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miércoles, 30 de diciembre de 2020

JOSEP M. RODRÍGUEZ

 

 

 

La charca

                                 (Rainer M. Rilke)

 


Volver a este rincón de la memoria
no me hace más feliz.

 
Todo sigue en su sitio.
Los árboles, la charca, los insectos.

 
Si el tiempo ondula,
                                  como escribió Deleuze,
también con la emoción debe pasar lo mismo.

 
No todo me emociona:
El agua de la charca sólo es agua,
el musgo,
                 sólo musgo,
y este poema
no es más que la corteza de lo que está pasando.

 
Profundiza.
                    Fíjate en los patos:
Parece que nadar les sea fácil

 
y es algo muy distinto bajo el agua.

 
Ondulación:
Vivir la vida en círculos crecientes
que nazcan y se extiendan desde mí.

 
La emoción necesita de un proceso.
No olvides los anillos de los árboles.

 

De: “Raíz”

 

jueves, 24 de diciembre de 2020

JOSEP M. RODRÍGUEZ


  


Frío

 



Llueve

              en mitad de la noche,

como si aún fuera posible más oscuridad.

Puedo escuchar el agua que araña los tejados

y convierte las calles

                                      en grandes venas negras.

Lentamente,

me acerco a la ventana y sólo encuentro

oscuridad

                  y agua:

El fondo de un océano.

Sin embargo,

es todo tan hermoso y tan extraño

–¿recuerdas?–

como rozar la piel de un tiburón.

¿Por qué darle un sentido a cada cosa?

La noche y su hemorragia incontenible, por ejemplo.

Sé que el agua es un vínculo

entre tú y yo,

y que el sol de mañana

mostrará con orgullo

                                   la enorme cicatriz del horizonte.

Pero ha de ser mañana,

porque si no hay mañana nada importa.

 

De: “La caja negra”

 

 

viernes, 18 de diciembre de 2020

JOSEP M. RODRÍGUEZ

 

 


 
VEINTISIETE DE ABRIL

 



El sol es un coágulo de sangre

que me lleva a pensar en Ferrater:

Menstrúa el día

y un semáforo en rojo nos impide pasar.

Esperamos.

La sangre tarda veintitrés segundos

en recorrer el cuerpo.

En algo más llegamos a tu casa.

Señalas un solar en construcción

y un camión que pasa a nuestro lado

no me ha dejado oír lo que decías.

Te sonrío.

                  Me coges de la mano.

Él sabía que el pulso es una opción:

¿O acaso decidir la propia muerte

no es un acto de fe

                                en uno mismo?

No te preocupes.

Soy demasiado joven para huir.

Y hoy prefiero tu casa,

los treinta y siete dulces horizontes

que la persiana deja

                                  sobre tu piel desnuda:

Son un paso de cebra hacia la vida.

 

 

 

sábado, 12 de diciembre de 2020

JOSEP M. RODRÍGUEZ

 


 

 
Pequeña digresión

 



Cierras la mano,

y lo que escondes dentro

es mi curiosidad.

Mundo de sensaciones:

vuelvo a encerrarme en mí

y en la quietud de lo que nos rodea.

No sé si me comprendes.

Siempre he tenido miedo a los inicios

y el hermetismo, a veces, es sólo timidez:

El tigre es una jaula piel adentro.

No temas el silencio de los parques.

También para nosotros ha de llegar el frío

que nos vuelve mejores.

No sé si me comprendes:

Nadie posee aquello que perdura

y tu cuerpo es mi única esperanza.

Mundo de sensaciones.

Te cojo de la mano. Me detengo.

Somos raíz hundiéndose en la tierra.




domingo, 6 de diciembre de 2020

JOSEP M. RODRÍGUEZ

 

 



Ramas

 



A contraluz,
tu pulmón al desnudo.

Y en su interior
(aunque no puedas verlas)
ramas como de almendro o de avellano

y una especie de florecillas blancas
brotando en sus extremos:
 
Una radiografía.
La dejas otra vez sobre la mesa
que aún conserva intacta
su memoria de ramas, tronco y árbol.

(La memoria no muere,
se transforma).
 
Ramas en tus pulmones
y en la mesa

y en el papel de un libro.

Todo es parte de todo,
un mismo árbol.

 

De: “Frío”