"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
miércoles, 21 de enero de 2026
MATILDE ESPINOSA
Algo
me pertenece
No
sé si la inocencia
si la nueva mirada
sobre mundo
o el lento andar
hasta llegar a su alma
Siento
temor frente
a la herencia de los siglos
en una flauta o en una caña
rota o en una voz de niño.
No
es misterio ni sueño
este desliz inclinado hacia
la hoja de papel perdida
en el follaje de nombres
y de sombras con aliento
de vivos o de muertos.
Algo
me pertenece
y siempre hay un comienzo
en un gesto o en un loco
silencio.
Las
letras se apasionan
y conmueven hasta el llanto
que huye por el vacío
hasta el alma distraída
que no acierta en el reparto
de claridades generosas
o contactos furtivos
que hacen temblar los huesos.
Algo
me pertenece
cuando caen las hojas
en su agonía celeste.
RALPH CHUBB
Transfiguración
Una
vez, mientras vagaba afuera
en el suave crepúsculo vespertino,
vi junto a un arroyo en sombra
dos figuras desnudas y radiantes,
sin vergüenza y sin temor,
danzando en puro deleite,
como pudieran hacerlo dos gráciles muchachas.
Entre los sauces frescos
vi su carne cual perlas
brillar junto a la sombría poza
¡todo opalescente de blancura!
¡Coronadas por sus rizos brumosos!
¡Tan delicadamente hermosas
que me sosiega el contarlo!
Mi espíritu quedó extasiado
al ver tan inocente gracia.
Avancé de puntillas.
¡Oh, era un lugar sagrado!
Y cuando miré, ¡he aquí!
Cada bañista era en verdad
no una muchacha, sino un mozo maduro
de diecisiete veranos.
Su piel era suave y clara,
y uno tenía cabello de cuervo,
el otro, ámbar rojizo,
que ondeaba sobre su cabeza.
Muchachos del vulgo,
su día pasado en el pupitre,
al anochecer la envoltura mortal
quitada como faunos para retozar.
Y puros como marfil
transfigurados cada uno aparece
como en un sueño estival,
misterioso y reluciente,
a la visión profética.
¡Oh! ¡Cuánto el espectáculo me enternece!
¡Mi pecho se derritió por completo!
¡Tan santa era la visión!
Sagrado el suelo que pisé,
donde vi al espíritu mortal
¡jugar como un joven dios!
Mas pueda yo vivir para probar
el sueño del amante griego
cuando la juventud desnuda y el amor
se acaricien bajo el rayo solar,
y el amor sea libre de culpa
y la belleza no conozca la vergüenza,
y los amantes muchachos se encuentren
en suaves caricias dulces,
y la infantil forma divina
sea adorada en el santuario de la naturaleza,
y muchos un lugar sagrado
santifique la gracia muchachil;
y despojados del ropaje mortal
desnudos ante mis ojos
cuerpos espirituales vistos
de bello compañero con compañero
retocen, amorosos y puros,
en el estado esencial del hombre.
Tal fue la visión sublime.
ANA PÉREZ CAÑAMARES
Oh, will wonders ever
cease
Sufjan Stevens
la cançó canta en cada bri de cosa
Joan Salvat Papasseit
En
la espiral de la belleza giras
hipnotizada
por la magia gratuita
como
si fuera lápiz y tú tonta
como
si vivierais en Hamelin
y
ella fuera una flauta, tú inocente
como
si la paloma
que
extrae de su sombrero
fuese
tu mejor yo
te
secuestra y te droga los sentidos:
el
corazón se asoma por los ojos
la
piel se vuelve entraña
todo
lo ves
a
través de la punta de la lengua
después
del arrebato de la lluvia
destellan
en las manos de los árboles
joyas
libres de todas las subastas
los
pájaros silban la noticia:
triunfó
en el cielo la revolución
a
Dios lo sustituye
una
asamblea de alas
proclama
que todo es digno
lascivo
y respetable
cabaret
y liturgia
y tú
eres la mascota de lo bello
lo
sigues como dócil predador
como
volcán helado que de frío tirita
como
perro que receta
el
síndrome de Estocolmo
sin
su rastro tus piernas son estacas
en
su batida escapas de lo inerte
aunque
siempre la alcanzas con retraso
como
los niños cuando desafinan
el
final de la estrofa en la canción
solo
ella desentierra tus raíces
con
el aire despeinado
de
una onda expansiva
en
los cascotes de su cataclismo
eres
el muerto
que
vive
de
milagro.
De:
“Seronda”
LISETTE VEGA DE PURCELL
Mi
alma vuela
Mi
alma vuela.
Choca con las rocas del acantilado hostil.
Se refunde en las palabras
de un silencio cruel.
Se esconde,
se transmuta
cae
sostiene las cuerdas del trapecista
el funámbulo la atrapa
se
agiganta ante el peligro.
De:
“Eterno movimiento”
EDWARD CARPENTER
Abril
O
Abril, mes de Ninfas, de Faunos y Cupidos
mes de los besos del dios Sol, la dulce pasión de la Tierra,
de fantásticos vientos y lloviznas;
Apolo, espléndido sobre las colinas y los valles,
avanza etéreo, con grandes zancadas; las hierbas brotan
cautivados por sus pies, los capullos germinan, las flores jadean
sus corazones liberados se enamoran de él.
(La pequeña cucurra charlatana sobre el sauce
Posa con gran remilgo; el pinzón crestado trina
Y la prímula y la celidonia, la anémona y la margarita,
miran fijamente la blanda hierba que ya mordisquean los corderos.)
Mes de un calor omnipresente,
de momentos sin aliento, cada vez más cálidos
las sonrisas convertidas en fuego, los besos en fiera sinceridad.
De desmayos por el sofoco, pausas, y un extraño suspense
(Nubes y un trueno diabólico retumbando inquietantemente a través de la bóveda
azul);
Luego la delirante abertura —las grandes fuentes de las profundidades-— en el
Sexo,
Desatado ante las aguas que caen débiles y corren
Rayos salvajes; Y el Firmamento y la Tierra en los brazos del otro
Derretido, y todo el Cielo diseminado en oleadas de amor
Hacia el Amado.
EDILBERTO DOMARCHI
Ante
la grandiosa presencia de la muerte
Cuando
muera, he de nacer a otra existencia
viviendo por los otros, sin protestas,
alegre, liviano, liberado
rogando siempre por los desamparados y seremos presencia indiscutible:
yo seré el pan, tú la rosa, el agua, el aire,
nuestra estela invisible se hará presente
en la novia que reza esperanzada
cuando acaricia los caballos de su padre enfermo,
estando aquí, sin vernos, sentado en leve flor,
hablando por semáforos o estambres
con la preocupación, tan sólo
de quien dejó olvidada por dos horas
la envoltura carnal en la estación
de los ferrocarriles más cercana.
