Mostrando entradas con la etiqueta FRANCISCO HERNÁNDEZ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FRANCISCO HERNÁNDEZ. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de mayo de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ





19



Peregrinar por la Isla. Acercarse al desplumadero de las aves. Al playón sin rumores de los quelonios. A las faldas del volcán de humo. Al criadero de medusas donde todo lo invisible es transparente o pasear alrededor del obelisco, donde siguen apareciendo palabras sin que yo sepa quién las escribe.
Estas corresponden a hoy:

“Mi corazón de pobre no agoniza
Y un perfume con luz me nombra gobernante
De la Isla de las Breves Ausencias”. 


De “Una isla de breves ausencias”

miércoles, 8 de mayo de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ




  
54


En una Isla como esta Isla,
traer a la memoria el cuerpo de una mujer
es sucumbir a un mapa donde los puntos cardinales
Son uno solo, con dirección a un solo lugar:
el Estrecho de las Cuerdas Frotadas.

De “Una isla de breves ausencias”



martes, 7 de mayo de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ




  
29



Los remolcadores se hunden, mas no desaparecen.
Cuentan con bodegas de rabia estas embarcaciones.
Muerden a quienes flotan simulando estar muertos
y ahogan a quienes nadan simulando estar vivos.
Vapores, canoas, balsas, juncos:
Sin naufragios la existencia carece de sentido
y dentro de las calderas se acumulan rampas
de donde zarpan zarpas.

De “Una isla de breves ausencias”

domingo, 5 de mayo de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ






30



No viene solo el monzón.
De la cintura para arriba lo acompañan tambores
y de la cintura para abajo lo sustentan cuerdas.
Apoya sus plantas sobre una base de madera
y al presentarse el golpeteo
da principio la danza.
Cada grano de la cosecha es una isla para el monzón.
Lo claro y lo oscuro se mezclan con las revoluciones
   de las ráfagas
Deja sin cuernos a los rumiantes: los hace volar
en busca de troncos o de respaldos donde clavarse.
El monzón es un contratiempo, miedo, ruta funeral.
En sus cuerdas el orden se acomoda para sonar.
Chillan las iniciales, los hombres buscan oídos donde
   asirse
y la inundación revela la fecha de su visita próxima.


De “Una isla de breves ausencias”


sábado, 4 de mayo de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ





60



Rumbo al manantial, ya temeroso de lo que pudiera suceder en la Isla, vi unos monos jugueteando con algo similar a una pelota , por curiosidad, los ahuyente a pedradas.
La pelota resulto ser un cráneo de niño y en la parte frontal podía leerse esta sentencia de un poeta latino:

“no pongas grandes esperanzas
En la breve existencia”.

De “Una isla de breves ausencias”


viernes, 3 de mayo de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ





27


Han dejado las ausencias de acosarme y decido llevar a cabo una excursión por la Isla. Debo dejar atrás mis anclas, el recelo ante el personaje recientemente descubierto y subir a la montaña.
El sol de mayo reparte sus calores sin importar los grados y la longitud de los plumajes impide mi hundimiento en la grava térmica.
Los árboles frutales y la diversidad de flores no le dan a mi vista punto de reposo.
A orillas del pantano bostezan grandes saurios y en los palos mayores alcanzan a divisarse nidos con cabezas humanas. Mis cejas no pueden desviar las gotas de sudor. El lodo me llega a la mitad de los muslos.
Por fin, escoltado por batracios voladores, llego a la parte más alta del monte, donde una roca triangular y un manantial me obligan a arrodillarme y a hacerme una herida en el vientre con una daga de madera.
Así dormí hasta el atardecer. Me disponía a iniciar el descenso, cuando encontré esta oración, escrita con letra idéntica a la mía, en la cara oculta de la roca: “Si te pido que dejes tu sonrisa en una pirámide y tu sonrisa desaparece, ¿Qué harás cuando te ruegue que dejes tus labios junto a una cresta oval? ¿Qué harás, me digo, cuando te pida que abandones tu pequeño bajel, que algunos llaman cuerpo, en el remolino de las sabanas? ¿Qué harás, insisto, cuando te obligue a no beber de los líquidos dejados por El Sediento en la miel de las cañas?
Siento que vienes hacia mí, pero de espaldas, y que te alejas aunque aquí entre mis piernas tengo las tuyas.
Ensartada en mi lengua vive tu oreja derecha. Infiltrada en mis intestinos vive tu mano izquierda.
Tu piel es un sabor, no solo una extensión de la hermosura, tu corazón es un manantial en lo alto de una montaña y mi voz es un puñado cerrado que golpea las puertas de tu pecho”.

De “Una isla de breves ausencias”

miércoles, 1 de mayo de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ




  
18


Al disiparse las nubes bajas, puede leerse otros jeroglíficos en el obelisco:

“Más vale incinerar al epiléptico. Su esqueleto
podría poner a temblar a los gusanos”. 


De “Una isla de breves ausencias”

lunes, 29 de abril de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ





53


¿Dónde se guarda el equilibrio?
¿En un baúl donde todo lo que brilla es oro?
¿En un frasco de tinta donde, al menor contacto,
surgirá derrames?
¿O dentro de un cuarto asfixiante
donde coinciden pesadillas con duración de siglos?
No lo sé. Yo nací desequilibrado
y caminar apoyándome en los muros o en los árboles
es parte de mi naturaleza.
Para encontrar el equilibrio bebo mis orines,
mis oscuros orines añejados.

De “Una isla de breves ausencias”

domingo, 28 de abril de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ





43


Las flores se cierran cuando tropiezo.
Debo verlas de lejos o esperar a que el pensamiento se acerque a ellas y vuelva con algo de su forma o su perfume.
Pero hay ocasiones en que el pensamiento se aleja durante días y la desesperación me lleva a colgar mis tobillos de la rama de un árbol.
Así las flores se abren y el pensamiento regresa nuevamente a mi cabeza.

De “Una isla de breves ausencias”



sábado, 27 de abril de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ





2


Le petit mal?
El que se apoya en el relámpago
de la desconexión.
El que permite descender sin rumbo ni rocio
hacia la Isla de las Breves Ausencias.
El que nos provee, en cuanto lo pidamos,
de heridas en la frente, labios deformes
y un riachuelo de saliva.
dominador del cuello.
Sí, quedarse balbuceante como un idiota.
Como alguien inventado por alguien
que se opone a transitar por una Isla
donde predominan hileras de zumbidos.
Sin embargo, dentro del cerebro de ese idiota,
se produce un golpeteo de fragua.
Así ninguna idea puede desmembrarse,
ningún martillazo es capaz de endulzar tímpanos
y ninguna sombra practica reverencias
a los derrumbes monumentales.
El tiempo es sin ser medido ni registrado
y yo no soy siquiera
una pérdida de tiempo.
¿Puede alguien citar sin indolencia
mi nombre de pila?
¿Cómo enunciar una palabra que tenga
mi estatura, mi perfil de península
o mi tendencia a escupir sangre?
Mapa podría ser la palabra.
Mapa: inconfundible quitasol para extraviarse.
O escama de reptil amplificada
donde la equis nunca marca el sitio del tesoro.

De “Una isla de breves ausencias”



miércoles, 24 de abril de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ





48


Canta la Isla al amanecer.
El tiempo no sabe si irse o quedarse,
Sin taparse los oídos o si ponerse a darle cuerda
Al pájaro parlero de Robinson Defoe.

De “Una isla de breves ausencias”

jueves, 18 de abril de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ



  
26


Anoto en el obelisco con un pedazo de tiza:

“¿Vale la pena seguir viviendo si no puedo escribir?
¿Vale la pena seguir escribiendo si no puedo vivir?” 

De “Una isla de breves ausencias”



miércoles, 17 de abril de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ





14


Un obelisco en la Isla, detrás de la joroba de la montaña, cerca de las cuevas.
Parece mármol, debe medir treinta metros de altura y la espesa vegetación de esta parte lo ha respetado.
Su remate se pierde entre las nubes bajas. Esta inscripción puede leerse al frente del monumento:

“Al hacer el amor nos eclipsamos.
blanca luna solar se nos confía,
somos entonces de furor los amos
y los autores de la astronomía”. 

De “Una isla de breves ausencias”



martes, 16 de abril de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ





11



Agujas en el brazo derecho.
Al quitarme la piel, puedo mirar
las contracciones de los músculos.
Mínimos arpones clavados.
Al pararme frente al espejo,
observo mi cuerpo pálido de molusco envejecido.
Quisiera permanecer en esta cárcel,
protegido por mi redes de espinas.
Quisiera estar sepultado en el aire,
envuelto como una momia por el desamor
de alguien.

De “Una isla de breves ausencias”


lunes, 15 de abril de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ





12



La noche, extendida por los espasmos infantiles, no permite la insistencia de los ritmos ni la amplificación, asi sea por medios crepusculares, de nuevas zonas epileptiformes.
El sueño superficial es el más desvalido y los somníferos emigran, dejando atrás paroxismos de peces con sus rutas descritas en los flancos.

De “Una isla de breves ausencias”


domingo, 14 de abril de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ





10



Cierro los ojos para tratar de asirme a algo, porque la ausencia con sus almohadas como sandalias viene aplastando los atajos, las brechas, las herrumbradas vías férreas.
Cierro los ojos, las claraboyas, las tapas de los libros.
Tiemblan los hombros de las cejas, los codos de las axilas.
Me pierdo en los adentros de mis afueras y desde allí agito una bandera blanca, pidiéndole a la nausea un poco de clemencia.
Abro los ojos, ejercito mi cuello y después me alejo con la tranquilidad de haberme desprendido del cerebro.

De “Una isla de breves ausencias

sábado, 13 de abril de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ





9



Solo la perdida. Y al mismo tiempo, ignorar la perdida.
Mientras me calzo las botas miro hacia la arena, siento un ligero mareo y la certeza de que una rueda gira dentro de mi decrepitud.
¿No será algo parecido a la isla de la Redundancia lo que se redondea dentro de mi garganta?
Lo rosado de la noche conduce a un pubis dibujado con gis.

De “Una isla de breves ausencias”

viernes, 12 de abril de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ




  
8



Temblores esenciales en el brazo izquierdo.
Una erección a propósito de nadie.
Ver hacia el sol reclamándole
que no me despertara.
El miedo de una recaída me levanta de la litera.
Abajo hay un desfile de peldaños
con promesa de desequilibrios perpetuos.

De “Una isla de breves ausencias”



jueves, 11 de abril de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ




  
7


Escribir no es una búsqueda.
Es impertinencia o la invención de un mapa
o simplemente el impulso
de una mente compleja
por desconectarse lo mas pronto posible
de los días en que lamentablemente proliferan

De “Una isla de breves ausencias”




miércoles, 10 de abril de 2013

FRANCISCO HERNÁNDEZ





3


Le grand mal?
Ver el Polo Norte llegar en oleadas,
después de haber pasado en forma de glaciares.
Sentirse embalsamado por ese alud de lodo blanco.
Tratar de respirar mediante lágrimas,
solo para saber que el frío tiembla
cuando descubre la peregrinación de las piernas.
¿Es válido entonces refugiarse con los Antiguos,
Allá donde una guillotina corta el cordel
de la conciencia?

De “Una isla de breves ausencias”