miércoles, 17 de diciembre de 2025


 

REYES GUILLÉN

 

 

Tierra

  

No me preguntes, tierra,
por qué te llamo.

No te extrañes
si a ti me inclino,
si mi inercia
a ti me lleva.

Si sabes, tierra, que
dentro, en ti muy dentro,
nacen las flores
y viven
las madres muertas.

 

 

MARITZA CINO ALVEAR


 

puente

  

el puente me recuerda al diván
donde nunca estuve ni reposó mi inconsciente
el olvido una mínima permanencia
donde todos vamos sin ofrendar nada a cambio
remover el equipaje de la infancia
dejarlo en el zaguán del barrio del sur
acompañar a mi madre por última vez
despedirnos con una vela encendida
no poder retener su imagen
ni el tamaño de lo absoluto

 

 

ALLAN BARRERA

 

  

El barrio

  

El barrio lo llevas dentro
como una niebla disparada en el rostro
como un olor a pólvora que nunca se te quita.
Te emborrachas arriba y te despiertas abajo
Ellos regresan a sus sueños
pero tú quieres salir del fuego de tus ojos
a explorar la noche, la ciudad y los rostros,
y conocer los pájaros verdaderos
que nadan en el agua de la madrugada.
El barrio lo llevas dentro
como un olor a mierda grabado en el alma
como la melancolía que nace de tu espalda.
Te sueñas arriba y te despiertas abajo
en el callejón de los sueños sin retorno.
Te duelen los niños y sus manos llenas de hierro
te duele el sonido del plomo a las 3 am.
El horror sigue creciendo de este lado del silencio.

 

 

FERMÍN HERRERO

 

 


 

En la falda del monte la niebla y arriba
el sol de octubre, tibio, la mañana. Por los cerros
carrascas sueltas, peñascales, algún
rebaño. Cuanto toques, que crezca o al menos
que no se seque por tu abulia. La tersura
del acebo, que conoció la ventisca, los regatos
que bajan muy crecidos por las cárcavas. Que no
te ciegue lo que riela, su espejismo. Si se abriese
el día, descender, con esta levedad tan nítida
bajar al hombre, ser otoño sin énfasis. Existir.

 

-CONTORNOS DE LA NIEBLA-

 

De: “Endechas del consuelo”

 

SUSANA SZWARC

 

  

Despliegues

 

 

Entre cada madera
el viento o mejor el olor
del viento despliega
mundos.

La mujer ha extendido la tela
que desde ayer se estira:
cuerpo mojado.
Un extendido vertical:
pudiera haberse vuelto
enredadera
trepar el vallado.

La mujer lava esa tela
no una ropa (solamente).
Ella lava:
lava por el gusto de sentir
el arroyo encendido.
Después
el agua entre sus dedos.

Sus dedos son montantes
son su valla su vallado
su tiza
la misma que la deja adentro
o afuera del patio.
(¿Del mundo y del mundo?).

Su savia se escurre:
es el viento
con el olor incesante y no
no se detiene (ni siquiera)
cuando la mujer
inclina los ojos
recorre con el cuerpo
el balde. Lee otra vez:
azul del cielo.

 

 

De: “El Libro (no) de los Salmos”

 

VÍCTOR RUIZ POLANCO

 

 

 

(y envío) 


Como grafitis al pasar por la autopista,
estas canciones nuestras
van demasiado rápido:
¡nadie se parará a pensar en ellas!…

Como grafitis al pasar por la autopista,
son ráfagas son ráfagas son ráfagas
son ritmo, resistencia.

 

 

De: “Plano de una ciudad”