lunes, 6 de julio de 2026


 

CÉSAR CONTO

 

 

 

Los mejores ojos

  

Ojos azules hay bellos,
hay ojos pardos que hechizan
y ojos negros que electrizan
con sus vívidos destellos.
Pero, fijándose en ellos,
se encuentra que, en conclusión,
los mejores ojos son,
por más que todos se alaben,
los que expresar mejor saben
lo que siente el corazón.

 

IVÁN METÓDIEV

 

 


 

Nueva naturaleza

  

¿Surgirá una nueva naturaleza de la fragilidad
de una mota de polvo, si por un instante
temblara en una gavilla de luz?

Qué bella resulta, tan superflua.
Polvo errante.
Polvo del sueño del polvo.

Tú, belleza, ¿por qué nos haces buscar
un sentido profundo
en tantas cosas vacías?

Tú, belleza: ¡afligido manantial de mi alegría!

 

De: “Meros sentidos: obras selectas”

Versión de Marco Vidal González

 

CARLOS PINTADO

 


 

La muerte bebe
Su oscuro vino amargo,
Y luego sigue.

 

 

JORGE ENRIQUE GONZÁLEZ PACHECO

 

  

 

Yo, hijo del gozo

  

Hijo del gozo con su cruz de llanto

José Hierro

Yo hijo del gozo con mi cruz de llanto,
camino y erijo la osadía,
entre tanto trasparento un recuerdo
–nieve sin presagios tibios-.

Yo, hijo del gozo febril que tanto gime en su exilio,
el llanto lo apresa, incomprensión en paz de lo que fuiste
-nadie entiende tu alegría-.

Yo, cruz de llanto; lágrima perenne que me acusas
y matas en mis adentros la sangre volátil del destino.

¡Qué bien aventurar puedo diferente!
Tanto golpeas y confundes en densa niebla,
mientras yo, hijo del gozo con temor ardido
en mi cruz de llanto encuentro la primavera.

 

GABRIEL ARTURO CASTRO

 

  

 

Pies de caza

  

Al repetir tres veces la palabra fruto,
las sílabas de su nombre,
el pie rompe la almendra, ataca el olivo,
sea su punta, talón o zapato de madera.

De pronto se advierte un olor vivo y subido,
olor que dejan los pies de caza.
Señal de inutilidad:
los talones cortan la cáscara,
derraman su fragante aceite
sin sesgar la semilla madura y descubierta.

El fruto se quedará atrás del pie que lo sigue.

 

 

CRIS RIVERO

 

 

 

Septiembre II

  

Septiembre engancha sus dedos infantes en
los últimos rayos de verano
llena las manos de uvas
y aprieta hasta dejarlas pegajosas
las presiona una y otra vez
se mancha de vino
y luego se gira hacia mis brazos
clava las uñas
y tira
Septiembre huele aún a calor de asfalto
a beso apresurado
y me rasca de los hombros la piel requemada
se cuela en mis oídos
nubla mi nariz de hojas pútridas
tierra mojada
papel machacado
un timbre irritante que te distrae de la vida
escurriéndose
lentamente entre los dedos
Septiembre trae a Octubre de la mano
lo esconde bajo las mantas
intenta que no recuerde sus riadas
y saca de mí toda la tinta posible
antes de que llegue el invierno
–ahora–
Septiembre se ha comido todas las flores
el vino es demasiado amargo
demasiado joven
Octubre promete que esta vez
cuando caiga la última hoja
yo caeré con ella

 

De: “Instrucciones para un funeral”