lunes, 15 de enero de 2024

BENJAMÍN SANTIAGO MONTIEL

 

 

 

Elegir un nombre masculino jugando es una declaración de intenciones

A Sara Zanellato

 

El primer día que jugué a las casitas
le dije a mi vecina que yo sería
un secreto que no podíamos contar a nadie:
me convertí en niño, hijo, novio, padre.

Es normal jugar a ser otra persona.
En el colegio me disfrazaba de farsante
y al volver a casa me vestía
con camisetas de mi primo.

Ella nunca supo que yo solo existía
cuando jugábamos juntos.

 

De: “Nombre muerto”

 

 

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