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martes, 26 de noviembre de 2013

EILYN LOMBARD



  
Elena, como el mar



Elena sabe del mar
y de peces tan rojos como velas de un barco.
Elena tiene canciones, marineras
suaves para la playa en las mañanas,
lentas en el verano.

Sabe reírse con las olas,
pero asustan los peces su tristeza.
Y ella no comprende:
demasiada dulce soledad para la playa.

Se le escapa la arena
y ella sólo sonríe:
el mar no ha sido nunca sólo el mar.
Elena sabe de él,
—lo prueba todo, es suficiente—.
Pero el mar parpadea,
se abre y se cierra.
Y Elena no dice que lo sabe.

Peces rojos que duelen
porque el mar no es de agua,
sino de agua terrible.
Peces para conjurar los días
con los sueños de Elena.


Elena, el mar la lleva a ningún sitio,
pero la guarda siempre.
Irreal como el tiempo,
los peces y las velas.

Elena, como el mar.
Prefiere el mar.


lunes, 25 de noviembre de 2013

EILYN LOMBARD



  
La noche de Alejandra Pizarnik


Esta es la noche de Alejandra:
algo menos oscura que el silencio
la noche soy,
debió susurrarme en algún momento
(un momento antes) dice ella.
Alejandra está lejos
y no entiende que yo lea su historia,
menos oscura que el tiempo.
Con miedo y desmesura me creo ella
cada vez
familiar      dolorosa.

Yo estoy lejos de aquellos que maldicen,
su tristeza no es mía,
soy yo
enferma de islas
de palabras dichas al azar,
de actos consumándose absurdos
¿dónde está la noche?
dónde     dónde     dónde
todos habitamos, una vez, la casa del vacío.

Estar a oscuras casi siempre gratifica,
ennoblece.
El dolor no es un pájaro agrio retorciéndose,
convoca suavidad, cierta dulzura.
Nos tendemos
a encontrar dolores    pájaros    vértigos.
Alejandra respira se ahoga    gime
Mis ojos ya no ven.



domingo, 24 de noviembre de 2013

EILYN LOMBARD




Suicidas criminales diosas


Una muchacha de ojos grises
descubre a Monet entre mis dedos,
refiere comer su propia carne
las manos rotas
toda la piel
sus vísceras humeantes
deseos
y beber
sangre escarbada del fondo de sí misma
fluidos demenciales, excrecencias
líquidos profundos
fracturando historias de mujeres
suicidas
criminales
diosas.

Recorta papeles y florilegios diversos:
siluetas,
recorta
escribe
juega con todos los nombres de mujeres
me recuerdas a Monet, dice,
y de su propio cuerpo se alimenta    enferma muere
claro,
coquetea desde sus ojos grises y vacíos.


sábado, 23 de noviembre de 2013

EILYN LOMBARD




Suelen ser frágiles las muchachas sobre el puente



Suelen ser frágiles las muchachas sobre el puente,
son dueñas de todo lo impreciso:
las tenues malvas, las líneas del artista,
su reflejo en el agua. Acaso en otro tiempo ya no estén detenidas,
pero esta noche son gotas olvidadas,
caprichosa leyenda con el color del vino,
malva como flores de nadie.
El puente engaña sólo a los vecinos,
que tiemblan de la historia, que lloran…
Las muchachas no engañan,
sólo deben quedarse sobre el puente,
tranquilas, lentas como la tarde, las flores.
Con sombreros de paja y esperando la risa.
Ellas lo cuidan todo,
hasta la piedra que sabe de los días el mensaje callado.
Suelen ser frágiles las muchachas en el tiempo,
el puente las guarda desde entonces.