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jueves, 20 de julio de 2023

ALBA CID

 

 

 

Tríptico

 

óleo sobre tela, la abuela reproduce una escena de Millet
 
su mano derecha oscila tres veces,
sembrando cristales de sal ante la inminencia de la tormenta,
como si la divisa del mar bastase para salvarnos, las nenas
                nos observan desaparecer al contacto con el cemento del patio,
                y son joyas un fragmento de segundo, algo que señalar con los
                dedos mientras se pierde.
la lluvia impide que los salmos se adhieran a las cautivas
y la mano que fue péndulo vuelve a la cadera; como la caléndula, sabe
replegarse.

cuando se planta un bonsái se coloca fuera del centro para hacer
                espacio a lo divino:
así ella, conjurando al mal
desde un vértice.

óleo sobre madera, el padre dice

que reclutar es un arte.
guarda muchas cosas para sí: a la hora en que la nieve azulea sobre la
                orografía suiza, el primer diente de la hija, el estallido del hueso
                del pecho

guarda silencio. nunca plantaría un bonsái.
sabe despegar la sombra
del cuerpo
de los pájaros.

acrílico sobre papel, la hija repite

similia similiabus curantur1 mientras atraviesa el patio, cuando
                 nació, colgáronle unos cuernos de escarabajo rinoceronte del pulso.
un centenar de kilómetros al oeste, los marineros recogen
                 estrellas de mar para fertilizar la tierra. ella desconoció.
imprudente,
se coloca en el centro y alza la vista, para capturar el brillo que fue

de la Vía Láctea.
 
 

De: “Atlas”

Versiones del gallego al español por Diego Gómez Pickering

 

1.- Ley por la cual un animal o fuerza maléfica no atacará a quien lleve sobre sí una parte de dicho animal o fuerza.

 

miércoles, 19 de julio de 2023

ALBA CID

 

 


La inmersión de Safo

y el nombre de las cosas que es mentira y es caridad

Claudio Rodríguez, desde Juan Andrés García Román

 

1

Safo se dobla sobre sí misma
hasta abrazar sus piernas flexionadas.
desde atrás, su espalda es un arco de cerezo

un exoesqueleto dorado
a punto de eclosionar.

 

2

El verano en que pisamos la Costa Este
las radios emitían constantes avisos sobre la próxima salida de las
                cigarras.

no teníamos los veinte, y durante dos segundos nos pensamos
prácticamente hermanas
de mil millones de parásitos subterráneos
de ojos rojos
adheridos a las raíces de los árboles         durante diecisiete años
conteniendo el titilar de la vida                    durante diecisiete años
vivos aún gracias al jugo de esas mismas raíces.
y por encima, quien sabe, a tres o cuatro cuartas de nuestro escondite
niños rodando hasta conseguir un cuerpo
por encima,
la persecución constante de la luz y las sombras
por encima,
las cosechas y los golpes de azada de varias generaciones.

 

3

dime,
cuando las cigarras emergen de la tierra, ¿qué encuentran?
nenas trenzando talos de anís
para hacer coronas,
humus y árboles frutales,
la belleza de las insinuaciones.

luego despliegan unas alas             con brillo           celofán
y adquieren la forma adulta.
diecisiete años en las raíces, un mes bajo la luz solar.

la poeta resplandece,
exiliada en Siracusa.

 

4

Safo escribe:
pero una especie de deseo tiene poder sobre mí
morir y observar desde las alturas
el rocío en las flores de loto a las orillas del Aqueronte.

Safo escribe y arquea la espalda.

pero el estado del papiro nos impide saber
si está por anticiparse a la blanca roca de Léucade
(desde la que se lanza al mar en todos los lienzos del XIX)
o la caída —case imperceptible—
de las crías de cigarra desde los árboles,

rebotando sin eco
                                                                        hasta enterrarse.

De: “Atlas”

Versiones del gallego al español por Diego Gómez Pickering

 

martes, 18 de julio de 2023

ALBA CID

 


 


Wing Chun, del amor como arte marcial

y todo aquello que crece tan rápido como la hierba sobre la tumba
                de un pájaro

(Celan)

los gramos de luz que impactan la tierra por segundo

(Wright)

dos personas mirándose desde lados opuestos de la claridad

(Carson)

hablar de eso,
de lo que nos permitimos el lujo de no entender literalmente.

si la luz puede impulsar una nave espacial
¿todavía te preguntas quién saldrá ganando?

*

dos amigas conversan en la mesa de un bar a primera hora.
una de ellas repasa la línea de las pestañas con la yema del dedo índice,
                parece realmente afectada

(sus palabras conforman una mastaba en la mente de la otra
un recinto dorado
—con razón mastaba proviene del árabe “tertulia”, que atesora a
                su vez restos del griego antiguo stibás, “lecho de hierba”—
dábale leche de yegua y curábale las llagas con polvo de violetas,
piensa la que escucha,
como sucede en las leyendas andinas
como si la efectividad de los remedios se midiese por la extrañeza
                que provocan)

*

escondida en un bosque mientras medita, Ng Mui observa a una
                serpiente pelear con una grulla, direccionalidad frente al
                equilibrio, un esplendor de órbitas y esbeltezas, dos
                versos de metro desigual cabalgando en la boca de quien
                recita.
Ng Mui observa y memoriza los movimientos,
el arte.

*

no hay orden que valga en el mundo

si consideramos su relato, la amiga que habla también persevera en el
                contacto.
hace suya la técnica del oponente,
simultánea defensa al ataque,
no arremete contra puntos vitales, pero sí contra aquellos que
                desarman el movimiento
por venir

detrás de las palabras, músculos
incandescencia

wing chun, “eterno canto de primavera”

*

la que escucha no sabe si la amiga aprendió más de la grulla o de la
                serpiente.
la que escucha se pregunta qué amuleto egipcio vendría al caso
(si los peces de cerámica turquesa protegían a la portadora de
                morir ahogada en el 1335 a. C., ¿qué serviría aquí?)

de forma subcutánea,
la mañana avanza como el veneno expulsado gracias al cierre de las
                mandíbulas
un mordisco de serpiente

poco importa:
permanecen, sin tocarse, unidas en su asombro
                              como las marcas paralelas de los colmillos en la carne de la víctima.

De: “Atlas”

Versiones del gallego al español por Diego Gómez Pickering