"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
lunes, 25 de septiembre de 2023
NUNO GONÇALVES PEREIRA
Ocultismo
Demoré
más de veinte años para volver a la ciudad de Recife.
Las lágrimas de Tía Tania entregándome el proceso criminal.
El cariño de Julia entregándome el sándwich en el autobús.
Antes la ciudad de Recife era solo carnaval.
Mentira.
Una vez me llevaron allá cuando niño.
Yo miraba los edificios mientras el carro deslizaba por Boa Viagem¹.
Yo quería bajar y tocar en la puerta de cada uno de aquellos departamentos.
Yo quería encontrar a alguien que tuviese en las venas mi misma sangre.
Hasta
los dieciséis no soportaba pensar al respecto.
Después nunca más podría olvidar.
Solo tengo un recuerdo en toda mi vida.
El día que comemos camarones.
El día que tuve mi bicicleta.
El día que lloré escondido debajo de la cama.
Mentira.
Tengo dos o tres recuerdos más.
La muerte de mi abuelo.
El que jamás comía gallina en restaurantes.
El nacimiento de María.
El
resto no es recuerdo o no es consciente.
El vino de Porto.
El interrogatorio de mi abuela.
La mirada recriminatoria de Tía Silvia.
La extraña acogida de Hermes.
La distancia. El dolor. La furia.
Demoré toda la vida escribiendo el mismo poema.
Y ayer casi no sobreviví al paso del ferrorama² sobre los rieles de mi cuerpo.
Versión de Guadalupe Correa Chiarotti
1.-
Nota de la Traductora: Boa Viagem es un barrio de Recife conocido por su
extensa playa homónima, su malecón y la animada avenida Boa Viagem.
2.- Nota de la Traductora: Famosa marca de trenes
eléctricos a escala y, por extensión, nombre genérico de esos juguetes en
Brasil.
ASGER SCHNACK
21
El
sol martilla un clavo en la acera
para que no se mueva,
a pesar de que el calor la hace titilar.
Versiones al español de Belangela Tarazona
De:
“Solen står op, men stjernerne er der endnu [Sale el sol, pero todavía se ven
las estrellas]”
ROSA BERBEL
Otras
fiestas
Pienso
mucho en los días en el pueblo.
En el olor a lumbre y a hierbajos
y en esas flores blancas, pequeñitas,
que cogí para ti frente a mi casa.
Las colocaste dentro de los libros
que leíamos a medias aquella Navidad
y que luego olvidamos.
A pesar del bullicio de las cenas,
el mundo era tranquilo, éramos simples,
nuestros ojos brillaban todo el tiempo.
Pienso
en aquellos días,
en las celebraciones transcendentes.
Es un milagro estar
justo donde la vida está ocurriendo,
casi nunca sucede, rara vez esas flores,
blancas y pequeñitas,
crecen junto a mi puerta.
Casi siempre me esfuerzo
en salir a buscarlas.
OLGA ACEVEDO
Cuba,
ñáñigo y bachata
Cuba,
ñáñigo y bachata.
Haití, vodú y calabaza.
Puerto Rico, burundanga.
Las Antillas menores,
titís inocentes, bailan,
sobre el ovillo del viento
que el ancho golfo huracana.
KAREL ALEXEI LEYVA FERRER
Soliloquio
En
el refectorio de Santa María delle Grazie,
indiferente al tropeloso discursar
de los que pasan cámara en ristre,
por apenas segundos
entre mutilaciones y pigmentos,
hago de tu obsesión otra palabra,
mi lágrima inconsciente,
los extraños beneficios
de no haberte encontrado
sino siglos después de esta inmanencia.
Resulta
milagroso,
dicen
al escuchar que hubo corceles
a los pies del profeta,
que ni las bombas pudieron someter
lo que moho y estiércol
nos dejaron,
sobre las cuatro decenas de metros enyesados,
donde tu mano
sigue dándole rostro a la ignominia.
Procura un poco más,
le pide a Ludovico que aguarde,
que reconstruya,
si fuese necesario,
los góticos ascensos,
mientras el tiempo y los fantasmas
se amanceban.
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