Algo
me pertenece
No
sé si la inocencia
si la nueva mirada
sobre mundo
o el lento andar
hasta llegar a su alma
Siento
temor frente
a la herencia de los siglos
en una flauta o en una caña
rota o en una voz de niño.
No
es misterio ni sueño
este desliz inclinado hacia
la hoja de papel perdida
en el follaje de nombres
y de sombras con aliento
de vivos o de muertos.
Algo
me pertenece
y siempre hay un comienzo
en un gesto o en un loco
silencio.
Las
letras se apasionan
y conmueven hasta el llanto
que huye por el vacío
hasta el alma distraída
que no acierta en el reparto
de claridades generosas
o contactos furtivos
que hacen temblar los huesos.
Algo
me pertenece
cuando caen las hojas
en su agonía celeste.
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