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miércoles, 30 de agosto de 2017

VICENTE ROBALINO




Un animal parecido al deseo



Bajo el indeciso pájaro
el día lloriquea orfandades
nubes de ausencia lastimadas
por un silencio oscuro y putrefacto

Bajo el cansado cielo
la ciudad despierta uno a uno a sus muertos
para darles a beber sus últimas palabras.

Bajo el único árbol
un animal parecido al deseo
extiende sus laboriosas alas
y se queda petrificado.

Bajo la única silueta del miedo
la infancia recoge sus escombros
para dejarlos sobre una tapia cegatona.

Bajo los pétalos de las desesperaciones
un dios hecho de soledades
hace llover castigos
y convierte en jaguares las piedras.


jueves, 24 de agosto de 2017

VICENTE ROBALINO




En el último umbral



Somos el ave que cruzó el último cielo.
La pregunta que flota en el aire antes de ser silencio.
Las manos que se cansaron de suplicar al tiempo un poco de
indulgencia.
La mirada que fue una mera espectadora de la crueldad de la
distancia.
La promesa de volver al sitio donde empezó la vida
El fracaso de haber sido desterrados de una felicidad interminable.
La certeza de llevar en la frente el estigma de la desobediencia
La piedra donde se escribió la abominación del pecado.
La sombra que vagó por el desierto cargando su propio pasado.
La hojarasca del miedo arrojada a los felinos de la noche.
El deseo como un mendigo que va de puerta en puerta
y se sienta en el último umbral para constatar su harapienta soledad
sus huesos presentidos por el espejo donde llaman a la muerte.

La huella indeleble del dolor y sus impávidas cicatrices.
Una historia de humillantes verdugos y falsos fabuladores.
Una sed insatisfecha de dioses que nos intimidan con su venganza.
Y un árbol que en su vejez solo hospedó pájaros carniceros.



viernes, 18 de agosto de 2017

VICENTE ROBALINO



  
Deseo resucitado



Si pudiéramos hablar del aire
que se lleva tan lejos las palabras
y nos deja solo miserables nubarrones.

Si pudiéramos admitir la distancia
para pensar que todo sucede en un ahora
que todo tiene el ritmo fugaz de lo expresado.

Si pudiéramos decir de nuestros ojos
que se engañan cuando miran los cipreses dormidos.

Si pudiéramos dejar que el cuerpo hable
que nos cuente por sí mismo sus verdades

cuánto deseo otra vez resucitara.

sábado, 12 de agosto de 2017

VICENTE ROBALINO

  


Silencio y perdón



Los lunes huyen
con su silencio incrustado en la carne
como si importara más el miedo que el perdón
La cicatriz que deja la convalecencia
que el pájaro enarbolado en su propia desgracia
y pintado con los desánimos con los que se consume el tiempo
ese héroe que inaugura la vida con los primeros pasos
con los primeros cielos que en verdad son mares
y la tierra con su primer latir en la penumbra.

Los lunes son mendigos hambrientos
que se ponen a implorar desde las siete
en la plaza donde apenas cabe una raquítica lluvia
y uno que otro desquerer en la piedra de las recordaciones.

Un día menos y el domingo mostrará sus llagas
de tanto ser solo perdón debajo de todas nuestras culpas
y de mirar sus remordimientos de arriba a bajo
como diciendo: “desnudo vine denudo me iré”
sin volver la vista y con su único dolor por delante.



domingo, 6 de agosto de 2017

VICENTE ROBALINO




Cansado de repetirse



El mar avanza como un presentimiento
está cansado de repetirse en una misma marcha
de ser él mismo la fatiga y el camino
la voz y el eco
de llevar a sus espaldas las garzas del deseo
de amanecer joven y anochecer con una vejez imperdonable
de resucitar tantas veces hasta caer en el escepticismo.
El mar está harto de la impostada sabiduría del paisaje
que prefiere hundirse en su melancólico traje de ermitaño
y dejar que las palabras huyan de su boca como el sueño de
la vigilia.

Tan agobiado de luz y de escandalosas tempestades
que ha decidido dejarse morir para ver
si alguien se compadece de sus huesos en la orilla.