"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
martes, 5 de septiembre de 2023
BÁRBARA ALÍ
¿Un
fantasma tiene ojos y manos?
¿Qué es alguien sin ojos ni manos?
¿Es como una casa sin piso ni puerta?
MARTÍN RODRÍGUEZ-GAONA
Joseph Brodsky: Marca de agua
Tu voz,
alguna vez medio enamorada
de lo novedoso
pinta ahora un solitario corazón,
y aunque su ánimo
varíe lentamente
sólo el infatigable ojo
podrá ver, ves.
Yace
al igual que ciudades en el agua,
eternas
pero nunca las mismas.
De:
“Motivos fuera del tiempo: las ruinas”
FABRICIO GUTIÉRREZ
El
hijo más oscuro
Ahora
digamos que la oscuridad es mi padre.
Que al llegar a casa da de palmaditas en el hombro a mis hermanos
y besa a mi madre.
Digamos que a mis hermanos les gusta
esa palmadita de oscuridad en los hombros
y a mi madre ese beso de oscuridad en la boca.
Digamos que yo soy su favorito,
que esa oscuridad que es mi padre reconoce en mí ciertos rasgos suyos.
Que soy su hijo más oscuro.
Que de grande seré como él
y sentiré un amor oscuro por los míos.
Por eso estamos todos sentados a su alrededor.
Porque lo queremos.
Amamos esa oscuridad que es mi padre.
No nos vemos las manos
pero nos sujetamos fuerte.
De:
“Rastrillar la zona”
ÁNGELA GARCÍA
Un
árbol y una casa
creciendo en la escritura
conteniendo inocente otros universos
sobresaltos de grillos
silenciosa paciencia de arañas
gorjeo de niños
muda filigrana de las estaciones.
Si
no escribiera, me perdería,
correría el riesgo de creer
lo que otros dicen que soy,
correría el riesgo de dejar incompleto
lo que otros creen que soy.
De:
“La palabra liba”
KIMI ISHIWATA
La
voz
La
voz que aún no resuena en tímpano alguno
está arañando en la garganta de alguien,
porque anda dudosa de si decir o no decir aquello.
Pero eventualmente ella desiste.
En
un instante que no sé si es el amanecer o el atardecer,
eres tú quien me alumbra con una señal,
la taza de café sobre la cual se filtra la última gota
y el perfecto campo nevado que espera por nuestras huellas.
Aunque
quisiera sacarlo, también quiero tragármelo.
Sé que he estado guardando dos fuerzas equivalentes
que surgen en un jaloneo mutuo.
Suavemente
dejo salir aquello que estaba allí adentro
como pintura que comienza a fluir, diluyéndose en el agua
el cielo va adquiriendo color.
ÉRIQ O RULO SÁÑEZ
Así
como hay trabajos de paseador de perros, me gustaría ver un aviso
que dijese que se pasean sueños. Esos que rascan la puerta por salir y
realizarse, los que orinan nuestros bienes para marcar su territorio, los que
le ladran con envidia a todos los sueños sin collar y van al parque. “Se sacan
a pasear sueños” y vuelven calmados, satisfechos. Ya no le causan molestias a
sus amos. Entonces ya no tendría uno que empuñar el periódico de los domingos
con una furia incontrolable para reprenderse lo que sueña. Entonces uno leería
y escribiría con más calma. Entonces no odiaría dormir con él a un lado del
hastío. Pero los sueños no se doman fácilmente. El sueño muerde hasta a la
noche, el sueño orina en la esperanza. El sueño muerde nuestra mano a todas
horas, sin aviso y a la mala. Si no lo suelta el paseador, un día lo puede
morder.
De: “Yo no vine a hacer amigos”
