Despliegues
Entre
cada madera
el viento o mejor el olor
del viento despliega
mundos.
La
mujer ha extendido la tela
que desde ayer se estira:
cuerpo mojado.
Un extendido vertical:
pudiera haberse vuelto
enredadera
trepar el vallado.
La
mujer lava esa tela
no una ropa (solamente).
Ella lava:
lava por el gusto de sentir
el arroyo encendido.
Después
el agua entre sus dedos.
Sus
dedos son montantes
son su valla su vallado
su tiza
la misma que la deja adentro
o afuera del patio.
(¿Del mundo y del mundo?).
Su
savia se escurre:
es el viento
con el olor incesante y no
no se detiene (ni siquiera)
cuando la mujer
inclina los ojos
recorre con el cuerpo
el balde. Lee otra vez:
azul del cielo.
De:
“El Libro (no) de los Salmos”
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