"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
lunes, 15 de enero de 2024
JUAN ARABIA
Afuera
está la serpiente
Afuera
está la serpiente, siguiendo el mismo camino.
Con reglas dentro de reglas, ahora muriendo por sombrero.
Con
ricos y pobres con los mismos odios, las mismas sonrisas.
Con los mismos intereses en la guerra.
Esta
es la única guerra. Nunca termina.
Antes
los países pensaban que las reglas formarían nuevos mundos,
Pero ahora la guerra tiene un rostro individual.
Así
la serpiente crece con esto.
Es
como un lenguaje,
Una prisión,
El aire entero del bosque lleno de lluvia.
BENJAMÍN SANTIAGO MONTIEL
Elegir
un nombre masculino jugando es una declaración de intenciones
A Sara Zanellato
El
primer día que jugué a las casitas
le dije a mi vecina que yo sería
un secreto que no podíamos contar a nadie:
me convertí en niño, hijo, novio, padre.
Es
normal jugar a ser otra persona.
En el colegio me disfrazaba de farsante
y al volver a casa me vestía
con camisetas de mi primo.
Ella
nunca supo que yo solo existía
cuando jugábamos juntos.
De:
“Nombre muerto”
EVA MOLINA SAAVEDRA
Filia
Absorta
en el giro del agua,
amasa el hatillo
hasta que ve su transparencia.
Saca las prendas de la tina
y las escurre una a una.
Gotea
la ropa en los alambres,
el viento se corta
y en las telas el sol deslumbra.
Los niños corren en el laberinto
de la azotea, entre macetas
hechas con latas, colmadas de flores.
La
mujer descansa,
siente a los chiquillos
y acepta el frío encarnado en su estirpe,
las manos quemadas de lavandera.
De:
“La mirada rasante”
MARTÍN LÓPEZ-VEGA
Barcos
anclados frente al puerto de Lima
Decenas
de barcos anclados frente al puerto de Lima
iluminan el mar esperando el momento
de desembarcar su carga. Ojalá estuvieras
conmigo para verlos, Nicole; son hermosos
como luciérnagas nadadoras. Pienso
en lo que llevarán a bordo: frutas exóticas,
fiebres tropicales, roedores, polizones,
artículos de usar y tirar made in China
como antaño las porcelanas.
Pienso
en los barcos y pienso en nosotros,
pienso en sus cargas y pienso
en nuestras cargas, pienso en qué razones usarán
los comandantes de los puertos para decidir en qué orden
desembarcarán sus contenedores. ¿Cuáles son los criterios
de urgencia? ¿Antes lo que caducará antes, después
lo superfluo? No lo creo; nuestro tiempo
ama tanto lo superfluo…
Pienso
en los barcos y en su orden
de descarga y pienso en nuestras vidas y en las vidas
que del mismo modo desembarcan en las nuestras;
¿cómo decidimos el orden en que lo hacen?
¿Nos limitamos a dejarlas abordar nuestra costa
en el mismo orden en el que llegan? Lo dudo;
hay épocas de la vida en que lo damos todo
a cambio de una fiebre tropical, o en que necesitamos
con tal ansiedad una fugaz baratija… Míranos a ti
y a mí. No estábamos destinados el uno al otro;
no creemos en la bisutería, no al menos en esa
del amor y el destino. Nos elegimos
entre las luces fondeadas frente a la costa,
más por intuición que por orden.
Y resultamos ser lo que esperábamos cuando ya no
o aún no lo esperábamos. ¿Traerá también una sorpresa
parecida alguno de los barcos anclados esta noche
frente al puerto de Lima? Ojalá estuvieras conmigo
para verlos, Nicole; son hermosos como nosotros
justo antes de adivinar, entre las luces repetidas,
al pasajero que llega por fin a su destino
algo aturdido por el largo viaje, con el rostro iluminado
por las luces de la ciudad tanto tiempo anhelada.
INDRAN AMIRTHANAYAGAM
Sin
excusas
Sin
remordimientos. Sin pasos atrás.
Sin zapatos. Sin temor. Sin tristeza.
Sin désespoir. Sin nada. Sin todo.
Pero con amor. Con valentía. Con
ilusión. Con esperanza. Con el canto
en la lengua. Con los jóvenes adelante.
Con la vida para vivir cada minuto
y momento e instante. Contigo. Ahora.
No en el pasado ni en el futuro. Contigo
aun en la pantalla, aun en la palabra,
aun en la memoria. Ahora. Contigo.
Vamos a hacer que el cerezo florezca.
Vamos a viajar aquí allá y aquí
de nuevo. Vámonos. Lleguemos.
12 de mayo, 2022
