"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
miércoles, 8 de marzo de 2023
ESTELA PUYUELO
Muertos
Es
noviembre todavía
y el día es ya ciego y estrecho
y engulle al sol y a sus hijos
y los cubre de tierra.
En
el mes de los muertos
atardece el silencio
y, en cada fosa,
en cada amargo agujero,
si se preña de luz,
una semilla tiembla.
JUANA MARÍA NARANJO
XVIII
En
plena noche te imploro, Señor:
¡De mis tristezas vengo
y a la esperanza voy;
eres el río caudal
Señor del Alba
que nos ampara!
De:
“Abedules de luz”
MANUEL M. FOREGA
Una
noche con Prévert
El
vino muere y la sonrisa
desvanecida torna
y gira gira
y las estrellas versos del universo
como gota de lluvia ígnea
se enternecen y su memoria
arde y la copa con Prévert
desnudo entre las multitudes
junto a su hermanita de flores
y victoria y los desfiles
militares del general De Gaulle
impactos de asesinos
enteros ordenados formados
uniformados y verde sueño
sin estrellas entonces
cuando quiere el ser los paraguas
de las nubes
y el universo todo ser su lecho
de vacío y de negrura atractivo
y la sombra del amor
que no despierta
y gira gira y el vino muere
y la sonrisa regresa envanecida
espasmódica
y las sierpes rodean su nostalgia
la aurora próxima de ojos encarcelados
como bestias de cuchillos
y luz y muerte juntas veneradas
en sangre y excrementos
amor duro como la rabia
y vómitos y asesinatos
y el corazón despierto
descolgado
suspendido del muelle cerebral
sanguinolento
y el vino muere y la sonrisa
torna y gira gira…
De: “Un
infierno de salva(c)ción”
RENÉ E. RODAS
Homenaje
Te
veo, admonitorio, inclemente,
sacándome los dientes con un hilo.
Te recuerdo como una sombra inmensa,
amenazando mis miedos,
llegando puntual
a pisotear mi risa
como un verdugo responsable.
A veces también te veo como cuando
me alegraba verte.
Cuando eras el más bueno
de los malos padres.
En ocasiones al recordarte
sólo oigo un látigo ciego que golpea.
Otras veces dejo de recordarte,
y al ver esa fotografía
donde apareces de frente y muy serio,
con esa cara de quien ha alcanzado
sus módicos sueños,
me doy cuenta
que el olvido es el traje que mejor te sienta.
De: “De
los violines y otras cuerdas”
PEDRO LASTRA
Diálogo
del porvenir
Conocen
más las hojas de los árboles:
ellas caen ahora
sin prisa,
indiferentes,
como desciende todo
lo que es fiel a la tierra.
Y yo
que nada sé,
cuando diga el adiós
diré la bienvenida.
De: “Canción
del pasajero”
MARIANA BERNÁRDEZ
Mira
lo que has hecho
Trenzadas traigo tus sajaduras
tres en el costado
y cuatro más en la entraña
Soy
el rastro de tu morar
tu silba en páramo
tu no silencio
que me habita inquieto
para delinear lo marchito
¿he
de ser yo el llanto?
porque en esta angostura
no cabe tu demasía
Anda
vete a esconder ahí detrás
a que Malcolm escriba de ti
o cáete astilla en el volcán
ni
la hormiga
recibe del pulgar
………………….tal presión
ni sabe de zarzas
o de latido
………..arrancados a pulso
…………………..de napalm
y a
pesar
de que eres una putilla de rubor helado
aún sigues majando los talones
escondiendo la entrada de la lejanía
ni
el puro sollozo
retrasó tu sentencia
¿cómo
esquivar el trueque?
una
cuchillada limpia
a cambio del primer retoño
y no
hubo ángel que detuviera
el vuelo en picada de tu mano
y
rompiste la cuerda de lo prístino
y quemaste los barcos de la Armada
y
quedó una sandalia en medio del matojo
y no supieron cuándo ni por qué
pero el reporte decía “siete puñaladas”
ni
una nota sobre la cizaña
ni un acorde en la tempestad
salvo la furia en reclamo
y lain mensa desesperación de Dios.
Pende
el verso en elixir
gota que se semilla
porque la vida viene a seguirse
y hay cuerpos hechos para su lumbre
y
veo la cabeza del perro
en ese lienzo
colgado en la sala del Prado
y pienso en mi cabeza
y
veo su ojo pequeño
donde sólo se percibe el sol
y el filo que atraviesa en vertical
el
perro se escapa de la tela
y me roza los dedos
como ciervo en sitial
y lo sigo a la calle perseguida
por voces distantes
que me apremian a buscar
y
voy pisando lo sombrío
y preguntando por ellos
ellos
los que no regresaron
(ni
uno regresó)
y
jadea el perro
y su hambre
y su pelaje amarillo relumbra
en la salvaje planicie de los cactos.
De: “Tristura”,
en Rumor de niebla
