"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
viernes, 17 de noviembre de 2023
ANDRÉS PIÑA
Flor
de un librito
osmanlí, que se abre
en la mañana.
De: Pops¹
1.- Nota: Jack
Kerouac pensó que la asimilación natural de los haikús a la literatura
estadounidense podía residir en sus pops,
los cuales mostraban una suerte de inspiración mística del mundo que lo
rodeaba. Así que, tomando esta idea, escribí estos poemas en ladino, que
conservan la estructura clásica de tres líneas creada por el autor de En el camino.
JUAN CARLOS BAUTISTA
Aire
conocido
1
Mamá
me hizo hoy
la misma pregunta
diez
quince veces
luego
volvía a borrarla en su cabeza
dejando una nube de gis
entre nosotros
Y
cuando le respondía
me miraba con asombro
preguntándose
tal vez
si yo era yo
su hijo
su más extraño
Conozco
esa pregunta
también esa cara de sobresalto
y esto es lo que tengo que decir:
tampoco yo lo sé, mamá
Bajo
ese pacto de ignorancia nos parimos.
2
Con
ciega
obstinación
cada noche
cerrabas
una a una
las puertas
De
niño
te vi tapiar las ventanas
temerosa de la luz
y del deseo
Mamá
loba
terca idea
de la felicidad
mi feroz ternura:
siempre fue demasiado tarde.
Es
noche otra vez
la casa se estira para olvidarse
y tu corazón
precavido
como tus geranios reumáticos
quiere dolerse
y ya no sabe.
3
¿Cómo
se fue metiendo mi madre
en ese bosque aterrador?
Vamos siguiéndonos en silencio
y cuando ve una puerta conocida
grita
nomás por escuchar su eco
moronas del pan familiar
echadas al azar
como
en aquel primer día
que le seguí los pasos
para meterme al mundo.
JORGE IVÁN AGUDELO
Por
qué no quedarse aquí
midiendo la misma esquina
acaso algo se te ha perdido
allende las montañas
habrá un nuevo color por conocer
en la caída de otra tarde
un rostro que haga medrar
y mirar con curiosidad la vida
y si así es
y todo se te concede
allende las montañas
por qué no quedarse aquí
midiendo la misma esquina
La palabra un corcho
dando vueltas
sin hundirse
en su propio remolino
ALDO OLIVA
Rasgo fugaz
Lo
que está debajo de la línea
urdida en la invención geológica,
violentamente quebrada en
inmensas aguas y dislocadas masas
de tierra es una magnitud
que se eleva como un cielo
de terrorífico misterio:
real como un sueño,
futura como la infinitud,
como la generación del
más remoto, insondable principio.
Pero
un tablón de andamio,
cayendo con su obrero
o, tal vez, una azalea,
pisoteada por la torpeza (o la furia)
de un buen hombre,
abre la sospecha de que la
conjetura de un límite se ha derrumbado,
de que la línea se ha borrado,
de que son sólo espanto y exaltación,
de que la muerte y el saber son,
apenas, un ensayo de vida.
MARTÍN PRIETO
La despedida
Vivimos
veinticinco años juntos
y en la misma ciudad
para terminar en este país de extranjeros
casi como dos turistas aburridos
que toman una copa helada
después de haber intercambiado
algunas palabras gentiles.
Las calles de Roma están bordeadas de basura,
por la huelga,
y hay ese olor nauseabundo
que provoca en los residuos
el calor del mes de agosto.
MAR CARRILLO DE ALBORNOZ
El mercado
Una
canción pasea el mercado
de
frutas y calcetines,
atraviesa
las estaciones
la
nieve y las flores.
Una
música de coco y guayaba
un
olor a papaya, piña, mango,
flores
soleadas de limonero.
El recuerdo resbaló rápido
como
hojas de nieve
con un esbozo de vuelo.
De: “Escalera 4”
