Un poeta en un zoológico de Vietnam
La
humanidad sería,
dice
el poeta,
la imagen
un espectáculo
curioso:
un
pato atado a los pies del miedo
y
una serpiente morelia.
El
reptil, se ha visto, no come
si su comida está muerta; en eso,
dice
el poeta,
nos descubrimos:
ni
pato ni serpiente. Pasión.
Somos
humanos después de todo.
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