miércoles, 7 de febrero de 2024


 

GHÉRASIM LUCA

 

 

 

¿Dedos?

 

Déjame que te hable ahora

de la mujer sin dedos:

Llegó una noche,

yo fijaba sábanas en las ventanas,

para tomar el baño de la noche.

Estaba desnudo hasta el dedo

ella era la mujer ciega y sin dedos

en el dedo.

Al palparme desnudo, se asustó

y me pidió tocarle el seno

para confirmarme;

al enganchar mi dedo en su blanco pezón

me lo robó en su ventrículo

y tal y como había aparecido se esfumó.

Y a mi amigo del cuarto de al lado,

a cada uno un dedo.

El edificio sin dedo se apoda ahora

nuestro edificio.

 

Esta es la historia de la mujer que

no tenía dedos.

 

Versión del rumano de Catalina Iliescu

 

 

DIONISIA GARCÍA

 


El abrigo

 

En otro tiempo,
subimos al tranvía,
de pie, las manos en la barra,
y el corazón gozoso.
Tu mirar divertido.
Alguien bajaba en la segunda,
un asiento vacío;
prefería las manos en el níquel.
Allí fue la sorpresa:
hoy es tu cumpleaños,
traigo un regalo.

Y un pequeño envoltorio
cayó sobre mi mano libre.
La sorpresa expectante
hasta asomar una boquilla
para los incipientes fumadores.

Reímos por la venta de tu abrigo
para poder comprar tan singular regalo.

 

De: “Clamor en la memoria”

 

ISA NÓVOA NIETO

 

 

 

Besos

 

Del borde de mi boca a mi mejilla,

tus besos van andando su camino

y dobla cada beso peregrino

la curva que hay después de mi barbilla.

 

Regando la raíz del desatino,

me vas sembrando besos en hilera,

germinan y me broto primavera

y es flor entre tus labios mi destino.

 

Tu lengua surca, horada y luego espera,

sedienta del deseo que almaceno;

acecha los suspiros que encadeno,

los sorbe y se me bebe el alma entera.

Y quiero que jamás le pongas freno

al vuelo de tus besos por mi escote,

que sueltes por mi piel besos al trote

que vibren de mi cuello hasta mi seno

al ritmo de mi pecho al jadear;

y que cuando el aliento se me agote

me beses y me vuelvas a besar.

 

 

JUAN PORTILLO

 

 

 

Encantos de mujer

 

No hay dios que se resista a tus encantos.

¿Qué artista no te quiere de modelo?

Los pájaros te albergan en su canto;

las estrellas te invitan a su cielo

 

y sonríe la lluvia entre su llanto.

El mar se pone dulce con tu pelo.

Ante ti el pecador se vuelve santo

y el muerto resucita del subsuelo.

 

La música se olvida de sus notas.

El tiempo se demora para luego.

Sueña con tus caricias el papel.

 

La flor se ruboriza cuando brotas.

Tiende a apagarse, ante tu luz, el fuego

y se oscurece el sol ante tu piel.

 


LUIS RAMIRO

 


 

La percha

 

La frase que jamás pasa de moda

es esa de “si todos son iguales”;

la dices cuando todo te incomoda

y todos son culpables de tus males.

 

Es ser espectador hasta en tu boda,

mostrar la vida sólo con postales,

pescar y no mojarse, vaya joda...,

y nunca disfrazarse en carnavales.

 

Es cierto: la política es ingrata

y amigo, sin política no hay nada:

no llores si te quema la fogata.

 

Si eliges ver el mundo de pasada,

serás para este mundo una alcayata:

la percha sin conciencia de la entrada.

 

 

MARÍA SOTOMAYOR

 

  

 

Es domingo por la tarde
imagino con todo mi cuerpo
la forma dorada de un embrión
los domingos por la tarde
no trato de saber los motivos que me están llevando
a poner toda mi atención en el verdadero amor
que era imaginarme un embrión contigo.

Ocupo con palabras los espacios más huecos
alguien dice haber oído el sonido de las uñas al rascar la piel de la boca
y aparece un recuerdo que me enrojece un poco

hasta que me viene una desesperanza
como un pequeño trance
una descarga
y no entiendo por qué ahora
los domingos por la tarde
también hay gente cambiando los muebles de sitio.

 

De: “La furia”