Mira
lo que has hecho
Trenzadas traigo tus sajaduras
tres en el costado
y cuatro más en la entraña
Soy
el rastro de tu morar
tu silba en páramo
tu no silencio
que me habita inquieto
para delinear lo marchito
¿he
de ser yo el llanto?
porque en esta angostura
no cabe tu demasía
Anda
vete a esconder ahí detrás
a que Malcolm escriba de ti
o cáete astilla en el volcán
ni
la hormiga
recibe del pulgar
………………….tal presión
ni sabe de zarzas
o de latido
………..arrancados a pulso
…………………..de napalm
y a
pesar
de que eres una putilla de rubor helado
aún sigues majando los talones
escondiendo la entrada de la lejanía
ni
el puro sollozo
retrasó tu sentencia
¿cómo
esquivar el trueque?
una
cuchillada limpia
a cambio del primer retoño
y no
hubo ángel que detuviera
el vuelo en picada de tu mano
y
rompiste la cuerda de lo prístino
y quemaste los barcos de la Armada
y
quedó una sandalia en medio del matojo
y no supieron cuándo ni por qué
pero el reporte decía “siete puñaladas”
ni
una nota sobre la cizaña
ni un acorde en la tempestad
salvo la furia en reclamo
y lain mensa desesperación de Dios.
Pende
el verso en elixir
gota que se semilla
porque la vida viene a seguirse
y hay cuerpos hechos para su lumbre
y
veo la cabeza del perro
en ese lienzo
colgado en la sala del Prado
y pienso en mi cabeza
y
veo su ojo pequeño
donde sólo se percibe el sol
y el filo que atraviesa en vertical
el
perro se escapa de la tela
y me roza los dedos
como ciervo en sitial
y lo sigo a la calle perseguida
por voces distantes
que me apremian a buscar
y
voy pisando lo sombrío
y preguntando por ellos
ellos
los que no regresaron
(ni
uno regresó)
y
jadea el perro
y su hambre
y su pelaje amarillo relumbra
en la salvaje planicie de los cactos.
De: “Tristura”,
en Rumor de niebla
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