Tríptico
óleo
sobre tela, la abuela reproduce una escena de Millet
su mano derecha oscila tres veces,
sembrando cristales de sal ante la inminencia de la tormenta,
como si la divisa del mar bastase para salvarnos, las nenas
nos
observan desaparecer al contacto con el cemento del patio,
y
son joyas un fragmento de segundo, algo que señalar con los
dedos
mientras se pierde.
la lluvia impide que los salmos se adhieran a las cautivas
y la mano que fue péndulo vuelve a la cadera; como la caléndula, sabe
replegarse.
cuando
se planta un bonsái se coloca fuera del centro para hacer
espacio
a lo divino:
así ella, conjurando al mal
desde un vértice.
óleo
sobre madera, el padre dice
que
reclutar es un arte.
guarda muchas cosas para sí: a la hora en que la nieve azulea sobre la
orografía
suiza, el primer diente de la hija, el estallido del hueso
del
pecho
guarda
silencio. nunca plantaría un bonsái.
sabe despegar la sombra
del cuerpo
de los pájaros.
acrílico
sobre papel, la hija repite
similia
similiabus curantur1 mientras
atraviesa el patio, cuando
nació,
colgáronle unos cuernos de escarabajo rinoceronte del pulso.
un centenar de kilómetros al oeste, los marineros recogen
estrellas
de mar para fertilizar la tierra. ella desconoció.
imprudente,
se coloca en el centro y alza la vista, para capturar el brillo que fue
de
la Vía Láctea.
De: “Atlas”
Versiones del gallego al español
por Diego Gómez Pickering
1.-
Ley por la cual un animal o fuerza maléfica no atacará a quien lleve sobre sí
una parte de dicho animal o fuerza.
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