domingo, 24 de septiembre de 2023


 

MILTON LÓPEZ

 


 

Motosierra

 

Ese árbol
—colmado de mirlos
como frutos negros—
ensuciaba los autos
estacionados,
ahora solo
es un tronco
de nudos llanos
en la vereda blanca.

 

SAFO

 

 

 

 

Yo digo que son los pasos

Fragmento 16

 

Hay quien dice que un ejército a caballo, hay quien dice
que de hombres de a pie, o de naves, sobre la tierra negra
es lo más bello que hay. Pero yo digo
     que es aquello que se ama.

Lo cual es facilísimo ilustrar:
pues la mujer más bella, Helena, al ser flanqueada
por un hombre bellísimo dejó
     al mejor de los hombres

y se montó en el barco con dirección a Troya
sin recordar ni a su hija ni a sus padres,
para nada, sino que [        ]
     la desvió.

[     ] pues [       ]
ligeramente [       ]
ahora recuerdo a Anaktoria,
     la que no está.

Cómo preferiría ver sus pasos
sensuales, la luz jugando en su rostro
y no cuadrigas Lidios y soldados
     de a pie con sus armas.

[       ] pero es imposible.
[       ] los humanos [       ] y rogar por compartir

inesperadamente.

 

Nota de la autora: Para los fragmentos de Safo, he seguido la edición de D. Campbell (Greek Lyric, vol. I.Loeb Classical Library: 1990).

 

 

EURÍPIDES

 


 

Como una abeja

Coro del Hipólito, ll. 525-564

 

Eros, Eros, que a través de los ojos
destilas deseo, trayendo dulce placer
al alma, contra la que haces guerra,
nunca te me aparezcas con tu mal,
nunca vengas sin ritmo.
Pues no hay arma,
ni de fuego, ni de estrellas, que destruya
así, como el hijo de Afrodita con sus manos.

En vano, en vano, sacrifican los griegos
el ganado, junto al río Alfeo
y en Delfos, en el templo de Apolo,
si no honran a Eros,
tirano de todo lo que es humano,
el que guarda las llaves
de las habitaciones del placer,
las de su madre Afrodita.
Y él viene,
devastándolo todo,
dejando a su paso un rastro de miseria,
cada vez que visita a los mortales.

Como Íole, allá en Oijalía,
que vivía insumisa,
libre de esposo y de boda,
la rápida ninfa, ay,
a ella, Afrodita, como a una ménade,
ensangrentada y humeante,
en una boda asesina, la entregó a Hércules,
novia infausta.

Sagrada muralla de Tebas,
manantial de Dirce,
si pudieran decir al unísono
Afrodita, cómo es que llega:
por ejemplo, que a Sémele,
madre de Dioniso, el dos veces nacido,
le dio una boda sangrienta,
rodeada del rayo y del fuego,
o cómo en cada cosa deja su aliento terrible,
y se aleja volando, como una abeja.

  

Nota de la autora: Para los fragmentos de Íbico, de Eurípides, la edición de W.S. Barrett (Euripides. Hippolytos. Oxford: 1964).

 

 

SANDRA SANTANA

 

 



GIRANDO EN círculos

con los ojos vendados:

pero lo que buscáis

no está nunca allí,

lo que buscáis

está en esas canciones

que entran

por una pequeña oreja

salen

por una pequeña boca

entran

por otra oreja y

salen por otra boca

haciendo moverse

a un ritmo único

los millones de brazos,

los millones de combas,

los millones de palmas

y de corros.

Esas son ¡ay, ay!,

lairón, lairón,

las palabritas

que os vienen

de los muertos.

Ellas no

son la forma

del amor,

no, son la forma

de su reconocimiento.

 

De: “La parte blanda”
 

CAYRE ALFARO FONSECA

 

 


 

Poema epistolar

 

Este poema es una consigna.
La consigna es escribir una carta.
Escribir una carta es tan difícil como amar.
Escribir una carta es más difícil que amar.
Escribir una carta es agarrar a alguien de la mano, abandonar la casa, recorrer
la vereda esquivando las grietas, buscando las sombras, hasta llegar al mar.
La consigna es llegar al mar.
Llegar al mar es tan difícil.
 

ASGER SCHNACK

 


 

2

 

Los hombres son grandes,
pero pequeños.

Son grandes dentro de un par de zapatos,
cuando yacen en el suelo.

Son pequeños bajo las estrellas.

Versiones al español de Belangela Tarazona

De: “Solen står op, men stjernerne er der endnu [Sale el sol, pero todavía se ven las estrellas]”.