"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
sábado, 28 de enero de 2012
MEDARDO ÁNGEL SILVA
Amanecer cordial
Ah, no abras la ventana todavía,
es tan vulgar el sol!... La luz incierta
conviene tanto a mi melancolía...
me fastidia el rumor con que despierta
la gran ciudad... Es tan vulgar el día!...
Y ¿para qué la luz? ...En la discreta
penumbra de la alcoba hay otro día
dormido en tus pupilas de violeta...
Un beso más para mi boca inquieta...
Y no abras la ventana todavía!
SOR JUANA INES DE LA CRUZ
Hombres necios que acusáis...
Hombres
necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:
si
con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si la incitáis al mal?
Cambaís
su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.
Parecer
quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
el niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.
Queréis,
con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.
¿Qué
humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo,
y siente que no esté claro?
Con
el favor y desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.
Siempre
tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por crüel
y a otra por fácil culpáis.
¿Pues
como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?
Mas,
entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.
Dan
vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál
mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?
¿O
cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar?
Pues
¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
Dejad
de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.
Bien
con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.
De: “Inundación Castálida”
ROSARIO CASTELLANOS
Ajedrez
Porque
éramos amigos y a ratos, nos
amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.
Pusimos
un tablero enfrente
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.
Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.
Henos
aquí hace un siglo, sentados,
meditando encarnizadamente
como dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.
MÓNICA GOGNA
Cenicientas posmodernas
Al
filo de otro siglo
hay mujeres que aún esperan
les calce perfecto
un diminuto sueño.
GUILLERMO QUIJANO RUEDA
Cadena perpetua
Como
árboles
hay hombres que aferrados al destino,
atan sus raíces a la nada
y besan sólo el aire
que llega hasta sus brazos...
Desconocen del río su silueta,
la magia de su cuerpo vaporoso,
su alimento.
Sus anclas sólo visten el óxido
de un séquito de días infinitos.
La obsesiva soledad no les permite
ser abrigo de trinos y perfumes.
No saben de la vida...
tampoco de la muerte ;
son fetiches asentados a un único paisaje,
gris,
sombrío,
vestido de rutina.
Como árboles
hay hombres
que sólo han conocido
un único camino.

