domingo, 9 de julio de 2023


 

MONIKA RINCK

 


 

La colmena

 

En esa encrucijada rumbo a un tiempo de afanarse: abejas, abejas, abejas.
Ellas nos sirven de símbolo, pero ofician también de guardianas.
Pues nadie habrá de entrar a la cámara de miel, si en algún momento piensa
en volver a salir. Él tendría que jurar primero, como ella, ante el panal.
Quien rompiese el juramento no podría librarse del zumbido estridente
de una abeja invisible, que escucharían únicamente sus oídos. Creemos
que es roja. Se desarrolla partogenética a partir de un juramento falso.
Otras abejas se camuflan de silbido, zumbido, ventilación,
tinnitus, flautista, poste para antena, ventilador, mito de onda armónica.
Su poco tiempo lo consumen con thrillers psicológicos muy densos, películas
de horror. En su peli favorita la soga de rescate se me vuelve en una víbora.
Le corto la cabeza y a partir de ese momento caigo a lo profundo. ¡AAAAAH!
A no ser que una tribu de abejas emerja, me acoja y me lleve
a casa a resguardo. Y las tribus emergentes de abejas, ¿de qué dan testimonio?
Formación de pandillas. Extinción. Ecosistemas intactos. El lecho nupcial
del cielo de verano. Depreciación del presente. Solo una respuesta es correcta.

  

Versión de Daniel Bencomo

 

MIJALIS PIERÍS

 

  

 

Cuando el amor se vaya

 

Cuando el amor se vaya
me olvidarás tanto que casi
temo alegrarme de lo que nos pasa.
Cuando el amor se vaya el vacío será
un lugar que evocará un crimen.

 

Versión de Selma Ancira y Francisco Segovia

 

W. S. MERWIN

 

 

 

Entre los ojos

 

Guías ciegos han venido por nosotros
los convocamos al pensar en salvarnos.

Estos son los términos
Nada será olvidado nada recordado

Y el orden ellos dicen jamás fue nuestro

 

Versión al español de Sebastián Rojo

 

ROBERTO ECHAVARREN

 


 

QUISIÉRAMOS SER como las plantas pero somos sebo. Una hoja almendrada de sebo después de consumir la vela, animales de grasa, por más esbeltos.

Todo nuestro pensamiento está impregnado de un cuerpo graso, de carne, tendones, músculo, hueso. Por más que comamos vegetales, como las vacas, fabricamos grasa, y consumimos grasa, grasa animal y alguna grasa vegetal como la palta.

Una cabeza de nube, un perfil de nube con grueso cuello como un reptil antiguo, o un ser de nube, amarillo sebo en el plato cuando se quema la vela. Un cuerpo gordo que se asienta en la tierra y camina, en la parte de abajo.

El cuerpo mágico irradiante es el nahual, un cactus resplandeciente, un animal, el cuerpo en estado mágico, con un halo luminoso como de animal de piel luciente.

 

 

GABRIELA AGUIRRE SÁNCHEZ

 

  

 

Él amaba tres cosas en la vida:
las canciones vespertinas, los pavos reales blancos
y los mapas desgastados de América.

Anna Ajmátova

 

No cocina
porque siente que pierde el tiempo.
Pero le gusta el frío guardado en la gelatina
y el calor que habita en los espárragos
y en las alcachofas
cuando el aceite de oliva
les ha cambiado el color.
No cocina.
Pero le gusta mi comida,
la carne preparada por mis manos
y la lasagna gratinándose
en el horno eléctrico.
No le gusta ir al supermercado
ni los niños gritando en los carritos
cuando hacemos fila para pagar.
Prefiere regalarle al mundo sus esculturas,
el brillo del lápiz sobre el papel cuando dibuja
y la resina mezclándose con el agua.

De: “La isla de tu nombre”

 

ADRIANA DORANTES MORENO

 

  

 

Testimonios 1

 

Se encontró en la calle a una vieja conocida.
Sorprendido,
hizo un comentario halagador sobre la belleza y delgadez que ahora ostentaba,
y que antes no tenía.
Ella guardó silencio ante el halago.
Meses después él se enteró de que la pérdida de peso
se debía a una enfermedad crónica
que hasta el momento no tenía cura.

 

De: “La costumbre del vacío”