lunes, 25 de diciembre de 2023


 

ANDRÉS CERNADAS


 


Cerezo en flor.
Un manto de colores.
Tras la tormenta.

 

 

OMAR PIMIENTA

 

  

 

6.

 

A don Marcos y a mí nos mandaron a inspección secundaria
yo con mi cabello a corte de casquito  tenía 6 años
don Marcos 56 y lo recuerdo como siempre con su gorra azul marino
logotipo de algún barco de guerra o tienda de herramientas

habíamos cruzado la frontera muchas veces
en mi memoria ésta es la primera

me sentaron solo en un cuarto
de don Marcos no supe nada por varias horas

el tiempo se estira y se comprime en la memoria
de esa elasticidad depende este texto

ahora entiendo porque siempre entiendo
mucho tiempo después pero entiendo

las preguntas  iniciaron ahí
las advertencias  iniciaron ahí
la frontera  inició ahí

don’t lie kid  he is not your father
he can’t be your father  who is he?

 

 

UMBERTO FIORI

 

 

 

Dos arañas

 

¿Desde cuándo? si hace días
y días, ya son meses,
mientras descanso las observo
y olvido y no sin estupor
redescubro: sombras de aquenios,
más pequeñas que media hormiguita
perdida en el fregadero: siempre ahí,
lejos lo suficiente de la lámpara
que ha quemado al incauto abejorro,
diáfanas de tanto mirarlas, casi
palideciendo hacia el rosa:
quién sabe si lo saben
que están una a una cuarta de la otra
como dos lunares en una espalda
inquilinos abusivos del techo
extrañas compañeras de mi vejez:
siempre ahí, siempre solas, sin presa,
sólo una vez llegó del norte
una araña de otro rango
casi robusta, negruzca,
pasó con la actitud inquisidora
de un policía
entre las dos como si fueran
prisioneras bajo vigilancia especial,
sin distraerlas, desapareció
de prisa en la gran blancura,
así que no las vio
sincrónicas descender,
parar balanceándose
en el vacío, donde ni siquiera piensan
en buscar un asidero
para una tela: atentas a sus hileras
prematuramente agotadas y como
explorando el peso de ser, el misterio,
ya listas para volver a subir devorando
hilo y distancia:
para fingirse otra vez
dos puntos en los alrededores
de mí.

 

De: “L’orlo della vita”

Versión de Eleonora Biasin Povoleri

 

 

FER DE LA CRUZ

 



Creerán que soy un ángel

 

Le hice a Dios un trabajo de corrección de estilo.
Entre sueños señalé las erratas
del Alfa milenaria al ya cercano Omega aún en construcción.
Vi el Universo, hecho a la carrera.
Había muy poco amor en largos párrafos del devenir humano.
Los errores más graves eran los de conciencia
pero estos los dejé sin señalar
pues no era mi función; total
los actos, quiéralo o no, son indelebles.
Hoy me revela un ángel
que mi cheque no va a salir aún:
debe ser aprobado por San Pedro,
quien heredó de Judas las cuentas celestiales,
y que en cambio, mi paga será eterna
cuando haya concluido la Creación.
¿Y mientras de qué vivo,
qué como, con qué pago la renta y el transporte…?
¿Quién me redime luego del purgatorio de un buró de crédito?
Ahora entiendo por qué dicen que somos
a imagen y semejanza del Creador.
En la Tierra es igual. Pero ya no muevo un dedo.
Eché al fuego el trabajo corregido
y que vean cómo le hacen.
La Humanidad que se corrija sola
si cree en un Destino
malescrito en algún idioma muerto
con principio y final impuestos desde lo alto,
en la espiral eterna de los tiempos
en donde no interesa en lo más mínimo
si me pagan o no.

 

LAURA WITTNER

 

 

 

 

Se ciegan un momento mientras corrigen un poema

  

Adónde nos lleva ese eclipse
esa estridencia súbita de luz
de sol que choca contra luz
de lámpara. Estaba nublado
y estará nublado en dos segundos.
Ahora, lo que se dice ahora,
entró un fulgor y nos abdujo
hacia cierto lugar que no sabemos
y nos volvió a dejar en nuestras sillas.
Nadie contó una sola sílaba
sobre su viaje.

 

 

JUAN ARABIA

 

 



Halcón de viento marino

  

Ahí donde las olas se rompen sin quebrar
el silencio que se establece
en los símbolos que no dudan de su poder
un halcón lucha contra el viento marino
de la Costa Atlántica Argentina.

Cada vez que aterriza caen
los pétalos de su especie,
la soledad de sus llamas,
la corona de su espuma.

Cada vez que aterriza lo hace lejos
del envenenado molino
que descabeza palomas de asfalto en el verano
y sacude a los nidos en tormentas de provincia.