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miércoles, 12 de noviembre de 2014

LUIS NIETO


 
Presencia y muerte

 

Y fue en aquella hora
del llanto de los veleros que se iban
interrumpiendo el sueño de las guitarras;
fue el minuto mismo
de las palabras mustias y deshojadas,
de mi pañuelo herido, ya sin congoja,
cuando tu corazón como un navío
se hundía entre montañas de silencio,
cuando la voz agónica de las sirenas
se quebraba en el aire
como el lamento de un animal herido.
Todo murió aquel día
en que confiaste al mar nuestro secreto
ante la roca amarga
partida de lágrimas como una novia.
Ya para qué decirnos nada
si ya todo lo dijeron
los faroles caídos en el agua
y aquellos peces tristes, atravesados de frío,
que se veían moriral borde de tus lágrimas.

 

jueves, 6 de noviembre de 2014

LUIS NIETO



La noche y sus andrajos

 

Ya va a llegar la noche con su pena,
con su fantasma llovido sobre los ojos,
con su rosario de caídas
y su bandurria de aguas amargas.

Ya va a llegar la noche con su aullido,
y nosotros lo mismo,
lo mismo que la primera vez, mirándonos
la cicatriz aguda de los recuerdos,
palpando a escondidas nuestra miseria,
contando y volviendo a contar nuestras heridas.

Ya va a llegar la noche y sus palabras.
Ya va a llegar la noche y su amenaza.
Ya va a llegar el infortunio con su noche.

Y tú, madre
-sombra dolida que nos llegas al pecho-,
cada vez más ausente con tus miradas,
cavilando siempre ese destino negro
por donde va la lágrima, por donde niña,
se te fue también tu corazón con su madero encima.
Quisiéramos esta vez comenzar de nuevo
aquella historia derribada en la boca milagrosa de la abuela;
quisiéramos escuchar cómo las rejas
van cayendo como piedras, tan lentamente apenas
que dejan un eco doloroso en la pisada.
Pero la abuela ya no está.
Su voz anciana
se apagó calladita en un rincón como una vela.