domingo, 10 de diciembre de 2023


 

MANUEL IRIS

 


  

Calla

 

Porque el silencio
es lo contrario de la muerte.

Calla.

Escucha bien
la letanía del polvo
la plegaria de la piedra
la manera
en que se corresponden.

Calla.

Escucha el alma
transparente
de las cosas.

 

De: “Devocionario”

 

 

JEFFREY YANG

 

 

 


[Hay un recinto especial en el infierno]



Hay un recinto especial en el infierno
para Donald John Trump
                                     y su séquito

El fuego está dispuesto, llamas
azules de calor helado, para que así sus almas
               ardan de eternidad en eternidad

Este recinto especial excluye
toda promesa de redención terrena
               para sí: una circunstancia
insólita en la historia de la escatología

como si ambas partes hubieran acordado renunciar
a cualquier idea de gracia divina, imposible
               una escena nello stile di el Buen Ladrón

Ningún agente del Destino como César en el Limbo

Hitler, Leopoldo II, Pinochet, Stalin, Nguema
hasta Mahmud de Gazni y Qin Shi Huang

han sido triturados por las tres caras de Dite
               una y otra vez y otra vez más…
                              pero todos ellos lo vieron venir

En cuanto a sus caddies en el campo, es más
complicada que misteriosa, oigo decir, la posición
               de la que depende su destino

El recinto –queda claro– también está listo
para ellos, solo falta que su maestro grazne y descienda,
                              justa advertencia para la vida que han escogido,
su familia de cómplices y facilitadores, traidores
al honor, la bondad, la inteligencia radiante

(Anoto esto ahora, miércoles 2 de septiembre,
2020, mientras escucho la lluvia en las hojas del roble,
                              la pintura aún fresca en la pared)

Hallé el recinto en una grieta entre la Bolsa
X y Antenora, roca encima y hoyo abajo,
               tan diáfano todo que migrantes de paso me observaban
               mientras yo pasaba guiando
a mi traductor de los Poemas desde el más allá

En ese lugar una máscara negra cuelga
               de un clavo como un pájaro muerto, esperando
               sellar sus mentiras de jeta
bermeja, el aquí alabado como

Sembrador de Engaños, Muppet Mendaz, Sombra
Oscura, Tirano Tripero, Demonio Artero,
Antifactoide, Don Déspota, Donald Trompón, Payaso Trilero,
Misógino Fascista, Matón Fantasma, Loco Farsante,
Tuit de Dos Caras, Desecho Radioactivo, Sucio Donald, Blanco
Trampero, Rabioso Corrupto, Presidente Trolero, Matón
Impuesto, Presidente Patata, Chupón-Un, Trumposo,
Memo Incompetente, y he seguido captando las voces rechinantes

Las pantallas destellan con reality shows hispanos
Hay palos de golf en forma de cuña y tachonados de clavos en una gruta interna
               esperando que los Titanes los esgriman
El Libro Sagrado forrado en metal reposa en un soporte junto al espejo
               para que sus pequeños puños cerosos
               lo derritan de arriba abajo
Gérmenes termófilos flotan entre el fuego helado y el aire negro como el carbón
Gritos de niños llenan el recinto como una prisión fronteriza
De vez en cuando Rumi se pasa inspeccionando los preparativos

Grabado en un cipo debajo del espejo:

Nous aspirons, non pas à l’égalité, mais à la domination
[No aspiramos a la igualdad, sino a la dominación]

Nunca llegó a conocer las palabras de Renard pero las replicaba
vía su héroe Mein Kampf:
               “La dominación… es algo hermoso”.
               “Gran trabajo de todos. Fuerza arrolladora. Dominación”.
Así proclamado para sofocar la erupción
del disenso:

George Floyd fue asesinado por la policía
que se protege y sirve a sí misma
y a su armazón de poder, prejuicio
enmascarado de blancura, vía pública
a la luz del día o noche interminable
sin justicia, cuántos que no se llaman
Breonna, Freddie, Eric, Trayvon
han desaparecido, sido olvidados, matados
por la polis, estado idealizado
a costa del dolor y el sufrimiento
de otros, sus bravatas
se agravan, “Amo a los poco
educados” es como domina
y como la informada volición de América
puede despedir el fuego que lo despida

Algunos dirán que mis versos se han vuelto ásperos y estridentes
en el más allá
                             Es verdad –lo confieso– tanta traición
ha exigido un nuevo torrente expresivo, ajustada a su
presidencia, donde las evidencias son troleadas como noticias falsas, lo falso
                 sostenido como noticia con gritos y risas burlonas,
deshonra

El sueño de Il Duce de arrancar el bien cultivado
en terre verde, arruinando campos y fuentes, esparciendo podredumbre
y discordia, la mente
               se acidifica, los corales se decoloran
                                                                                          como si todo lo que escribí
hace tanto, un parpadeo, se hubiera convertido en mero exordio
al halo ensombrecido
               que se proyecta en su rostro resplandeciente
                              cuando baja la mirada desde el tercer pétalo de la Rosa

De la sala incandescente con llamas árticas de azul
que laceran el corazón como mentiras, injuria, la carne
arde hasta el hueso ennegrecido sin muerte
más allá del contrapasso de la muerte
hasta el sueño desencadenado,
               recuerden al Poeta, mi guía mi luz:

Qui vive la pietà quand’ è ben morta
[Aquí vive piedad cuando está muerta]

Su Lebenswelt ha implosionado, dejando atrás
la vanidad su sempiterna esperanza en el Infierno

mientras la querida Calíope, no muerta, mas duerme

 

Versión de Jordi Doce y Hernán Bravo Varela.

 

VIOLETA OROZCO

 

 


 

Bitácora de daños

Yo lo vi soltando los remos acurrucarse
contra el fondo del bote         La playa aún
  se espejeaba en la opaca luz de sus ojos.

Raúl Zurita

 

Ordenar los cadáveres a lo largo de la playa
—catálogo de barcos—
Página uno: medusas transparentes —la carne de cañón—
las invisibles van al principio
el experimento fallido de la historia.
Fila dos: los cangrejos y las jaibas:
su dura coraza estoica mantiene
una postura erecta inquebrantable
sólida voluntad de durar a toda costa.
Queda aún el eco de su fuerza.
Ordenar los cadáveres para llevar un registro:
una bitácora de daños.
Capítulo tres: las conchas de los moluscos.
Nadie sabría que aquí hubo un cuerpo alguna vez,
retrocediendo frente al dedo inquisitivo
la marea traicionera
que los va cubriendo lentamente con arena,
como a la hermana enterrada por el niño
con su cola de sirena inmovilizando sus piernas.

Ordenar los cadáveres para poder enterrarlos
página cuatro del catálogo de daños:
los montículos de algas podridas,
el escupitajo mosqueado de las olas
ellas tejen una red que es un sudario
para cubrir los cuerpos expuestos de la guerra
¿qué pasó aquí? ¿Quién mató a quién?

Sección 5: los pelícanos intoxicados
que murieron ahogados por el plástico marino.
Sus interiores revelan en la autopsia
un intestino intervenido donde tuercas y tubos
han reemplazado a sus órganos vitales.

Yo miro el naufragio desde lejos
contando los cadáveres improvisando las fosas
recuperando los miembros mutilados
para armar el rompecabezas de los cuerpos
reconstruyo, en fin, el paisaje antes de la tormenta
el majestuoso mástil devenido fardo inservible
incapaz de salir del agua
como una ballena ahogada
agitando ridículamente sus aletas sobre la orilla
mientras el fabricante de barcos duerme
sin ver el esqueleto de lo que ha construido
con sus manos
los destazados navíos en el muelle
los pescados sin pellejo
las espinas dorsales ondeando al desnudo
la playa saqueada en el país vacío

 

 

SEBASTIÁN URLI

 

 

 

 
Un poeta en un zoológico de Vietnam

 

La humanidad sería,

          dice el poeta,
          la imagen
          un espectáculo curioso:

                    un pato atado a los pies del miedo
                    y una serpiente morelia.

El reptil, se ha visto, no come
si su comida está muerta; en eso,

          dice el poeta,
          nos descubrimos:

                    ni pato ni serpiente. Pasión.
                    Somos humanos después de todo.

 

MARIO MARTÍN GIJÓN

 

  

 

I, each time
I
see a mask

Anthony Barnett

 

m-ask:

¿más
         cara
esta vida
o la
       otra?

mas
       que
                import(e/a)

que te di[s]
                     frases

y tú a mí
si me des
               [a]nuda(s).

 

 

VICTORIA GUERRERO PEIRANO

 


 

Anna

 

1.
“Ahora sé cómo se desvanecen los rostros,
cómo bajo los párpados anida el terror”, escribió Anna, Anna Ajmátova.
¿Te das cuenta de ese sufrimiento?
Mientras la leo, estoy rígida echada en la cama.

Ella, Anna, tiene a su hijo en Siberia. Se ha comido su poesía. La ha memorizado.
Quisiera estar allí y ofrecerle un ramo de flores
memorizar un poema suyo
alzarme de esta cama y decirle “Anna, estoy contigo”.

 

2.
Una mujer se acerca a Anna en la cola de la cárcel de Leningrado. Hoy San Petersburgo.
“Y usted ¿puede describir esto?
Y yo dije:
—Puedo”.

Y lo hizo. Y escribió “Requiem”
por ella, por la mujer que se lo pidió y por todas. 
Luego se fue a tomar un trago en el “perro vagabundo”

ese sótano donde los poetas reían melancólicamente
en los tiempos duros del régimen soviético

 

3.
Anna: “Como las esposas de las huestes de Pedro el Grande me pararé
en la Plaza Roja y aullaré bajo las torres del Kremlin”.

La mujer: ¿Cuándo me pararé de esta cama?
¿En qué momento
tomaré un lápiz y empezaré a escribir?
¿Podré?
¿En tiempos recios la poesía dirá algo?
¿Podrá?
Y si dice algo, ¿cómo lo hará?
¿Envenenada como estoy ahora?
¿Aullaré?

 

4.
La escritura se borra
De un zarpazo
Delete

Yo solía pensar que podía tenerla cerca
Que era una belleza extraña
Con una incómoda verdad siempre
Pero no es así
Pronto se desvanece

No daña a nadie

Hoy no necesito usar mi memoria
Ni tragarme poemas de otros para que alguien
Me arrastre hacia sótanos ominosos
O me lleve hacia el exilio en una isla guanera
Todo lo guardo en aparatos electrónicos
Complots programados de madrugada en chats impenitentes
Y el autocorrector siempre listo para la ruina

Mi ruina

 

5.
La guerra ha terminado —eso dicen
En el tiempo de la guerra
Solía caminar por bulevares y plazas
Ir a recitales
La guerra era de los otros
No había luz
No había agua
La cabeza corrupta
La guerra llegaba en las noticias
En los periódicos y las imágenes
Sangrantes
De la TV

La muerte era una noticia diaria
Pero nunca una novedad
Las cárceles llenas
Madres al pie de las cárceles

No te secuestraron
No te violaron
No se llevaron a tu hijo
No te casaste con tu abusador
(¿o sí? —los tiempos cambian)

¿Pero por qué hoy se muestra
la guerra en nuestros corazones
como imágenes que no se apagan?

 

6.
En su mente hay una guerra
Siberia es un enorme lienzo
Como en Chile lo fue el desierto
El mar en Argentina
Los cauces de los ríos en Perú

Esos son los lienzos de nuestra adolescencia

 

7.
Cuando me levante de esta cama
Cuando esta mujer ya no esté enferma
Cuando ya no anide el terror
Cuando sepa quién nos vigila
Rugiremos como tú
Anna
Con dolor y belleza