba lo abandoné en la escena
donde
busco la entrada que no hallo
No
hay punto de regreso
La
sal se me deshace entre los dedos
La
imagen se difuma en otra imagen
El
coche es un
tranvía el
paisaje de Europa
una
avenida nublada y en silencio
No
llegaré a la hora
La
amada que despierta a mi costado yace triste
Aún
no vuelve su rostro a mi vigilia.
VÍCTOR RUIZ
Mirábate con toda la luz y la tiniebla que poseo.
Giórgos Seféris
NIÑO
AFERRADO fui a la carne oscura de lo incierto,
columpiándome
sobre una línea de ceniza,
desmoronándome
en el olor desnudo de tu seno, madre.
No
soy más ese niño,
veme
ahora, naufragando sobre este cuerpo mascullante
buscándote
en sus adentros, queriendo volver al círculo,
a
esa huella atávica de la que fuimos desterrados.
Recuerdo
entonces
cuando
a solas, bajo los ojos arañados del silencio,
recorría
tu nombre, deletreándolo, dejando que cada
sílaba
se disolviera a cada golpe de mi lengua;
recuerdo
entonces
cuando
a solas, enmudecido por las llagas del vacío,
dormía
mi pequeña soledad frente al espejo
en
el que a diario te veía.
No
habrá padre que me niegue, madre,
el
incienso de tu pelo en espirales grises
soportando
mi deseo;
no
habrá padre que me niegue, madre,
la
simiente amarga de tus huesos
ahogados
en la cicatriz oscura de mi pecho.
CARIDAD ATENCIO
Un
perro que arrancaba su rabia o alguien que
entrega su silencio. Así te hablaba. Con el cuerpo y una secuencia oblicua.
'¿No es mejor abortar que ser estéril?' ¿No deseabas una cabeza encima de mi
traje sin poros?
