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sábado, 30 de mayo de 2020

GEORG TRAKL





El sueño



¡Malditos sean, oscuros venenos,
Sueño blanco!
Este jardín, tan especial,
De árboles crepusculares,
Lleno de serpientes, insectos,
Arañas, murciélagos.
¡Extraño! Tu sombra olvidada
En la puesta del sol,
Un corsario oscuro
En el mar salado de la pena.
Revoloteantes aves blancas, al borde
De la noche, sobre ciudades en ruinas
De acero.


domingo, 24 de mayo de 2020

GEORG TRAKL





De camino



Por la tarde, trajeron al extraño hasta la morgue;
Olor a alquitrán; el quieto rumor de rojos sicomoros;
El vuelo oscuro de los grajillos; en la plaza, un relevo de
guardia.
El sol se ha puesto bajo negros lienzos; siempre regresa
esta vieja tarde.
En el cuarto de al lado, mi hermana toca una sonata
de Schubert.
Muy quieta, su sonrisa se hunde en las ruinas de la
fuente,
Rumorosa, azul, en el crepúsculo. Oh, qué vieja es
nuestra raza.
Alguien susurra abajo en el jardín; alguien abandona
este cielo negro.
Un olor a manzanas desde la cómoda. La abuela enciende
las velas doradas.
Oh, qué benigno es el otoño. Quietos, suenan nuestros
pasos en el viejo parque
Bajo los altos árboles. Oh, qué serio es el rostro de
jacinto del crepúsculo.
El manantial azul a tus pies; pleno de secretos, el rojo
silencio de tu boca,
Oscurecido por el reposo del follaje, el oro oscuro de
girasoles desfallecidos.
Tus párpados llevan el peso de la amapola y sueñan,
quietos, sobre mi frente.
Suaves campanas hacen temblar el pecho. En el crepúsculo,
Una nube azul es tu rostro hundido en mí.

Se escucha una canción a la guitarra en una extraña
taberna,
Las silvestres enramadas del saúco ahí, un día de
noviembre hace ya tanto,
Pasos conocidos en la lóbrega escalera, la imagen
ocre de las vigas,
Una ventana abierta, vieja habitación de dulces
esperanzas.
Tan indecible es todo esto, oh Dios, que conmovido
cae uno de rodillas.

Oh, qué oscura es esta noche. Una flama púrpura
Se extingue en mi boca. En el silencio,
Muere el alma temerosa de una solitaria música de
cuerdas.
Basta. Ebria de vino, se sumerge la cabeza en la
alcantarilla.


lunes, 18 de mayo de 2020

GEORG TRAKL





El niño Elis



Elis, cuando el mirlo llama en el oscuro bosque,
He aquí tu decadencia.
Tus labios beben en la frescura del rocoso manantial azul.

Cuando tu frente a sangrar comience,
Deja las antiguas leyendas
Y las oscuras interpretaciones del vuelo del ave.

Te diriges con blancos pasos rumbo a la noche,
Que cuelga llena de púrpuras racimos,
Y mueves los brazos más bellamente en el azul.

Un zarzal suena
En tus ojos de luna.
Oh, hace cuánto moriste, Elis.

Tu cuerpo es un jacinto
Donde un monje posa sus dedos de cera.
Una negra cueva es nuestro silencio

De donde surge, a veces, un tierno animal
Y deja caer lentamente sus pesados párpados.
De tus sienes cae un rocío oscuro,

El último oro de estrellas en ruinas.


martes, 12 de mayo de 2020

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Aforismos



I

Sólo a aquel que desprecie la fortuna se le concederá el conocimiento.


II

Sentimiento en los instantes del ser semejante a la muerte: todos los hombres son dignos de amor. Sientes que despierta la amargura del mundo; en ello radica tu culpa irresuelta. Tu poema será una expiación imperfecta.


miércoles, 6 de mayo de 2020

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Noche de invierno



Ha caído la nieve. Después de medianoche, ebrio de vino púrpura, abandonas el oscuro recinto de los hombres, la roja llama de su hogar. Oh, ¡la oscuridad!

Hielo negro. Duro el suelo, amargo el sabor del aire. Tus estrellas se cierran a las malas señales.

Con pasos de piedra caminas por los rieles, con los ojos saltones, como un soldado que toma por asalto una trinchera. ¡Avanti!

¡Nieve más amarga y luna!

Un lobo rojo, al que estrangula un ángel. Te cascabelean las piernas como hielo azul y una sonrisa llena de tristeza y pena te ha endurecido el rostro y ha palidecido tu frente ante la voluptuosidad del hielo;

o se inclina callando sobre el sueño de un velador, que se desploma en su cabaña de madera.

Hielo y humo. Una blanca camisa de estrellas quema los hombros cansados y los buitres de Dios desgarran tu corazón de metal.

Oh, la colina de piedra. La quietud se derrite y, olvidado, el cuerpo frío se sume en la nieve de plata.

Negro es el sueño. El oído sigue largamente los caminos de las estrellas en el hielo.

Al despertar, suenan las campanas en la aldea. Desde el portal del este

Entra, plateado, el rosáceo día.

sábado, 29 de febrero de 2020

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Nocturno



El hálito del inmóvil. Un rostro animal
Entumecido de azul, su santidad.
Poderoso es el silencio de la piedra;

La máscara de un pájaro nocturno. Tres suaves
Campanas se desvanecen en una. ¡Elai! Tu rostro
Se reclina callado sobre el azul de las aguas.

Oh, quietos espejos de la verdad.
En los sueños marfilinos del solitario
Aparece el reflejo de ángeles caídos.


domingo, 23 de febrero de 2020

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Canción de Kaspar Hauser

para Bessie Loos



En verdad amaba al sol que se ponía, púrpura, tras la
colina,
Los senderos del bosque, el mirlo cantor
Y la felicidad de lo verde.

En serio se hallaba su casa a la sombra del árbol
Y puro era su rostro.
Dios pronunció una suave llama sobre su corazón:
¡Oh, hombre!

En silencio, se dirigió a la ciudad por la tarde;
La oscura queja de su boca:
Quiero ser jinete.

Mas lo siguieron arbustos y animales,
Casa y jardín crepuscular de hombres blancos,
Y su asesino lo buscaba.

La primavera y el verano y bello el otoño
De los justos, su apacible paso
Por los oscuros cuartos de los soñadores.

Por las noches permanecía a solas con su estrella;
Vio que la nieve caía sobre las ramas desnudas
Y en el pasillo crepuscular, la sombra del asesino.

Plateada, se desplomaba la cabeza del nonato.


lunes, 17 de febrero de 2020

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Sonia



La tarde vuelve al viejo jardín;
La vida de Sonia, azul sosiego.
Migraciones de aves salvajes;
Árbol desnudo en otoño, y sosiego.

Girasol, suavemente inclinado
Sobre la blanca vida de Sonia.
Roja herida, nunca expuesta,
Deja vivir en cámaras oscuras,

Donde suenan las azules campanas;
El paso de Sonia y el suave sosiego.
Un animal agonizante saluda al deslizarse,
Árbol desnudo en otoño, y sosiego.

El sol de otros días brilla
Sobre las blancas cejas de Sonia,
Nieve que humedece sus mejillas,
Y la selva de sus cejas.



martes, 11 de febrero de 2020

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Noche



El azul de mis ojos se ha extinguido esta noche,
El oro de mi corazón. ¡Oh!, cuán quieta ardía la luz.
Tu abrigo azul abrazó al que caía;
Tu boca roja sellaba la demencia del amigo.


miércoles, 5 de febrero de 2020

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En Venecia



Quietud en la habitación nocturna.
La linterna plateada chisporrotea

Ante el aliento cantante
Del solitario;
Hechizadas nubes de rosas.

Una negrusca nube de moscas
Oscurece el cuarto de piedra
Y se eriza por el tormento
Del día dorado la cabeza
Del apátrida.

El mar inmóvil pernocta.
Estrella y negra jornada
Desaparecieron en el canal.
Niña, tu enfermizo sonreír
Me siguió, suave, durante el sueño.



domingo, 26 de enero de 2020

GEORG TRAKL


  


Rendición nocturna



¡Monja! Enciérrame en tu oscuridad,
¡Tus montes frescos y azules!
Un oscuro rocío sangra allá;
La cruz se alza contra el brillo estelar.

Purpúreas, irrumpen boca y mentiras
Frescas en una habitación ruinosa;
La risa aún resplandece, juego de oro,
Últimos trenes de una campana.

¡Nubes de luna! Negruzcos caen
Frutos silvestres del árbol por la noche
Y el espacio se vuelve tumba
Y sueño, esta terrena travesía.



lunes, 20 de enero de 2020

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Lamento



Sueño y muerte, las águilas oscuras
Zumbaban toda la noche en torno a esta cabeza;
La helada ola de la eternidad
Podría abarcar la dorada imagen del hombre.
Su cuerpo púrpura
Yace hecho añicos entre espantosos arrecifes,
Y una oscura voz se lamenta, se lamenta
Sobre el mar.
Hermana de penas tormentosas,
Mira ese temible barco que se hunde
Bajo las estrellas,
El rostro silencioso de la noche.



martes, 14 de enero de 2020

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En un viejo álbum



Insistes en volver, melancolía,
Mansedumbre del alma solitaria.
Un día dorado arde hacia su fin.

Humilde, un hombre paciente cede ante el dolor,
Recitando armonías, gentiles locuras.
Mira, está oscureciendo.

De nuevo viene la noche y un agonizante se lamenta,
Y otro sufre junto a él.
Estremecida bajo las estrellas de otoño,
La cabeza, cada año, se va inclinando más y más.


miércoles, 8 de enero de 2020

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Transfiguración



Cuando llega la tarde,
Un rostro azul, apacible, te abandona.
Un pajarillo canta en el tamarindo.

Un gentil monje
Junta unas manos muertas.
Un ángel blanco busca el hogar de María.

Una guirnalda nocturna
De violetas, trigo y uvas moradas
Es el tiempo de lo iluminado.

Junto a tus pies
Las tumbas de los muertos se abren
Cuando pones la frente entre tus manos de plata.

La luna de otoño
Vive silenciosa en tu boca,
Ebria de jugo de amapola, oscuros cantos;

Flor azul,
Que resuenas, apacible, entre el ocre de las piedras.


jueves, 2 de enero de 2020

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Grodek



Por la tarde resuenan los bosques otoñales
Sus armas de muerte, las llanuras doradas
Y lagos azules, arriba el sol
Sombríamente rueda; la noche abraza
A los guerreros agonizantes, el lamento salvaje
De sus bocas destrozadas.
Y nubes rojas quietas se reúnen
En la pradera donde habita un iracundo Dios,
La sangre derramada, frescura de luna;
Todas las calles van a dar a la negra putrefacción.
Bajo la enramada de oro de noche y estrellas, vaga
La sombra de mi hermana por la apacible floresta
Para saludar a los espíritus heroicos, las cabezas
sangrantes;
Y suaves suenan entre los juncos las flautas oscuras
del otoño.
¡Oh pena, la más orgullosa! Oigan ustedes, altares de
bronce,
La ardiente llama del espíritu nutre un dolor más
violento,
Los nietos nonatos.


sábado, 28 de diciembre de 2019

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Trompetas



Bajo los sauces talados, donde juegan niños morenos
Y caen las hojas, resuenan las trompetas. Escalofrío de
cementerio.
Banderas escarlata caen en la pena de los arces.
Jinetes en los campos de cebada y molinos vacíos.

O los pastores cantan por la noche, y los venados
Entran al círculo de fuego, la antigua tristeza de los
bosques.
Los danzantes emergen de un muro negro;
Banderas escarlata, risas, desvarío, trompetas.




domingo, 22 de diciembre de 2019

GEORG TRAKL





Una canción vespertina



Por la tarde, cuando caminamos por sendas oscuras,
Aparecen ante nosotros nuestras pálidas formas.

Cuando tenemos sed,
Bebemos las blancas aguas del estanque,
La dulzura de nuestra triste infancia.

Extintos, descansamos bajo la espesura del saúco,
Observando el color gris de las gaviotas.

Nubes primaverales se alzan sobre la oscura ciudad
Que silencia un monje de viejos tiempos.

Cuando tomé tus delgadas manos,
Abriste ligeramente los ojos redondos.
Cuánto ha de todo esto.

Y sin embargo, cuando una oscura armonía aflige al alma,
Apareces tú, blanca, en el paisaje otoñal del amigo.


lunes, 16 de diciembre de 2019

GEORG TRAKL





Una tarde otoñal

a Karl Rock



La aldea color castaño. Algo oscuro se muestra
Paso a paso en los muros que se alzan en otoño,
Figuras: lo mismo el hombre que la mujer, muertos van
Por habitaciones frescas a preparar su lecho.

Aquí juegan los niños. Sombras pesadas se ensanchan
Encima del estiércol. Las niñas van
Por un húmedo azul y a veces los miran
Con ojos llenos del repiqueteo de la noche.

Hay una taberna para los solitarios
Y un demorarse con paciencia bajo oscuros arcos,
Bajo nubes doradas de tabaco.

Y sin embargo, he aquí al ser negro y cercano.
Bajo las sombras de viejos arcos,
El ebrio medita sobre las aves salvajes a lo lejos.


martes, 10 de diciembre de 2019

GEORG TRAKL





Cantos para un rosario



1. A mi hermana

Por donde pasas, dejas la tarde y el otoño.
Un venado azul se escucha bajo los árboles,
Un estanque solitario por la tarde.

Se escucha suave el vuelo de las aves,
La tristeza cubre tus ojos.
Se escucha tu breve sonrisa.

Dios ha ocultado tus párpados.
Por las noches las estrellas buscan,
Niña de Viernes Santo, tu frente.


2. Cercanía de la muerte

Oh, va la tarde por las oscuras aldeas de la infancia.
El estanque bajo los sauces
Se llena de suspiros envenenados por la pena.

Oh, el bosque baja suavemente sus ojos cafés.
Desde las manos huesudas de los abandonados
Cae el púrpura de sus días extasiados.

Oh, la cercanía de la muerte. Oremos.
Esta noche se disuelven entre almohadones suaves,
Color incienso, los delicados muslos de los amantes.


3. Amén

La putrefacción se desliza por la estancia;
Sombras sobre el tapiz amarillo; en los oscuros espejos
Se arquea la tristeza de marfil de nuestras manos.

Perlas cafés se cuelan entre dedos extintos.
En el silencio
Se abren los amapolinos ojos de un ángel.

También la tarde es azul;
La hora de nuestra muerte, la sombra de Azrael,
Que oscurece un ocre jardincillo.