viernes, 29 de septiembre de 2023


 

VÍCTOR RUIZ

 

  

 

CAMINO UNA CIUDAD SIN ROSTRO y sin centro, una ciudad donde los únicos habitantes que se sienten parte de ella son seres seniles viviendo al borde del llanto o del miedo. Ves sus ojos y solo sombras contemplas moviéndose en sus pupilas. Estos pequeños seres, deformados por el tedio y la nostalgia, pueden decirte perfectamente en qué lugar se desbordó el vaso de esta ciudad que nació anfibia pero con el tiempo transformose en serpiente que repta sobre el polvo. Les preguntas, abren sus bocas y escuchas gritos contenidos en sus gargantas: aguas turbias abandonadas, la mujer de fuego que corre con un niño entre sus brazos, una mano que florece entre las ruinas, calles lisas que se volvieron pliegues sobre pliegues y más pliegues. Atónito entonces descubres que no entiendes sus palabras,  son entes petrificados, signos varados sin referentes; desean orientarte, señalarte el lugar exacto que buscas, salida o entrada, pero no comprendes o mejor dicho, al fin comprendes: esta ciudad, sus lugares y sus calles, al igual que sus habitantes son fantasmas viviendo en los escombros de la memoria.

 

 

JUAN CAMERON

 

 

 

Sobre esta pantalla cuelga un poema

 

Hay un poema pendiente en la pantalla

Hay una mujer que ingresa en el poema

aletea así un pájaro y choca en los barrotes

un sacudir de sombras y sombras muy lejanas

Hay una historia pendiente de esta historia

sus personajes miran tras los vidrios

sin ser invitados a la fiesta

Hay un paisaje con niebla, plumas, lluvia

lo justo para armar ese discurso

con las ruinas o escombros de algún cuento

enjaulado entre muchas reflexiones

Hay un poema pendiente en esta página

Hay un viaje hace mucho transcurrido

sobre un lugar del mapa que no existe​​ 

una bitácora armada con fragmentos

de pedazos que esperan su destino

Todo calza con todo en esa página

esta caja en el tiempo y el silencio

donde yace el poema

sin mujer, sin paisaje y sin historia.

 

 

PABLO GARCÍA CASADO

 

 

 

La navaja

 

las palabras son basura​​ 

armas gastadas por el uso inofensivas

 

como una navaja de papel de aluminio

 

 

 

MARIANO PEYROU

 

 

 

XV

 

Dejo vagar la mente durante un minuto.
Dedico el minuto siguiente a reproducirlo todo con exactitud.
Vuelvo a reproducirlo empleando dos minutos.

 

DIEGO ESPÍRITU

 

 

 


Esquirlas alcanzan la piel tersa de inocentes
: se contamina el aire puro de los miserables

cientos de manos trazan el confín             : grietas en las grietas
evidencia de la inutilidad de las cosas
cuando quien las pronuncia
                                        hace apología al terror y al desastre

la sangre paupérrima                       toldo escarlata
el hocico hirviendo custodia el envés tembloroso del acero,
casquillos germinan en lugares prohibidos,

el plomo anega las narices             el frío entumece los dedos
: están las que corren                       los que se quedan quietecitos
están los que salen y nunca más vuelven

 

 

AUGUSTO RODRÍGUEZ

 

 

 

Rituales de baño

 

Compro flores de varios tamaños y colores.
Cada flor me promete el paraíso,
pero lo que yo quiero es encontrar la paz
y la cima del otro lado de esta bañera.
El agua cae de la ducha como si viniera del cielo,
traída por ángeles dormilones, alegres, y me bañan.
Un jabón negro para expulsar
el veneno que lleva mi piel.
Negro como el destino y como la faz de la tierra,
como el covid-19, como las pandemias
y virus del mundo.
Las flores me alegran el día, el baño
y los orificios de la nariz.
El agua va quitando la tierra,
los muertos que me anteceden,
el vacío de la cigarra. De arriba abajo.
La espuma va llenando la piel herida.
Tengo miedo de que ogros me lleven a otro sitio.
No hay espacio para la fe.
Las hormigas me acompañan en el ritual
como si fueran testigos silenciosos
de una cumbre religiosa.
El agua va dejando todo en su sitio original. Rezo.
Pido por los vivos y por los muertos.
Por las almas en pena que no encuentran su sitio,
su origen o su nuevo camino.
Siento pena por ellos, y la pena crece,
se disuelve y se marcha del baño.
El agua cae como si cayera de otra vida,
de otra esfera, de un río imaginario
que nace en mi baño.
Tantas lágrimas derramadas
en este pequeño paraíso
y no hacemos nada para remediar el dolor
y las ganas de morir.
Tanto suicida en potencia,
tanto dolor encarcelado entre rufianes.
Tanto dolor que se marcha al ritmo
de una suave música
que solo un animal salvaje puede escuchar.
El agua pone todo en su sitio,
tarde o temprano
, me repito.